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La reliquia viviente

OPINIÓNACTUALIZADA 19/02/2021 A LAS 08:28
La Carrasca de Lecina es candidata a Árbol Europeo del Año.
La Carrasca de Lecina es candidata a Árbol Europeo del Año.
DPH

De repente, un día adviertes que los árboles del parque en el que paseabas a tus hijos han crecido tanto que dan medida del pasado. Son señales vivientes de nuestro paso por la vida. Algunos, pocos, se acaban convirtiendo en verdaderas reliquias si en su día obtuvieron la gracia de no acabar en la carbonera. Es el caso de la Carrasca de Lecina (qué curioso, la carrasca es una encina que aún no ha tomado forma de árbol, le pasa como a los adultos a los que les siguen llamando Pepito a los 50).

Este vestigio milenario, con su porte de 16,5 metros, su copa de 28 metros de diámetro y sus raíces... -¿dónde llegarán sus raíces?- es el mejor árbol de España y aspira a ser elegido Árbol Europeo 2021.

Hubo un tiempo en que la encina estuvo a punto de convertirse en el símbolo de España como el cedro lo es del Líbano. No hubiera sido mala elección como alegoría de la capacidad de sobrevivir al paso del tiempo en condiciones extremas. Se desechó la idea por la ausencia de ‘Quercus illex’ en Canarias y en los bosques gallegos.

Sin embargo, es emblema de Aragón: su escudo luce una encina en su primer capítulo. Buena elección. No es extraña la devoción de los vecinos de Lecina por su árbol milenario: cuentan que cada invierno daba 600 kilos de bellotas que permitían alimentar al ganado ovino durante meses. Es para estar agradecido. Mientras el fruto de la encina alimenta a las ovejas, otros dan de comer al lobo que a su vez instigará al rebaño.

La Carrasca Milenaria de Lecina ha sido testigo de bodas y pactos rubricados estrechando las manos a su sombra. Y seguirá siendo un monumento viviente que merece ser elegido el mejor árbol europeo 2021.

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