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El alzhéimer, una enfermedad que afecta a 35.000 aragoneses, “se puede prevenir en algunos casos”

La adopción de hábitos disminuyen, según explican desde la Fundación Pasqual Maragall, las posibilidades de padecer la enfermedad que solo en un 1% de los casos viene genéticamente determinada.

Cuando aparecen las primeras patologías del alzhéimer, el cerebro ya hace cerca de 20 años que está presentando cambios patológicos, pero de manera silenciosa.
Cuando aparecen las primeras patologías del alzhéimer, el cerebro ya hace cerca de 20 años que está presentando cambios patológicos, pero de manera silenciosa.
Aránzazu Navarro

Más de 35.000 aragoneses sufren alzhéimer, según las estimaciones de la Federación Aragonesa de Familiares de Enfermos de Alzheimer (Faral-Alzheimer Aragón). Una enfermedad neurodegenerativa que afecta a unas 600.000 personas en España. “Solo en un 1% de todos los casos de alzhéimer la persona estaba genéticamente determinada, en el otro 99% restante, es decir, en la inmensa mayoría, los genes pueden actuar como factor de riesgo pero no son determinantes para desarrollar la enfermedad”, explica la doctora Nina Gramunt, directora técnica del área Social y neuropsicóloga de la Fundación Pasqual Maragall. “De hecho, personas que no son portadoras de genes de riesgo pueden desarrollar igualmente la enfermedad y, viceversa, personas que sí son portadoras no llegan nunca a desarrollarla”.

“¿Cómo que qué hago?”, responde Risto Mejide, en un vídeo colgado en su Instagram, con motivo de la celebración del Día Mundial del Alzhéimer y que forma parte de la campaña de la Fundación Pasqual Maragall ‘Cuando te cuidas, el alzhéimer da un paso atrás’. Ante la cámara el presentador responde a varias preguntas sobre cómo se cuida o qué hace para controlar el colesterol, hasta el momento en el que se le pregunta que qué hace para prevenir el alzhéimer, cuestión que no sabe responder. No es el único, pues la creencia popular ha llevado a pensar que no se puede hacer nada para prevenir el alzhéimer, cuando cómo explican desde la Fundación, solo en el 1% de los casos los genes son determinantes. “El otro factor de riesgo no modificable es la edad, que es el principal factor de riesgo para desarrollar la enfermedad, aunque tampoco es determinante, ya que sabemos que se puede envejecer de forma cognitivamente sana”, apunta la doctora Gramunt.

Pero si en algún aspecto quieren hacer hincapié en esta campaña es en los factores de riesgo modificables, es decir, aquellos sobre los que sí se puede actuar para disminuir las posibilidades de padecer la enfermedad, dado que “las investigaciones están demostrando que la adopción de hábitos de vida saludables disminuyen las probabilidades de padecer demencia hasta en uno de cada tres casos”, indican desde la Fundación.

“El control de la diabetes, del colesterol o de la hipertensión es fundamental, puesto que no solo son nocivas para el corazón, sino que también tienen un efecto negativo en el cerebro, particularmente cuando no están controladas entre los 40 y los 65 años, pues el descontrol en esta franja de edad, que es realmente sensible, incrementa el factor de riesgo de sufrir demencia”, indica la directora técnica del área Social de la Fundación Pasqual Maragall. “Además del control médico necesario, obviamente, también podemos controlarlo a través de dos hábitos de vida fundamentales: la actividad física y la nutrición”, expone la misma. “Estos no solo impactan en la salud del corazón sino que también lo hacen en la salud cerebral”, sentencia.

“Por un lado, las investigaciones demuestran que la actividad física regular, sobre todo aquella de tipo aeróbico, favorece la salud neuronal, disminuye el daño vascular cerebral e incluso contribuye a la generación de no solo nuevas conexiones neuronales sino de nuevas neuronas hasta en áreas especialmente sensibles, como el hipocampo”, explica la doctora Gramunt, que añade que: “Por otro lado, la dieta mediterránea también se está revelando como un gran potencial protector para el posible deterioro cognitivo a largo plazo”, gracias a que en la base de esta dieta están los vegetales, que son ricos en antioxidantes, y a la ingesta regular de frutos secos y pescado, que son alimentos ricos en Omega 3.

Asimismo, con el objetivo de reducir las probabilidades de padecer alzhéimer la doctora pone énfasis en dos aspectos más: la actividad cognitiva y el sueño. “Mantener la mente activa, a través de nuevos aprendizajes para salir de la zona de confort, y la participación social, como un elemento para huir del aislamiento, que favorece la depresión y la ansiedad, tan nocivas para la salud cognitiva, son fundamentales”, sentencia la misma. “De la misma forma, un sueño reparador ayuda al cerebro a deshacerse de residuos tóxicos que se acumulan durante el día, como la proteína beta-amiloide, cuya alteración es clave en la enfermedad de Alzheimer”.

Por eso, esta neuropsicóloga la Fundación Pasqual Maragall hace hincapié en que “hoy en día sabemos que cuando aparecen las primeras patologías del alzhéimer, el cerebro ya hace cerca de 20 años que está presentando cambios patológicos, pero de manera silenciosa, por lo que una de las cosas que puede ayudar a alargar esta fase asintomática es una alta reserva cognitiva”.

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