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historia

Un libro monumental recoge mil años de ‘Pasión por Zaragoza’

Medio centenar de autores abordan la economía, la política, la sociedad, la cultura, la religión y las artes desde 1018 a 2018.

Einstein con el catedrático Vecino Verona en Zaragoza en 1923.
Einstein con el catedrático Vecino Verona en Zaragoza en 1923.
Freudenthal/Heraldo

"Zaragoza siempre ha causado una cierta fascinación en los autores que han escrito, muchas veces con apasionamiento, otros con la distancia que marca el ojo del forastero, pero nunca con desinterés, frialdad o desidia", escribe Eliseo Serrano, catedrático de Historia Moderna de la Universidad de Zaragoza, en el prólogo al libro, de gran formato y más de 600 páginas, ‘Pasión por Zaragoza, 1018-2018. El reino de los sentidos’, que iba a ser el ambicioso catálogo de la muestra que tuvo lugar hace cuatro años en la sede central de Ibercaja.

El volumen se compone de 53 textos y 56 autores que hacen un viaje en el tiempo a la ciudad en cuatro epígrafes concretos: Economía y Sociedad; Política; Cultura y Religión; y las Artes. El libro, proceloso y lleno de curiosidades, detalles, nombres, hechos históricos, monumentos y creadores, es un manual transversal: una auténtica biografía de una ciudad que vivió convulsiones de todo tipo, desde la conquista en 1018 con Alfonso I el Batallador a esa época de tensiones que fue 1591, que Jesús Gascón titula «tierra de libertad», desde los Sitios a la Guerra Civil, todo ello junto a la huella de Gracián, Goya o Luis Buñuel, que son ‘zaragozanos’ universales, pero también de la Aljafería, el Pilar y La Seo, o la presencia de figuras como Hernando de Aragón, Fernando I, ‘el Rey Católico’, Josefa Amar y Borbón... Agrega Serrano: "Viajeros políticos, militares, mercaderes y misioneros pasaron o tuvieron como meta del viaje Caesaraugusta, Saraqusta o Zaragoza y de ellos aprendemos esa visión que transmitieron de la ciudad como la blanca, la harta la que tenía cierto olor de Italia".

E insiste, con el apoyo del escritor y viajero Paul Bowles, que "lo importante son las personas que han vivido o viven en un lugar. Y emociona recordar las calles, las casas, los espacios, pensando en los que recorrieron esas calles, habitaron esas casas o pasearon esos espacios. Una Zaragoza habitada que ha dejado sus huellas a lo largo de su bimilenaria historia es lo que se ha pretendido traer aquí a través de estas aportaciones". Los autores, salvo media docena o así, pertenecen a la Universidad de Zaragoza. No se ha prescindido de las polémicas o del sentido crítico. Por poner un ejemplo sencillo, Juan Carlos Lozano analiza la relación entre Goya y Zaragoza, y concluye: "Seguimos teniendo la sensación de que Zaragoza todavía no ha saldado totalmente la deuda que tiene contraída con su artista más universal (…) ni ha sabido concitar los distintos intereses para que las instituciones implicadas sean capaces de ofrecer estrategias y logros de más alto alcance todavía".

Mapas, obras de arte, fotos...

En el volumen, formalmente, hay de todo: mapas, planos, obras de arte, fotografías, documentos, portadas de libros, ilustraciones, manuscritos, y, en cada artículo, se añade amplia bibliografía.

En el primer epígrafe, Sociedad y Economía, se analizan muchos aspectos: la huella romana y el peso de la arqueología, por Antonio Mostalac; José María Serrano recuerda: "En diciembre de 1118, Alfonso I toma posesión de la Zaragoza musulmana, que se le ha rendido. Es “el hecho más trascendental de su historia urbana”, dijo José María Lacarra porque “la ciudad de Zaragoza, tal como la conocemos –con sus estructuras jurídicas y eclesiásticas, económicas y humanas– nace en este momento”. (…) El rey se instala en la Zuda, el palacio de gobierno, para representar simbólicamente su control de la situación". Se habla mucho de Derecho, de la presencia judía, de la Casa de Ganaderos en la Edad Media o de «conventos, clausura y escritura». Especialistas como Eloy Fernández y Vicente Pinilla se asoman a la sociedad zaragozana, su crecimiento y su economía. Un texto muy divertido es ‘La Zaragoza criminal’ del joven experto Juan Postigo, que aborda las transgresiones y delitos sexuales y asegura que "en Zaragoza llegó a haber durante casi doscientos años un burdel público de gran tamaño, ubicado en la parroquia de San Pablo, que no fue definitivamente cerrado hasta el año 1629". Antonio Peiró retrata al polígrafo ilustrado Ignacio de Asso.

El capítulo de la Política arranca en la taifa de Zaragoza y recorre, de la mano de grandes firmas (Carlos Laliena, Esteban Sarasa, Ángel Sesma, el citado Gascón, Daniel Aquillué, Carlos Fordadell, Julián Casanova o Alberto Sabio, entre otros), los grandes instantes: las Cortes de Aragón en la Edad Media, la presencia del príncipe Carlos en la ciudad, los Sitios, la huella regeneracionista de Costa y otros, la Guerra Civil y, por supuesto, la llegada de la democracia y las esperanzas de la Transición.

El apartado Cultura y Religión comienza con los iberos y los ecos del priscilianismo, se aborda la figura del poeta Abu BAkr Algazarr y la lírica en la Aljafería (escriben de ellos Federico Corriente y Magdalena Lasala), pero tampoco se obvian asuntos tan diversos como la creación del arzobispado de Zaragoza en 1318 (escribe Domingo Buesa, capital en la buena llegada a puerto del tomazo), la imprenta (Miguel Ángel Pallarés), la muerte de Pedro Arbués en La Seo (Manuel Peña y Doris Moreno), Baltasar Gracián (Aurora Egido) o la estancia de Albert Einstein en Zaragoza en marzo de 1923 (Javier Turrión).

En la última parte, las Artes, se efectúa un estudio del Pilar, los monumentos renacentistas, Goya y Zaragoza (escribe el citado Juan Carlos Lozano). Luis Alegre redacta una cronología de ‘Zaragoza y el cine: un idilio formidable’, que contempla figuras como Chomón, Buñuel, Florián Rey, Forqué o José Luis Borau, entre otros, y Concha Lomba analiza algo capital: la modernidad y la vanguardia, desde 1900 a 1939 en las artes plásticas.

Hay una última parte que vendría a ser un inventario de las distintas piezas que estuvieron en aquella muestra que quiso animar "el reino de los sentidos". El libro contiene erudición, memoria, narraciones fascinantes, personajes, rescates y, ante todo, auténtica veneración por Zaragoza.

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