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Aitana conquista a un público ejemplar que estrenó los conciertos con pasaporte covid

Quince minutos antes del inicio del recital en el Príncipe Felipe, ya habían accedido los 6.500 asistentes, en su mayoría niñas y adolescentes. 

Noche redonda de Aitana en Zaragoza. Antes y durante su concierto en el pabellón Príncipe Felipe. La primera prueba que se superó con nota fue el tan temido acceso al recinto con el preceptivo pasaporte covid. Los 6.500 asistentes –todo el aforo disponible– ya estaban en sus asientos 15 minutos antes de que arrancara el recital.

Superado este desafío, la cantante barcelonesa abrazó la felicidad total durante sus 90 minutos de actuación ante una audiencia infantil y adolescente totalmente entregada.

La celebración del concierto más multitudinario en Aragón desde la irrupción de la pandemia hace casi 21 meses sembraba la duda de cómo se gestionaría semejante comparecencia de gente. La contratación del doble de efectivos de seguridad por parte de la organización junto a la exquisita responsabilidad de la que hicieron gala los adultos que acompañaban a las menores posibilitaron solventar este trámite sin más agobio que alguna fila puntual y breve.

"Tenemos todos los documentos preparados. Es un día muy importante para mi hija Ana y su amiga Virginia –ambas de 14 años– y tenemos muchas ganas de ver a Aitana", explicaba Raquel Serrano mientras terminaba la cena en forma de bocadillo junto a las dos pequeñas antes de pasar el control.

Unos paneles en los que rezaba "Prepare en su mano su certificado y DNI" advertían de unas instrucciones que repetía con amabilidad y de viva voz el personal de control.

"Está todo muy bien montado. Hemos venido una hora antes para evitar problemas y todo ha ido como la seda", aseveraba Raquel Martínez, que acompañaba a sus sobrinas Gabriela y Sonia, de 7 y 9 años respectivamente. "Este es el primer concierto de su vida y quería que todo saliera a pedir de boca", confesaba emocionada.

Tampoco se perdió la cita el alcalde Jorge Azcón, que se está convirtiendo en un habitual de las celebraciones musicales en el Príncipe Felipe. Ya se le vio en octubre en el ‘show’ del puertorriqueño Rauw Alejandro.

Una noche mágica

Con puntualidad británica, a las 21.00, emergió Aitana de la oscuridad, encumbrada en lo alto de unas iluminadas escaleras que fueron un elemento fundamental en la escenografía. Rezumaba satisfacción por ser un referente y un imán para las nuevas generaciones. "Tengo mucha ilusión de estar aquí. Hemos hecho muchos conciertos desde julio pero nunca había vivido uno con tanta gente. Me he puesto un poco nerviosa cuando me han dicho que habría 6.500 personas. He flipado al veros. Va a ser una noche mágica", proclamó.

Y cumplió con su palabra a juzgar por los semblantes de rotunda felicidad que se divisaban en los graderíos. La segunda clasificada de ‘Operación Triunfo’ encarna lo que los ingleses califican de ‘role model’ (modelo a seguir). Impecable en las formas y en el fondo. Con un espectáculo amable y ‘a lo Disney’, exento del menor atisbo de acritud. El ídolo que todas las madres quisieran para sus hijas en carne y hueso.

Recordó a su abuelo Emiliano fallecido el último año con ‘Si tu la quieres’, versionó al emergente grupo zaragozano Fresquito y Mango con ‘Mándame un audio’, alzó su voz contra la violencia de género con ‘Ni una más’, puso a los 6.500 asistentes literalmente en pie con el bis de ‘Mon Amour’ y robó totalmente el corazón del colectivo al portar una bandera de Zaragoza con el león en su postrera canción, ‘+ (Más)’. Una noche para no olvidar.

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