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De la pierna de Angelina Jolie a la capa de Gwyneth Paltrow: grandes momentos de la alfombra roja de los Óscar

El difícil equilibrio de resultar elegante sin ser anodino es el reto de cada año en la gala más importante del cine, que este año vuelve al formato tradicional de antes de la pandemia. 

Preparativos de la ceremonia de los Oscars, que se celebrarán el próximo domingo en Los Ángeles.
Preparativos de la ceremonia de los Oscars, que se celebrarán el próximo domingo en Los Ángeles.
Mike Blake/Reuters

Pasados algunos años en los que parecía que la alfombra roja era más importante que las películas, parece que últimamente, pandemia mediante, se está restableciendo el equilibrio entre el natural interés por la indumentaria de los actores y actrices en un día de gala y lo que verdaderamente se ventila la noche de los Óscars: cuál es según los académicos la mejor película del año.

De un tiempo a esta parte, la alfombra roja está dejando de ser la picota que solía. Primero, porque muchas actrices hollywoodienses han mostrado en público su malestar por la injusticia que supone ser 'despellejadas' al día siguiente. También, porque ese mismo temor al qué dirán acabó convirtiendo el desfile previo en algo anodino: desapareció el riesgo. En gran parte también por los debes derivados de los contratos publicitarios. El dominio de las grandes casas de lujo, particularmente Chanel, Dior o Valentino, acabaron en parte con la naturalidad y la diversidad. Por otro lado, los hombres han ido aportando desprejuicio y el tradicional esmoquin ha ido cediendo terreno a otras formas de masculinidad, de manera que ellos empiezan a reclamar los flashes casi tanto como las mujeres.

No obstante, siguen siendo ellas las que despliegan moda en los Premios Óscar. Muchos han sido los vestidos bellísimos que se han lucido en la ceremonia anual. Pero solo unos pocos quedan en la memoria.

Curiosamente casi retirada ahora del cine y más volcada, justamente, en la moda y la belleza, Gwyneth Paltrow es una de las actrices que pueden presumir de haber marcado tendencia en una alfombra roja cuando, normalmente, es ajena a ellas. 

Enamoró al mundo recibiendo el que sería su primer y único Óscar por 'Shakespeare in love' vestida de rosa por Ralph Lauren. La prenda, la verdad sea dicha, no le sentaba muy bien, pero consiguió calar en el imaginario colectivo, quizá porque no le ajustaba al cuerpo, pero  sí que encajaba en el espíritu del momento.

Gwyneth Paltrow, vestida de Valentino.
Gwyneth Paltrow, vestida de Valentino.
Heraldo

Aquello fue en 1999 y tuvieron que pasar 13 años años para que Gwyneth, entonces sí, pisara fuerte la alfombra con un vestidazo de los que hacen época: un Tom Ford blanco con capa que fue después mil veces copiado. Mitad cariátide mitad mujer poderosa, esa silueta icónica se convirtió en una de las más deseadas. Y, a la postre más influyentes.

Natalie Portman, por ejemplo, fue una de las que eligieron capa para ir a los Oscars. Lo hizo ocho años más tarde, en 2020. Aunque no se puede decir que la actriz no tenga aura y estilo propios. Sus apariciones en los Oscars se cuentan por aciertos. Siempre en alianza con la casa de la que es imagen: Dior.

Natalie Portman, en 2020, de Dior.
Natalie Portman, en 2020, de Dior.
Reuters

En el capítulo de 'actrices que nunca fallan' no puede faltar Cate Blanchett que cada año suma una medalla de oro más en su particular palmarés del buen gusto. Fiel habitualmente a Armani, firma con la que tiene contrato publicitario, la australiana coquetea con variados nombres de la moda internacional. Si hubiera que elegir uno de los vestidos más bonitos que ha elegido para acudir a los Oscar, habría que quedarse con el primoroso Givenchy que lució en 2011.

En este olimpo del estilo, Blanchett tiene desde hace poco una compañera, Zendaya, cuyas apariciones en 'red carpets' acaparan la atención. En los Oscars pandémicos, animó ella sola la ceremonia con un Valentino de estómago al aire que sabía a futuro.

Más irregulares, pero otras actrices a las que siempre hay que estar atento son Amanda Seyfried, Rooney Mara, Michelle Williams, Emma Stone, Lupita Nyong'o, Amy Adams, Charlize Theron y, claro, Nicole Kidman quien tras una época un tanto perdida ha recuperado el norte de lo que le favorece.

De izquierda a derecha: Amanda Seyfried, Nicole Kidman y Michelle Williams.
De izquierda a derecha: Amanda Seyfried, Nicole Kidman y Michelle Williams.
Heraldo.es
De izquierda a derecha: Emma Stone, Charlize Theron y Julia Roberts.
De izquierda a derecha: Emma Stone, Charlize Theron y Julia Roberts.
Heraldo.es

En la edición de 2013, aquella del vestido de Paltrow, su Tom Ford compitió con otro 'momento Oscar' para la historia: aquella pierna que Angelina Jolie asomó a través de su Versace. Otro símbolo de poderío femenino que dio la vuelta al mundo y generó toneladas de memes. Incluso, la pierna acabó teniendo cuenta propia en Instagram. Como en el caso del Tom Ford de Paltrow, las aberturas de vértigo proliferaron en las galas y alfombras rojas de los años siguientes.

Angelina Jolie, con el Versace negro que tanto dio que hablar.
Angelina Jolie, con el Versace negro que tanto dio que hablar.
Heraldo.es

Otro vestido para la historia: el de Halle Berry. En su caso en un doble sentido. Por un lado, por el más obvio. La actriz estaba de quitar el hipo con ese Elie Saab semitransparente que supo lucir con seguridad y desparpajo. Pero más importante, con él puesto se convirtió en la primera mujer negra en lograr un Óscar por un papel protagonista. Corría el año 2002.

Halle Berry, vestida de Eli Saab, recibió el Oscar a mejor actriz en 2002.
Halle Berry, vestida de Elie Saab, recibió el Oscar a mejor actriz en 2002.
Reuters
Hilllary Swank, con su oscar por 'Million Dollar Baby', en 2005.
Hilllary Swank, con su oscar por 'Million Dollar Baby', en 2005.
Robert Gallbraith/Reuters

Sus atrevidas transparencias pertenecen al capítulo de uno de los habituales ausentes de los Oscars: el riesgo. Optaron por él, por ejemplo, Hillary Swank, que quitó el hipo a más de uno con una espalda al aire casi infinita que le sentaba como un guante. 

También, en un sentido muy distinto, apuesta por arriesgar Tilda Swinton, rara avis del cine internacional y sorpresa segura, generalmente para bien, en las alfombras rojas. Más allá del riesgo, en el terreno ya de lo estrafalario, hay también más de un ejemplo, pero aquí nos quedaremos con uno que seguro que, al final, es que el más gente recuerda: aquella Böjrk vestida de cisne.

Bjork, en 2001, vestida de cisne.
Bjork, en 2001, vestida de cisne.
Reuters
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