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Opinión

en nombre propio

Goya, pregonero

OPINIÓNACTUALIZADA 27/01/2021 A LAS 01:00
El Goya de Iñaki, doce años después.
'Goya, pregonero'.
Francisco Jiménez.

Goya se nos queda grande. Grandísimo. No sabemos qué hacer con él. El busto desmesurado que le hizo el artista Iñaki Rodríguez está en una urbanización privada. Los disparates. El cabezón del pintor de Fuendetodos varado entre chalets es una metáfora de lo que hacemos en esta tierra con Goya y con su legado. Es una metáfora también de cómo se entiende aquí a los creadores. Un creador es, como mucho, candidato a pregonero de las fiestas. Palabras por delante, palabras por detrás para después no hacer más que el ridículo.

Primero nos hablaron del espacio Goya de la plaza de los Sitios. En el año 2006 se hizo un concurso arquitectónico de primer nivel que ganaron los arquitectos suizos Herzog & De Meuron. Después, vino el silencio. En una campaña electoral posterior pregunté a un candidato por el espacio Goya y me dijo que deberíamos olvidar la palabra "espacio" y cambiarla por "territorio". Territorio del humo. Territorio estafa. "El tiempo también pinta", dicen que dijo Goya.

La nueva propuesta no debería sorprendernos: meter a Goya en la Lonja y ponerle a la estación intermodal el nombre del pintor. Algo tienen en común ambos espacios: el techo altísimo y una dedicación necesaria a otras actividades. Seguimos sin entender nada. El arte es la monja pintora, la estatuilla en la alfombra roja y la moda de turno. Goya sigue siendo un genio y nosotros unos paletos. Todo en orden.

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