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Olena Panasyuk: "El canto es una sensación corporal"

La soprano se ha convertido en la voz de Ucrania en Aragón y ofrece recitales benéficos en favor de su tierra natal

Olena Panasyuk ha ofrecido varios recitales benéficos en favor de su Ucrania natal.
Olena Panasyuk ha ofrecido varios recitales benéficos en favor de su Ucrania natal.
Toni Galán

Nacida en la ciudad de Jmelnitsky, lleva 15 años viviendo en Aragón. Su vida está consagrada a la música: la canta, la enseña y la escribe.  

Usted vino a Zaragoza por amor

Llegué con mi pareja, que se convirtió en mi marido. Nos habíamos conocido en Ucrania: vino a verme a un concierto, nos presentaron...

Y ahora ya es una aragonesa más.

He echado raíces. Llevo 15 años aquí y mi hijo, de 10 años, ha nacido en Zaragoza.

Es de suponer que a una soprano ucraniana le ha tenido que costar mucho abrirse camino aquí.

No ha sido nada fácil. De hecho, he intentado otras cosas. Hice un curso de medicina, dos de enfermería... Pero llegó un momento en que paré y decidí hablar conmigo misma. Tenía una carrera musical, había hecho giras internacionales... Si, en realidad, para lo que he estado siempre preparada es para la música, ¿por qué intentar otras cosas? Así que volví. Lo que más me define son mis ganas de aprender. Ahora acabo de terminar un máster de investigación musical en la Universidad de La Rioja.

Da clases, dirige un coro, escribe música, pero usted se considera básicamente una soprano.

No lo tengo tan claro. Me considero música. He compuesto las bandas sonoras de cuatro espectáculos de la compañía Facultad Mermada y ha sido una experiencia muy creativa e interesante. He escrito hasta un reggaetón. Si solo me enfocara en la llamada música culta me perdería muchas cosas. Cualquier género musical, incluso los de los últimos años, está vinculado en su nacimiento a algún fenómeno social. Y eso es muy interesante para estudiarlo, conocerlo y sentirlo.

Cuando llegó a Zaragoza seguro que le asombró la jota.

La conocía, pero en su variante clásica. Cuando escuchas la jota de Glinka descubres que es algo muy alegre, rítmico y con brillo. Aquí la conocí luego en todos sus estilos populares, y cada uno trasmite una cosa distinta. La verdad es que me gusta mucho, tanto la cantada como la bailada.

¿La canta?

Claro. Hay alumnos que vienen de la jota y quieren pasarse al género lírico y, si no sabes de dónde nace ese sonido concreto, no vas a poder ayudarles a recolocar la voz sin lastimarse. Hay que interpretarlo todo: el canto es una sensación corporal. Tampoco resulta fácil interpretar una canción popular desde una voz lírica. Creo que un cantante no debe dispersarse: tiene que conocer todos los estilos pero centrarse en uno, perfeccionarlo e ir sacándole brillo.

Bunbury ha anunciado que se retira por problemas de garganta. ¿Le ha perjudicado su forma de cantar?

No conozco el caso en profundidad, pero creo que sí. En el rock hay gritos y formas de cantar que pueden quedar muy bien sobre el escenario pero que, si llevas una vida artística intensa, con muchas actuaciones al año y muy seguidas, se acaban pagando. En la voz humana las sensaciones nunca engañan: si hay una molestia o un dolor es que algo no se ha hecho bien. A la larga todo se paga.

Algunos de sus compañeros de profesión no hablan el día anterior a un recital. ¿Usted?

Hablo pero no sobrecargo la voz. Los recitales exigen mucho esfuerzo y hay que acumular energías.

En los últimos días usted se ha convertido en la voz de Ucrania en Aragón. No para de dar conciertos benéficos.

Es mi forma de ayudar a mi país. He dado varios conciertos y el 23 de abril ofrezco otro en San Sebastián junto a la violinista ucraniana Teresa Polyvka.

Tiene a sus padres, su hermano y sus tíos allí. ¿Se esperaba la guerra?

Me mantengo en contacto con ellos a diario. No dejamos de hablar. La familia y los buenos amigos son los pilares de la vida. En cuanto a la guerra... hasta el último segundo esperé que Rusia tuviera el suficiente sentido común como para no iniciar esta barbaridad.

¿Y se esperaba la respuesta?

Sí, porque conozco al pueblo ucraniano. Es muy valiente, ama mucho a su tierra, y había llegado un momento de la historia en que... Hemos sufrido tanta represión a lo largo de los siglos que la gente ha explotado, ha decidido no aguantar más y defender su derecho a existir y a pensar como quiera y no cómo le digan que tiene que pensar.

¿Cómo acabará?

Habrá qué ver qué ocurre, cómo funcionan las sanciones, qué decisiones toma Europa... El pueblo ucraniano está muy unido en esto. Y hay una diferencia entre los soldados ucranianos y los rusos, y que para mí es clave. Unos luchan por defender su tierra y los otros solo tienen detrás mentiras para justificar sus acciones.

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