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Yoga para afrontar el cáncer

Este sábado, a las 12.00, se impartirá en la explanada del Auditorio de Zaragoza la masterclass de yoga 'Unidos ante el cáncer de mama' para apoyar la investigación del Grupo GEICAM.

Una sesión de yoga Master Class en Zaragoza.
Una sesión de yoga Master Class en Zaragoza.
Mónica Izal

El ejercicio físico juega un papel muy importante en la prevención del cáncer de mama. Estudios recientes del Grupo GEICAM de Investigación en Cáncer de Mama han evidenciado que la vida sedentaria eleva un 71% las posibilidades de desarrollar esta enfermedad.

Con el objetivo de concienciar sobre los beneficios del ejercicio físico para las pacientes con cáncer de mama e impulsar la investigación en este ámbito, profesionales del yoga impartirán este sábado, a las 12.00, en la explanada del Auditorio de Zaragoza, la masterclass 'Unidos ante el cáncer de mama'.

"Participando en esta sesión, la gente contribuye a apoyar un proyecto innovador, EFiK, a través del cual queremos conocer el impacto beneficioso que tiene el ejercicio físico sobre la proliferación tumoral del cáncer de mama", explica Móniza Izal, directora del centro de yoga Namaskar de Zaragoza y una de las organizadoras del evento.

Desde que abrió sus puertas en la capital aragonesa, en el año 2008, este centro mantiene una estrecha colaboración con la Asociación de Mujeres Aragonesas de Cáncer Genital y de Mama (Amac-Gema), pues tanto médicos como psiquiatras recomiendan esta disciplina para tratar procesos de ansiedad y estrés a la hora de afrontar enfermedades como el cáncer. "Hemos tenido a muchas pacientes con cáncer de mama a las que el yoga les ha servido de acompañamiento psicológico, más allá de los beneficios físicos que también reporta", subraya Izal.

En este sentido, los profesionales del yoga detallan que al practicar esta disciplina se produce una estimulación del sistema nervioso parasimpático, que es aquel que controla las funciones y actos involuntarios. "El yoga reduce muchísimo el nivel de adrenalina y está demostrado que a personas en procesos de cáncer -sometidos a pruebas y tratamientos invasivos como la quimioterapia o la radioterapia- les ayuda a reforzar su sistema inmunológico facilitando su recuperación", añade Izal.A nivel psicológico y mental, los pacientes que practican yoga semanalmente también adquieren técnicas de meditación, de atención en la respiración y atención al cuerpo que consiguen -según los expertos- un cambio de actitud a la hora de plantarle cara a la enfermedad. "La afrontan desde el 'yo puedo, y puedo estar con calma en este proceso', y cuando están recibiendo tratamiento, les facilitamos visualizaciones que les generan menos tensión para que la vivencia de estar ocho horas enganchados a una quimioterapia no les deje un mal sabor de boca", sostiene Izal. A la hora de afrontar la enfermedad, los profesionales aseguran que el yoga contribuye a no dejar secuelas psicológicas. "Los alumnos que han terminado el tratamiento y han salido adelante nos cuentan que, en comparación con otros compañeros, ellos no tienen el mismo nivel de sufrimiento. La forma de vivirlo y la actitud a la hora de enfrentarlo no les deja secuelas psicológicas", afirma.

En cada sesión o clase práctica se trabajan diferentes aspectos del cuerpo desde una actitud mental concreta, que es la atención, el estar presentes. "Todas esas actitudes que empiezas a modificar con la práctica, el alumno se las lleva después a la hora de esperar un resultado, cuando le están realizando algún tipo de prueba o le están dando un tratamiento", explica la directora del centro de yoga Namaskar, quien recomienda practicar tres horas semanales dos días a la semana. "A partir de las tres horas -precisa- empieza a producirse un cambio hormonal en el cuerpo. El yoga es como un 'ansiolítico' natural que con una hora y media ya produce efectos", subraya.

Los ejercicios y la duración de estos se adaptan dependiendo del estado físico y mental de la persona que está respondiendo a un tratamiento médico. De esta forma, a los pacientes que están ya recuperados, se les aconseja venir con mayor periodicidad. "Una vez que terminan el tratamiento y salen adelante, suelen asistir a las clases los dos días a la semana, no como prevención, sino para seguir cuidándose porque consideran que hay menos recaídas con el ejercicio físico", cuenta Izal.

Este sábado, a las 12.00, en la explanada del Auditorio de Zaragoza, diversos profesionales del yoga impartirán de forma voluntaria una sesión suave e introductoria para acercar esta disciplina a todo el mundo. La masterclass solidaria se ha organizado con la colaboración de las profesoras Cristina Gracia, Teresa Moreira y Elena Martí, la Asociación Aragonesa de Yoga y Yogaterapia, Namaskar Yoga, el Centro de Terapias Aranatura, Yogavital Teresa Pellejero, Kaeru, la Asociación de Mujeres Aragonesas de Cáncer Genital y de Mama (AMAC-GEMA), la Asociacion La senda del Bambú, el Auditorio de Zaragoza y el Ayuntamiento de Zaragoza. El donativo se destinará "íntegro" a la investigación del cáncer de mama que lidera el grupo GEICAM.

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