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Fresas, una de las frutas más antioxidantes

Son ricas en vitamina C, beneficiosas para adelgazar y bajas en calorías.

La fresa, una fruta rica en vitamina C y antioxidantes naturales.
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Con la primavera llega una de las frutas más apreciadas por mayores y niños: las fresas, una de las preferidas de los más pequeños por su sabor y por la variedad de preparaciones y recetas que admiten.

Desde un punto de vista nutricional, esta fruta reporta múltiples beneficios para la salud. En primer lugar, se trata de una fruta ligera, con un aporte de 40 kcal por 100 gramos, una propiedad que las convierte en un aliado saludable para perder peso en las dietas de adelgazamiento. Además, su componente mayoritario es el agua y contienen también una cantidad considerable de fibra, un nutriente fundamental para mejorar el tránsito intestinal. Diurética, depurativa y ligeramente laxante, esta fruta es también una de las más ricas en vitamina C y antioxidantes (fenoles, flavonoides y antocianos), que se concentran en su mayoría en las pepitas de la fresa. Así, un estudio reciente realizado por investigadores españoles determinaba que estas, tras la digestión gástrica, liberaban una proporción de antioxidantes más elevada que la propia pulpa o parte roja de la fresa. 

Desde el punto de vista vitamínico, otro estudio reciente relacionaba el consumo de esta fruta, en el marco de una dieta saludable, con la posibilidad de frenar la progresión del cáncer de mama e incluso llegar a prevenir la enfermedad. Así, en un estudio pionero realizado en ratones, investigadores europeos y latinoamericanos han determinado que el extracto de fresa disminuye la expresión de varios genes implicados en procesos de invasión y metástasis y reduce significativamente tanto el peso como el volumen tumoral.

Cómo elegir y conservar mejor las fresas

Esta fruta, al igual que el resto, se puede comprar durante todo el año, si bien es en esta época primaveral cuando la temporada de recolección permite que la encontremos con mejor presencia y a buen precio en el mercado.

A la hora de comprarlas, es preferible que estén enteras -con sus hojas verdes- y en un estado de madurez óptimo para que resistan el transporte y la manipulación, ya que se trata de un alimento altamente perecedero.

Cuando toca prepararlas en casa, lo mejor es lavarlas y escurrirlas bien antes de guardarlas bien esparcidas en una fuente, y no dejarlas nunca a remojo para evitar que pierdan parte de sus nutrientes. En el frigorífico o en un lugar fresco y ventilado pueden llegar a conservarse un máximo de cuatro o cinco días, si bien conviene consumirlas antes para evitar su deterioro.

En el caso de las frutas, la congelación no es una opción recomendable, pues en este caso hace que las fresas pierdan una gran cantidad de agua -su componente principal- originando una mezcla sin aroma que se agria a temperatura ambiente.

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