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Así debes curar (y evitar) las rozaduras de las sandalias este verano

Con la llegada de las altas temperaturas, el cambio de calzado y las heridas en los pies parecen ir de la mano.

Las tiritas en los pies son señales inequívoca de que el verano ha llegado.
Las tiritas en los pies son señales inequívocas de que el verano ha llegado.
Bea Trébol

Los planes de verano, ya sean disfrutar de los festivales aragoneses o acudir a las piscinas naturales que salpican la Comunidad, son de alto riesgo. Y si no que se lo digan a los que ya han sufrido el ataque de la mosca negra, mosquitos tigres, abejas o avispas; a los que las altas temperaturas les han costado alguna que otra quemadura (o, incluso, una insolación) o a los que la ilusión de estrenar sandalias no les ha durado ni una hora con la aparición de las primeras y temidas rozaduras. Lo peor de estas últimas es que no siempre sabemos curarlas como es debido, pudiendo convertir una herida leve en el mayor aguafiestas posible

Según la enfermera aragonesa de Atención Primaria, Beatriz Sánchez, las rozaduras son "lesiones que se forman por la fricción de la piel con el material del zapato", y no hay dos iguales. De hecho, hay que tener ojo para saber de qué clase son antes de actuar. "Hay heridas que solo necesitan agua, jabón y un desinfectante tópico; pero, en otras ocasiones, podría ser necesario aplicar tratamientos más específicos", asevera. "En caso de duda es importante consultar con un enfermero, que es el profesional colegiado mejor formado en este tema", explica la profesional.

Todo lo que debes saber sobre las rozaduras

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¿Qué parte del pie sufre más?

"Las zonas de fricción dependen de la anatomía del pie, de la pisada y, por supuesto, de las características del calzado", asegura Sánchez, quien destaca que, por ello, no existe una parte más sensible o expuesta a las rozaduras.

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¿Se puede complicar la lesión?

Aunque no es lo más habitual, puesto que son heridas leves, en ocasiones estas lesiones "pueden sobreinfectarse o cronificarse debido a un mal proceso de cicatrización o a unas curas inadecuadas", advierte la enfermera aragonesa. Además, recuerda que las personas que padecen diabetes o alguna enfermedad que deprima su sistema inmune "deben tener más cuidado con este tema, dado que están más expuestos a posibles infecciones".

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¿Tirita, apósito o al aire libre?

Las tiritas no están recomendadas, porque "suelen tener un recubrimiento plástico que no transpira, produciendo la maceración de la piel (se reblandece y se pone blanquecina) y dificultando el proceso de cicatrización", informa Sánchez.  Respecto a los apósitos hidrocoloides, asegura que "son una buena opción para las rozaduras, siempre que se utilicen de manera adecuada". Cuando está en contacto con una herida, este material se gelifica para mantener la humedad y la temperatura óptimas para la cicatrización de la lesión, además de reducir el dolor. Se deben aplicar con la lesión limpia y seca y pueden durar hasta una semana", explica Sánchez, quien añade que "si el apósito se hincha y palidece al ponerlo, es buena señal: está haciendo su efecto". 

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¿Debería tirar la sandalia?

Es habitual que las rozaduras veraniegas nos salgan cuando estrenamos calzado, lo que dificulta tomar una decisión: ¿debería dar de sí el zapato o deshacerme de él, directamente? "Como reza el dicho: más vale prevenir que curar; y tiene toda la razón. Es mejor evitar las lesiones a esperar que aparezcan y luego tratarlas, ya que, aunque no suele pasar, las heridas pueden complicarse", advierte Sánchez. "Cabe la posibilidad de que la piel de nuestros pies nunca se acostumbre a esa sandalia, por lo que lo más recomendable es usar calzado que no produzca rozaduras", informa. No obstante, si con un calcetín fino o cubriendo una costura o tira las heridas dejan de aparecer, no hay por qué decir adiós a las sandalias en cuestión.

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El mar y el sol, ¿todo lo curan?

Aunque la creencia popular dice que el agua del mar todo lo cura, la realidad es que "tanto esta, como la de la piscina, lo que consiguen es reblandecer la piel, exponiéndola a sufrir mayores daños", advierte esta enfermera. El asunto se complica si hablamos de arena, y es que este componente causa fricción. "Si entre la piel y la sandalia entra un granito de arena que se mueve y 'rasca' la zona, va a causar una lesión", explica Sánchez, quien recomienda llevar calzado adecuado en planes al aire libre. Tampoco el sol ayuda en estos casos, sobre todo si la rozadura está en proceso de cicatrización, pues es fácil que "al darle el sol se oscurezca, dejando marcas más permanentes", concluye Beatriz Sánchez.

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