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LETRAS ARAGONESAS

José Luis Melero: “A contracorriente se vive siempre de forma muy divertida”

El escritor y bibliófilo presenta, con Irene Vallejo y Pepe Cerdá, su libro de artículos literarios ‘Lecturas y pasiones’ (Xordica) en el Paraninfo

José Luis Melero, hace pocos días, en el Teatro Principal de Zaragoza, donde se atrevió a cantar algunas jotas, de las que es un auténtico experto.
José Luis Melero, hace pocos días, en el Teatro Principal de Zaragoza, donde se atrevió a cantar algunas jotas, de las que es un auténtico experto.
José Miguel Marco.

José Luis Melero (Zaragoza, 1956), jubilosamente jubilado, se decía hace poco que tiene la agenda tan colmada y tan llena de actos y de compromiso que casi le cuesta comprender cómo tenía tiempo para trabajar en el Registro de Zaragoza. No para con sus charlas, artículos, viajes, sus colaboraciones en radio y televisión y eventos de todo tipo. Es, por otra parte, un animal de afectos. El día 6 de diciembre pronunciará el pregón de la Feria del Libro de Monzón y pondrán su nombre en una de las esculturas del Paseo de las Letras. Aún así, con puntualidad y sin desmayo, publica todo tipo de artículos en HERALDO: en la sección de Opinión, en 'Artes & Letras' o, si se tercia, en las páginas de necrológicas. Es hiperactivo y un gran anfitrión de escritores y artistas. El martes 23 presenta en el Paraninfo, en el Aula Magna, a las 19.30, su libro 'Lecturas y pasiones', que aparece en el sello Xordica con portada de Jorge Gay; lo hará en compañía de Irene Vallejo y Pepe Cerdá. Es el quinto de una serie que empezó con 'La vida de los libros' (2009), 'Escritores y escrituras' (2012), 'El tenedor de libros' (2015) y 'El lector incorregible' (2018). El viernes 26 lo hará en la librería Alberti de Madrid, en compañía de Jesús Marchamalo.

¿Qué quiere decir pasión por los libros, qué tiene de especial, y en qué es desbordada?

A los libros les he dedicado la vida entera. Para buscarlos por librerías, rastros y almonedas, para leerlos, para archivarlos y clasificarlos con esmero, para escribir sobre ellos… Nada, salvo mi familia y que el Zaragoza gane la Champions, he querido y deseado más.

Decir pasión es decir locura. ¿Cuáles serían las tres o cuatro locuras que ha cometido o vivido con algunos de libros o autores que integran ‘Lecturas y pasiones’?

Las locuras se hacen pero no se cuentan en público. Igual que no se habla de dinero o de conquistas amorosas (el que pueda hablar de eso, no yo, eh). Pero si le digo la verdad, son bastantes más de tres o cuatro.

Dice que no quiere presumir de número de libros, pero todos saben que tiene una enorme biblioteca. ¿Son todos para leer o también hay cosas que se tienen por fetichismo, afición, coleccionismo o coquetería?

No se debe presumir nunca del número de libros que uno tiene porque eso no significa nada. Hay bibliotecas de 40.000 volúmenes que uno abandonaría en una escombrera, y bibliotecas maravillosas de 5.000 ejemplares. Lo único que importa es que uno tenga los libros que quiere leer, aunque no pueda leerlos todos. Y sí, pese a toda lógica, uno también tiene libros por fetichismo o coquetería, porque los libros, además de su valor en sí mismos como transmisores de conocimiento, son también un oscuro objeto de deseo.

"Y sí, pese a toda lógica, uno también tiene libros por fetichismo o coquetería, porque los libros, además de su valor en sí mismos como transmisores de conocimiento, son también un oscuro objeto de deseo"

¿En que sería distinto este volumen, el más extenso, a los otros?

Creo que me ha salido más aragonés, con más temas aragoneses tal vez que los anteriores. Siempre he escrito mucho sobre Aragón, pero ahora que me hago mayor cada día me gusta más escribir de lo que no escribe casi nadie y de lo que no está de moda. A contracorriente se vive siempre de forma muy divertida. Imagine cuando tengo que explicar ante mis amigos escritores que me gusta la jota aragonesa, el cine de Florián Rey, reunirme con peñistas del Zaragoza o coleccionar alfarería popular aragonesa.

Explíquenos esa afición a los raros, olvidados y sepultados de la historia. ¿Qué anda buscando y qué le complace?

Los escritores conocidos e importantes ya están en el canon y en los manuales. La gracia está en escudriñar las covachuelas donde habitan los raros y olvidados, porque estos pobres no tienen a nadie que les diga “levantaos y andad”. Me gusta descubrir autores poco conocidos que muchas veces no son peores que otros que lograron gran nombradía. Andrés Trapiello lo hizo con Chaves Nogales. Aunque esto no ocurre siempre. Habitualmente, los escritores olvidados se han ganado a pulso el olvido. Casi siempre sus vidas suelen ser más interesantes que sus obras.

"Me gusta descubrir autores poco conocidos que muchas veces no son peores que otros que lograron gran nombradía. Andrés Trapiello lo hizo con Chaves Nogales. Aunque esto no ocurre siempre. Habitualmente, los escritores olvidados se han ganado a pulso el olvido"

Este volumen quizá sea el que tiene más artículos, a modo de pequeña serie, dedicados a distintos autores. Por ejemplo, ¿qué le debemos a José García Mercadal, por ejemplo, objeto de cuatro?

Fue un ejemplo perfecto de amor a las cosas de Aragón pese a haber vivido gran parte de su vida en Madrid. Cuando editó revistas y colecciones nunca faltaba en ellas un buen número de escritores aragoneses. Estuvo siempre pendiente de su tierra y a él se debe haber podido comprar el archivo de Palafox para Zaragoza. Él mismo adelantó de su bolsillo la señal que hubo que dejar al librero para que reservara ese archivo hasta que el Ayuntamiento de nuestra ciudad decidiera su compra. Y a la vez editaba a Pérez de Ayala, a Baroja, a Azorín, a Noel… Lo normal desde siempre en tantos aragoneses que han sabido conciliar el amor a su país con el interés por todo lo que se hace fuera.

¿Por qué esa fascinación por Lorca: sus libros, su casa, sus viajes, sus escenarios…?

Porque Lorca produce una atracción fatal, y cuando uno se enreda en él ya no puede desengancharse fácilmente. He viajado a Nueva York y a Granada para seguir su pista, he buscado sus libros con fervor… Y hace poco dejé escapar uno dedicado por él. Merezco una reprobación pública por ello.

Quizá el lugar más glosado en el libro, al margen de Zaragoza, sea Jaca. ¿Por qué, por qué es tan literaria?

Jaca es una ciudad muy querida por mí. Allí me enamoré de mi mujer hace ¡40 años¡, allí tengo mi segunda residencia desde mitad de los 70, allí viven buenos amigos míos… Jaca tiene una personalidad extraordinaria y no es casualidad que fuera la primera capital de Aragón y que su periódico, ‘El Pirineo Aragonés’, sea el decano de los aragoneses. Su vida cultural ha sido siempre muy rica, tiene dos o tres pastelerías homéricas, librerías maravillosas, bares y restaurantes memorables y una gente excepcional.

Habla bastante también de generaciones. ¿Qué relación tuvo el 98 con Aragón? Se cita a Valle, a Baroja, a Unamuno, a Machado…

El que más relación tuvo con Aragón fue Azorín, que hasta se casó con una aragonesa, Julia Guinda, de Undués-Pintano. Azorín recuperó a José María Matheu y escribió mucho sobre temas y autores aragoneses, hasta el punto de que a Luis Horno Liria le dio para escribir un libro entero sobre ello. Los demás tuvieron una relación mucho más superficial, aunque Baroja trató de ser diputado por Fraga y Unamuno visitó Jaca y San Juan de la Peña y escribió un artículo sobre el monasterio que se publicaría en su libro ‘Paisajes del alma’. Manuel Machado publicó un poema lírico religioso, ‘El Pilar de la Victoria’, con música del aragonés Pablo Luna (que terminaría Julio Gómez tras la muerte de éste), cuya acción se desarrolla íntegramente en Zaragoza, y su hermano Antonio también nombra a Zaragoza en uno de sus poemas.

"De la Generación del 98 el que más relación tuvo con Aragón fue Azorín, que hasta se casó con una aragonesa, Julia Guinda, de Undués-Pintano. Azorín recuperó a José María Matheu y escribió mucho sobre temas y autores aragoneses"

Dice que en tiempos de internet, buscar libros ya no es lo mismo. ¿Qué ha cambiado?

Todo. Antes tenías que ir a buscar los libros, salir de cacería con la escopeta, el perro y el morral. Ahora estás en casa tranquilamente, en pijama y zapatillas, y te compras lo que quieras en cualquier librería del mundo. Antes podías comprar barato y ahora eso es ya mucho más difícil porque toda la información está en la red. Se ha ganado en posibilidad de encontrar los libros y se ha perdido en pasión por salir en su captura. Yo prefería lo de antes pero entiendo que muchos, sobre todo los más jóvenes, elijan lo de ahora. Pero se perderán el placer de descubrir piezas escondidas que estaban esperando a que un buen lector las sacara a la luz.

¿Qué tamaño y qué libros debe tener la biblioteca ideal de un humanista?

No hay reglas para esto. Cada uno debe decidir cuántos y qué libros anhela. Hay tantas bibliotecas como clases de lectores. El cervantista querrá buscar todas las ediciones que pueda del Quijote, el especialista en la Guerra Civil tratará de completar en la medida de lo posible la mucha bibliografía que existe sobre ella, y el lector de novedades pasará con naturalidad de Marta Sanz o Elena Medel a Irene Vallejo o Daniel Gascón. Todo es importante si es importante para uno.

¿Podría decirse que, semana a semana, sin aspavientos, está haciendo en este periódico la novela de un intelectual o de un lector?

Pues podría ser. Trapiello llama a sus diarios “una novela en marcha”, y estos textos míos son como un diario en el que aparecen mis “lecturas y pasiones”. Estaría bien que fuera así, porque sólo los novelistas obtienen el favor del público y consiguen muchos lectores. A mí me encantaría tener tantos lectores como Eduardo Mendoza o Fernando Aramburu, pero me parece que de momento mejor que espere sentado.

"Esa pregunta es un golpe bajo imperdonable. Es lo que nos quita el sueño a todos los bibliófilos. ¿Qué pasará con nuestros libros después de toda una vida viviendo para ellos? Parodiando a Buñuel, sería divertido que se abriera mi testamento y se leyera: “Deja todos sus libros a… Amancio Ortega”"

¿Cuántos libros compra y lee un lector voraz como usted al mes?

No hay una estadística fiable. Depende de lo que sale y de lo que encuentro. Pero para tranquilidad de mi mujer, le aseguro que muchos menos de los que entraban en casa a los 30 años.

¿Dónde querría que fuese a parar su biblioteca cuando ya no esté?

Esa pregunta es un golpe bajo imperdonable. Es lo que nos quita el sueño a todos los bibliófilos. ¿Qué pasará con nuestros libros después de toda una vida viviendo para ellos? Parodiando a Buñuel, sería divertido que se abriera mi testamento y se leyera: “Deja todos sus libros a… Amancio Ortega”. Él se divertía diciendo que alguna vez soñaba con que su heredero fuera Nelson Rockefeller. Que nuestros hijos lo decidan. Yo ya poco podré hacer. Pero ojalá se quedaran en Aragón.

Retrato de archivo de José Luis Melero, el bibliófilo que le ha puesto un piso entero a sus libros.
Retrato de archivo de José Luis Melero, el bibliófilo que le ha puesto un piso entero a sus libros.
OLiver Duch.
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