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Automoción aragonesa

OPINIÓNACTUALIZADA 23/05/2022 A LAS 05:00
Aragón es un referente en automoción.
Aragón es un referente en automoción.
Krisis'22

Con la adjudicación de la gigafactoría de baterías para vehículos eléctricos de Volkswagen a Sagunto (Valencia), Aragón perdió una de esas oportunidades muy infrecuentes a lo largo de la historia. Quizás tenía razón el alcalde de Zaragoza, Jorge Azcón, cuando dijo sobre la disputa entre comunidades autónomas por hacerse con ese proyecto que era «un tren que no vuelve a pasar en décadas», aunque dudo mucho que él hubiese tenido más éxito que el presidente de Aragón, Javier Lambán, en las gestiones políticas para conseguir que la multinacional alemana de automóviles optara por Zuera para llevar adelante tan extraordinaria iniciativa –3.000 millones de euros de inversión y 3.000 empleos directos–.

Aragón, pese a todo, seguirá siendo una de las autonomías referentes en el sector de la automoción en el país fundamentalmente por la positiva evolución de la planta de Opel España en Figueruelas, hoy en el grupo Stellantis, surgido de la fusión de PSA y Fiat Chrysler, y por el crecimiento de empresas de la industria auxiliar que trabajan para esa factoría zaragozana y también para otros centros productivos, como el de Seat en Martorell (Barcelona), el de Mercedes Benz en Vitoria o el de Volkswagen en Landaben (Navarra).

La Comunidad aragonesa, con todo, compite con otras regiones donde la industria de la automoción está muy enraizada como Galicia, Cataluña, Comuinidad Valenciana o Castilla-La Mancha, no en vano España es el segundo productor de automóviles de Europa después de Alemania y uno de los diez más importantes del mundo.

La puesta en marcha del Perte (proyecto estratégico para la recuperación y transformación económica) del Vehículo Eléctrico y Conectado (VEC), dotado con 2.975 millones de euros en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia orquestado por la UE tras la crisis económica causada por la pandemia de covid-19, puede ayudar mucho a consolidar al sector en todas estas regiones. Más aún, a impulsar mejor su adaptación a un escenario en el que la movilidad ha de ser más sostenible, con la creciente incorporación de vehículos eléctricos que sustituyan a los que circulan con motores de combustión, hoy aún en abrumadora mayoría.

Proyectar un ecosistema de esas características suena bien sobre el papel y nadie duda de que contamos con empresas (grandes, medianas y pequeñas) que tienen mucho que aportar para conseguirlo con acciones constantes y sonantes en I+D. Sin embargo, la realidad es tozuda, y pese al esfuerzo de fabricantes, centros tecnológicos y empresas de la industria auxiliar, no parece que la sustitución total de los coches a baterías reemplacen a los térmicos a corto plazo.

Por ello preocupa entre los sindicatos de Figueruelas que en la planta solo se piense en la fabricación de vehículos eléctricos, aunque en ella se ensamblen tres modelos distintos:el Corsa y dos más (según todos los indicios, el e-Peugeot 208 y la versión enchufable del Lancia Ypsilon). La apuesta de futuro planteada en el proyecto Tesis de Stellantis Zaragoza, que incluye inversiones por 223 millones de euros, garantiza la viabilidad de una factoría y de su parque de proveedores a varios años de vista, pero quizás habrá que asumir que el número de trabajadores no sea el existente hoy. Los sindicatos lo saben, no en vano la automatización de procesos ha reducido el número de empleos directos en Figueruelas en los últimos lustros.

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