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La pandemia duplica las condiciones de "alta tensión" de los trabajadores, según un estudio de CC.OO.

El segundo riesgo psicosocial al que están más expuestos los trabajadores españoles es "la inseguridad en el puesto de trabajo, tanto respecto a poder perderlo como a las condiciones salariales y laborales, como horarios o lugar de trabajo".

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Como condiciones de "alta tensión" se define una situación de "sobrecarga en el trabajo, unidas a falta de autonomía" para desempeñar la tarea laboral.
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La pandemia ha duplicado la exposición de los empleados españoles a las condiciones de "alta tensión", una denominación que define una situación de "sobrecarga en el trabajo, unidas a falta de autonomía" para desempeñar la tarea laboral, ha explicado la investigadora del Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud (ISTAS) de CC.OO. y coautora de la encuesta 'Condiciones de trabajo, inseguridad y salud en el contexto del covid-19', Clara Llorens, quien ha impartido un seminario esta semana en Zaragoza.

La situación de "alta tensión" era percibida por "un 22 por ciento de los trabajadores" en 2016, mientras que en la pandemia han sido "un 45 %" los empleados expuestos a esa situación, según los resultados de la encuesta, realizada por ISTAS-CCOO junto al grupo investigador POWAH de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), ha indicado Llorens.

El segundo riesgo psicosocial al que están más expuestos los trabajadores españoles es "la inseguridad en el puesto de trabajo, tanto respecto a poder perderlo como a las condiciones salariales y laborales, como horarios o lugar de trabajo", ha especificado la investigadora, en declaraciones a Europa Press.

Estos riesgos laborales psicosociales aumentan "un 30 % el riesgo de aparición de enfermedades cardiovasculares y un 70 % las mentales", ha asegurado Llorens, que se ha remitido a la "enorme evidencia científica" sobre esa conexión acumulada a lo largo de los años en investigaciones de todo el mundo.

La encuesta de ISTAS y POWAH-UAB midió las respuestas de una primera oleada de 20.000 trabajadores en mayo de 2020 y de 25.000 empleados un año después. Los datos recogidos han mostrado que los riesgos psicosociales "se duplicaron en general entre todos los trabajadores", aunque se ha dado una "exposición desigual" dependiendo del sector laboral, ha dicho la experta

Sectores más afectados

Así, la afectación sería más baja en algunos trabajos, entre los que ha citado "los profesores de Secundaria, con un 24 %, las enfermeras, del 33 %, y los médicos, del 36 %".

Esos porcentajes crecen hasta "el 53 % en trabajos de ejecución" y llegan "al 70 %" en los puestos más expuestos, que son "aquellos relacionados con labores domésticas y de cuidados: gerocultoras, vendedoras de alimentos y ayudantes de cocina". Llorens se ha referido en femenino a estas profesiones porque "son sectores muy feminizados, que conjugan desigualdades de clase y de género".

Ello pone de relieve, según la experta que "no se aplican las mismas prácticas empresariales de gestión laboral en unos puestos que en otros" y que el problema "no es el trabajo sino cómo te obligan a hacerlo, con plantillas escasas y sin poder organizar tu propio trabajo o aplicar tus habilidades y tus conocimientos".

Llorens ha manifestado que "la pandemia ha puesto sobre la mesa lo que ya sabíamos, que es la gran carga laboral que sufren los asalariados españoles", sobre la que además "tienen muy poco control" porque "la organización del trabajo en España es muy arcaica, muy autoritaria y muy poco participativa", ha concluido la investigadora. 

Necesidad de actuar

La coordinadora de ISTAS ha lamentado que "estemos hablando de unas condiciones de trabajo" de las que se sabe que "son nocivas para la salud y no se hace nada por evitarlo", afectando a la vida de los trabajadores y "al gasto sanitario del país" porque todas esta dolencias "se catalogan como enfermedades comunes".

"No es posible cambiar el factor genético de una enfermedad, pero sí se pueden modificar estos determinantes sociales, un ámbito en el que se puede actuar", y aunque hay profesiones menos expuestas, "las padecen casi la mitad -un 45 %- de los asalariados".

La experta ha advertido de lo que esta afectación "se verá en el futuro" cuando "dentro de unos años" afloren "las dolencias cardiovasculares, o los trastornos ansiosodepresivos".

El estudio de ISTAS también ha detectado el riesgo psicosocial que registra una mayor incidencia que es el de "la inseguridad", una magnitud que "ha aumentado un 10 %" durante la crisis sanitaria, llegando al 75% de los trabajadores", ha expresado Llorens. 

Miedo al desempleo

Esta inseguridad hace referencia al "miedo a perder el empleo y a no encontrar otro si se pierde", ha agregado la sindicalista, quien ha aportado el dato de que el temor a la pérdida del puesto de trabajo es del 42 %", una menor incidencia que Llorens achaca al efecto "tranquilizador de los ERTE".

El miedo a no encontrar un nuevo empleo si se pierde el actual es el parámetro donde el porcentaje se dispara: hasta el 75 %, ya que "se ve dificilísimo encontrar otro, y mucho menos en las condiciones del anterior".

La investigadora ha interpretado que se trata de "un temor muy fundado" porque "ya lo hemos vivido durante la crisis del 2008", donde se ha visto que "se puede recuperar económicamente el país, pero eso no significa que se cree empleo". Y esa inseguridad "incrementa" la posibilidad de sufrir trastornos ansiosos y depresiones", ha afirmado.

Para Llorens esa incertidumbre que siente el trabajador tiene que ver con "la temporalidad". "Somos el país de nuestro entorno que más utiliza la contratación temporal, prácticamente multiplicamos por dos la media europea", ha argumentado. 

Presión al trabajador

"En España, las empresas mayoritariamente compiten a través de ofrecer el coste más bajo, y el precio se hace bajar empeorando las condiciones de trabajo", ha reprochado, señalando que "no hay empleado más maleable que aquel que sabe que, aunque su puesto de trabajo no es temporal, su contrato, sí".

Llorens ha criticado el uso de "contrataciones temporales para puestos que son estructurales", algo que ha calificado de "uso ilegal, que hace que los trabajadores vean precarizadas sus condiciones laborales, desde los bajos salarios a la exigencia de disponibilidad total", ha ejemplificado.

La investigadora ha confiado en que "esta discrecionalidad en las condiciones de trabajo" y la alta proporción de "temporalidad" se solucionen "con la derogación de la reforma laboral", ya que, de lo contrario, "nos tendrán a los sindicatos enfrente".

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