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Anabel González: “A veces las parejas son contrincantes: hay que vivir y no sobrevivir”

La psicóloga y terapeuta, autora de ‘Las cicatrices no duelen’, presenta su obra en Cálamo e imparte dos cursos en Zaragoza

Ana Isabel González Vázquez visita Zargoza para encontrarse con un colectivo de especialistas en salud mental y con sus lectores.
Ana Isabel González visita Zaragoza para encontrarse con un colectivo de especialistas en salud mental y con sus lectores de títulos como 'Lo bueno de tener un mal día' y 'Las cicatrices no duelen'.
Miguel Garrote.

Licenciada en Medicina en Santiago de Compostela en 1990, Ana Isabel González Vázquez, Anabel González, es psiquiatra y psicoterapeuta, y especialista en Criminología. Trabaja en el Hospital Universitario de La Coruña y es autora de diferentes títulos, entre ellos ‘Las cicatrices no duelen’ (Planeta) y ‘Lo bueno de tener un mal día’ (Planeta). Desde el pasado jueves ha recalado en Zaragoza. Dice: “He venido a impartir dos cursos exactamente a un grupo de profesionales que trabajan en el ámbito de protección infantil, son un colectivo de educadores, profesores, psicólogos interesados en el trauma del desarrollo, y luego voy a ofrecer otro curso de EMDR, que es un tipo de terapia de trauma”, dice. También se ha citado con sus lectores en la librería Cálamo.

Llama la atención que usted diga que “las cicatrices no duelen” y titule así un libro.

¡Hombre! Duelen las heridas; cuando las heridas cicatrizan las puedes notar, pero no son dolorosas porque ya están resueltas. El organismo ha creado un nuevo tejido, ya no sangras, y entonces ya no hay dolor. Queda una señal de lo que ha pasado, pero no duele, y esa es un poco la idea que se plantea en el trabajo en el trauma. Puedes trabajar un montón de aspectos que han sido dolorosos para que dejen de doler.

Estamos hablando no solo en términos físicos sino también metafóricos.

Claro. Exactamente. Esa es la idea. A veces hay cosas que llevas arrastrando toda tu vida, que tampoco te has parado a hablarlas, a desmenuzarlas, a deshacerlas, y eso te sigue influyendo en matices que a veces, aparentemente, no tienen nada ver. Por ejemplo, si has tenido una experiencia de traición en una relación importante, pues a lo mejor te influye en cómo te fías o no te fías de alguien que conoces después, que igual no tiene la culpa de nada. Te va a influir a la hora de relacionarte con los demás.

"A veces no encontramos nuestro lugar en el mundo porque encontremos lo que encontremos no nos vale porque dentro no tenemos una sensación de seguridad que nos lleve a estar bien con nosotros mismos"

¿Qué nos duele más, qué es más traumático: los conflictos de amor, los de identidad o el derivado de no encontrar nuestro lugar en el mundo?

La cuestión es, ¿por qué no encontramos nuestro lugar en el mundo? ¿Por qué tenemos determinados problemas en determinadas áreas? Es porque ha habido problemas en las relaciones: relaciones con las personas con las que hemos crecido y que son más importantes para nosotros que hacen que nunca encontremos una satisfacción en la vida. A veces no encontramos nuestro lugar en el mundo porque encontremos lo que encontremos no nos vale porque dentro no tenemos una sensación de seguridad que nos lleve a estar bien con nosotros mismos. Algo que se puede arrastrar ya desde pequeños: hemos tenido una carencia afectiva, y vamos buscando y buscando en una relación y otra y ninguna nos llena el hueco.

Anabel González, licenciada en Medicina, también es experta en Criminología.
Anabel González, licenciada en Medicina, también es experta en Criminología.
Miguel Garrote.

¿Entonces?

El problema está ahí desde hace mucho tiempo. No es de ahora. A lo mejor, sin esa historia anterior, en las relaciones podíamos estar mejor o encontrar relaciones más satisfactorias. Y ese hueco que llevamos dentro no nos lo permite.

¿Tiene la sensación de que la enfermedad mental está más presente, que hay más enfermos de la misteriosa cabeza que nunca?

Hemos quedado un poquito tocados de estos años que han sido muy complicados. No han sido unos meses, han sido años. Y entonces sí que creo que hay un nivel de estrés acumulado enorme, muy grande que hace que estemos como más crispados. Ya no es un mayor nivel de enfermedad mental, sino de crispación, y algunas personas han empezado a tener problemas muy graves. De hecho, las consultas de enfermedad mental están saturadas.

"Uno a sí mismo no se ve con claridad. Desde dentro pierdes totalmente la objetividad. Los terapeutas también hacemos terapia"

Usted es una especialista en varias cosas vinculadas a este mundo de carencias, dolores, amputaciones psicológicas y eso que denomina huecos. ¿Qué problemas son los que más le plantea la gente, qué le preocupa, qué le desconcierta? ¿Qué nos hace más desdichados?

Una cosa general que podríamos decir, y que se percibe todo el tiempo: en el sujeto hay una gran pelea contra sí mismo. Y entonces las cosas que te van pasando se multiplican por mil. Por ejemplo, ocurre una situación negativa en tu vida y tú, en lugar de buscar cómo ayudarte, te dedicas a machacarte porque te pasa lo que te pasa. Y entonces hay como una especie de tortura y de sufrimiento añadido; si yo no tengo esto, si por dentro me trato bien y me cuido, e intento ayudarme, cuando la vida se pone complicada lo voy llevando. Hay otra gente que se atasca cuando las cosas se complican. A veces tiene que ver con esto; a veces tiene que ver con “esta cosa que me pasa ahora no es la primera ni la segunda ni la tercera, y esta es el remate, desquicia”. Las razones del desconcierto y del dolor son muy distintas, pero lo que se puede mantener en común podría ser esto que le digo.

"No es un mayor nivel de enfermedad mental, sino de crispación, y algunas personas han empezado a tener problemas muy graves. De hecho, las consultas de enfermedad mental están saturadas", dicen Anabel González

¿Cómo nos debemos cuidar?

Nos tendríamos que cuidar como lo haríamos con nuestro mejor amigo. Con la persona que más queremos en el mundo. Si nosotros nos cuidamos como lo haríamos con una persona que nos importa, la mitad del tema está solucionado. Y, en segundo lugar, no machacarnos, por favor. Un tiempo atrás ponía yo una pregunta inocente en redes sociales, “¿qué hacemos cuando estamos mal?”. Las opciones eran: 1. Soy mi peor enemigo. 2. Me autoabandono. 3. Me cuido más. Y salían como un tercio cada uno… Yo creo que si somos nuestros mejores amigos se solucionaría todo. O si nosotros nos tratásemos como nos gustaría que nos tratasen. A veces le pedimos a la gente que nos trate bien, pero nosotros con nosotros mismos no lo hacemos.

Anabel González, la autora de 'Las cicatrices no duelen', ha presentado sus libros en Cálamo.
Anabel González, la autora de 'Las cicatrices no duelen', ha presentado sus libros en Cálamo.
Archivo Anabel González.

Hablemos de ‘Terapia de pareja’, que es el título de la película de Gaizka Urresti y de Elisa Múgica. ¿Cómo podemos mejorar el amor?

Un punto, en lo que respecta a la terapia de pareja, sería si nosotros nos estamos relacionando o nos estamos defendiendo. A veces las parejas realmente son contrincantes. O estamos más centrados en ver quién gana el pulso; la capacidad de conectar está en contraposición con la pelea con las luchas de poder… A veces estamos en las relaciones de pareja en modo supervivencia: hay vivir en lugar de sobrevivir. Conectar en lugar de defendernos. Y esto es complicado.

¿Qué debemos hacer?

Si en las relaciones hay algo potencialmente dañino, más me centro yo en protegerme, y si no hay conexión, no hay pareja: si yo no puedo entender lo que le duele al otro, porque tienes las reacciones que tiene, si se está defendiendo de mí, si yo me defiendo del otro y no me da la opción. Claro que si yo tengo una pareja y hace cosas que a mí me hacen daño, tengo que hacer algo ahí, pero debe ser algo que ayude a que se recupere la conexión.

¿Alguien como usted que sabe tanto de los vaivenes de la cabeza y los sentimientos también se siente vulnerable?

Claro. La aplicación de las cosas o de las terapias no siempre es tan sencilla. Uno a sí mismo no se ve con claridad. Desde dentro pierdes totalmente la objetividad. Los terapeutas también hacemos terapia.

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