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Tercer Milenio

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Las mujeres dirigen casi uno de cada tres nuevos proyectos de investigación

La entidad académica valora que aunque el campus está en la "senda adecuada" todavía queda un largo camino por recorrer.

Berta Sáez, decana de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad San Jorge, con varias alumnas durante el taller '¡Vamos a contar científicas!'
Berta Sáez, decana de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad San Jorge, con varias alumnas durante el taller '¡Vamos a contar científicas!'
Guillermo Mestre

El liderazgo de las mujeres en los nuevos proyectos de investigación de la Universidad de Zaragoza crece paulatinamente año tras año. En la actualidad, las mujeres dirigen casi un tercio (30,4%) de las investigaciones, una de cada tres, que puestas en marcha en el campus público aragonés frente a la cuarta parte (23,5%), una de cada cuatro, que capitaneaban hace siete años.

Así, en 2012 las mujeres estuvieron al frente de 264 (23,5%) de los 1.120 nuevos proyectos. Actualmente, de los 1.113 estudios que se iniciaron durante 2018, ya son 339 científicas las que están a la cabeza de alguno de ellos. Un cambio que supone que en siete años el liderazgo femenino en este campo ha aumentado 7 puntos. Lo que se mantiene estable es la presencia femenina en los grupos de investigación de en torno al 43% frente al 57% de hombres.

Unos datos que, en el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, jornada que busca visibilizar el trabajo de las científicas y fomentar las vocaciones de las más jóvenes, reflejan esa brecha de género que aún queda por romper en los cargos científicos de alta responsabilidad.

Así lo reconoce el vicerrector de Política Científica de la entidad académica, Luis Miguel García Vinuesa. "Estos datos reflejan que en el campus público aragonés nos encontramos en la senda adecuada pero todavía nos queda un largo camino por recorrer para alcanzar una situación más equilibrada".

En el campo de la investigación siguen pesando los estereotipos que atribuyen a los hombres las competencias y destrezas tecnológicas, mientras las mujeres que trabajan en estas áreas apenas tienen visibilidad.

Unos prejuicios contra los que luchan, entre otras, dos investigadoras aragonesas del Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC), Estela Nadal y Penélope González Sampériz. Han editado un volumen especial de la revista internacional ‘Catena’ que bajo el título ‘Mujeres en Geociencia’ reúne artículos de más de 50 científicas en materia de ciencias naturales de más de quince países y una treintena de centros de investigación y universidades.

La zaragozana Celia Sánchez-Ramos (1959), farmacéutica e investigadora en el área de protección y prevención de la visión, es una de las referencias que aparecen en la exposición ‘Las chicas somos guerreras… y también ingenieras (y científicas, tecnólogas, matemáticas…)’ que ayer se inauguró en el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad. Es una de las investigadoras con más patentes, 400, de España.

Referentes
Sofia Kovalévskaya (1850-1891) fue la primera matemática que consiguió una plaza como profesora en Europa, en la Universidad de Estocolmo. La astrónoma Henrietta Swan (1868-1921) descubrió cómo calcular la distancia a la que estamos de la estrellas. Son dos de las ocho científicas que conocieron ayer en el Paraninfo de Zaragoza medio centenar de alumnos de 3º a 6º de primaria de 15 colegios zaragozanos que se convirtieron en cuentacientíficas y jugaron con los puzzles magnéticos de Babëlbox dedicados a estas investigadoras. En otra sala, cada uno de ellos pudo charlar durante siete minutos con más de 30 ingenieras, físicas, médicas, químicas, biólogas, veterinarias o geólogas. "Me gusta la ingeniería y, a lo mejor, crear algo relacionado con el cuerpo humano, que permita mejorar la vida de los enfermos", le contó Lucía García, de 10 años, a Silvia Guillén, ingeniera industrial, después de preguntarle con la espontaneidad propia de su edad por qué había elegido esta profesión. Jimena Álvarez, también de 11 años, más de letras, apuntaba las respuestas en un cuaderno. "Tenemos poco tiempo para hablar y luego quiero reflexionar sobre lo que me digan", contaba.

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