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Rodrigo Cortés: "La ideología es mala amiga del humor"

El escritor gallego acaba de publicar 'Verbolario', un libro que juega con el humor y las imágenes que se esconden detrás de las palabras

El escritor y cineasta Rodrigo Cortés, en su reciente visita a Zaragoza.
El escritor y cineasta Rodrigo Cortés, en su reciente visita a Zaragoza.
Oliver Duch

Nacido en Pazos Hermos (Orense), en 1973, Rodrigo Cortés es guionista, director de cine y escritor. Acaba de publicar 'Verbolario' (Random House), un libro que juega con las palabras, una especie de 'antidiccionario'.

’Músico, escritor, cineasta... ¿Un niño que todo lo hacía bien?

¡Qué va! Era el que hablaba sin parar y al que echaban de clase.

¿Dónde está la clave para hacer bien cosas tan distintas?

El secreto es no hacer nunca en público aquello que te sale mal.

Ahora presenta ‘Verbolario’, un ‘antidiccionario’ de aforismos y greguerías lleno de humor. ¿Hasta qué punto recoge los que ha publicado en ‘Abc’?

Ha habido un trabajo profundo de revisión, escritura y recomposición de la música del libro. Algunos lectores saltarán de palabra en palabra y otros empezarán por el principio y avanzarán hasta el final. El libro tenía que ser una caja de música que sonara bien de cualquier forma.

No son estrictamente aforismos.

Porque no busco expresar verdades sino enredar, divertirme, encontrar resonancias poéticas en las palabras... Que durante un par de segundos se genere un cortocircuito en el cerebro del lector que le obligue a reflexionar.

No hay ideología, ahora que está en todos lados.

Hay un exceso de actualidad e ideología en la sociedad, y ambas son muy malas amigas del humor. Observe la primera acepción de ‘ideología’ que doy en el libro: "muerte del pensamiento".

Hay palabras que se echan en falta. Está ‘izquierdista’ pero no ‘derechista’.

No hay omisiones sino ausencias. Pero es que no soy María Moliner.

Defina ahora cine.

Asombro y espanto.

¿Y Zaragoza?

Oiga..., ¡que tampoco soy Moncho Borrajo!

Era por explorar sus vínculos con Aragón. Miki Nadal participa en la producción de sus películas y este año usted ha sido pregonero de la Semana Santa en Alcañiz. ¿Qué tal la experiencia?

Estupenda. Mi padre es de Alcañiz y ser pregonero fue regresar en parte a la infancia. Si me trae un tambor le hago unos toques.

¿Se siente bien tratado por el cine? ‘El amor en su lugar’ solo ha recibido un premio Feroz.

Los premios no determinan lo buena o mala que es una película porque no nacieron para impartir justicia sino para promocionar un filme. No me dedico a recoger premios sino a hacer películas, y tengo muy buena relación con mis compañeros, aunque sea un pringado de Salamanca y no forme parte de ninguna de las familias del cine español.

¿Lo próximo será un libro o una película?

Es mejor no hablar de un proyecto hasta que deja de serlo.

¿Escritor o cineasta?

No hay pluma sin cámara ni cámara sin pluma. Tengo dedicación exclusiva a ambos mundos. En el cine el personaje se define por la acción y la literatura es más de evocación, de resonancia de las palabras. Esa literatura que es una especie de guion de cine ensanchado no me interesa mucho, la verdad. Me atrae más la literatura ‘resonante’, la que convierte las palabras en un terreno de juego, aquella en la que es más importante la mirada que la trama.

¿La que se ocupa de tonterías, como aseguraba hace poco?

Exacto. La literatura más universal y perviviente, desde ‘El Quijote’ a ‘Alicia en el país de las maravillas’ es una colección de tonterías. Yo me tomo muy en serio las tonterías, las reivindico como arte mayor. Porque solo con ellas, y con la risa, se activa el cerebro.

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