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¿Por qué los huracanes tienen nombres de personas?

Nombres de santos, el de la novia, listas aleatorias... la forma de denominar a las tormentas ha cambiado con los años.

El huracán Irene, visto desde la atmósfera.
El huracán Irene, visto desde la atmósfera.
Pixabay

Con la llegada del verano, se acerca también la temporada de huracanes, sobre todo en el océano Atlántico. Katrina, Patricia, Wendy... son algunos de los ciclones que en los últimos años han afectado a las cosas americanas, provocando en algunos casos pérdidas por valor de millones de euros.

Además de su poder destructor, todos tiene en común el hecho de tener nombres de personas. Esta costumbre viene de muy atrás. Durante muchos siglos, se bautizaba a estos fenómenos meteorológicos con el nombre del santo del día que mostraban su máxima potencia. El problema es que la temporada de huracanes coincide cada año en las mismas fechas, por lo que no era raro que se repitieran los nombres. Y claro, esto complicaba mucho el estudio y la clasificación de los tifones.

A finales del siglo XIX, el meteorólgo australiano Clement L. Wragge decidió dejar a un lado el santoral y empezó a emplear nombres mitológicos, históricos, de políticos y de mujeres para bautizar a los huracanes.

La costumbre de usar nombres de mujeres se fue extendiendo. Durante la II Guerra Mundial era habitual que los meteorólogos usaran los nombres de sus madres, sus novias o sus esposas. Y la costumbre se mantuvo hasta 1978, cuando se decidió usar nombres de hombres para las tormentas del Pacífico y dejar los femeninos para los ciclones atlánticos. Un año después, se unificaron ambos criterios, y la Organización Meteorológica Mundial decidió alternar los nombres de mujer y de varón.

Así, cada seis años se elaboran las listas para las seis temporadas posteriores. Cada una incluye 21 nombres de hombre y de mujer -alternos- que se escogen por orden alfabético y que se asignan a cada huracán conforme estos aparecen.

Pasados esos seis años, la lista vuelve a comenzar, con la peculiaridad de que si algún ciclón es especialmente destructivo su nombre se retira y se sustituye por otro.

Así, para el Atlántico y el Caribe, este año corresponden los nombres de Arlene, Bret, Cindy, Don, Emily, Franklin... y así hasta un total de 21. Ojalá todos sigan en la lista dentro de seis años. Si es así, este habrá sido un año sin grandes daños por huracanes.

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