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Amapolas en Octubre, la librería más 'cool' de Madrid, obra de una escritora aragonesa

Laura Riñón, que durante 22 años fue azafata de vuelo, la bautizó en 2019 como el título de su novela de más éxito

Laura Riñón, en la librería Amapolas en Octubre, que creó a principios de 2019 en Madrid.
Laura Riñón, en la librería Amapolas en Octubre, que creó a principios de 2019 en Madrid.
Enrique Cidoncha

Se llama Amapolas en Octubre y la ha creado una zaragozana, Laura Riñón. Es la librería más ‘cool’ de Madrid, de la que todo el mundo habla y que tiene como clientes a la presentadora Sara Carbonero, la cantante Beatriz Luengo o los aragoneses Nata Moreno o Carlos Castán, entre otros; la capilla cultural donde cualquier día el visitante puede encontrar a Douglas Kennedy, Tatiana Tîbuleac o Luis Alberto de Cuenca hablando de sus libros. Riñón es también escritora, y llegó al mundo de la librería desde un ámbito poco frecuente: era azafata de vuelo en Spanair.

"Nací en Zaragoza en 1975 –relata–. Mi padre era piloto militar, pero eso no influyó en que me sintiera atraída por volar. Estudié Derecho, como mi hermana. Hubo un momento en que ella quiso cambiar de vida y me preguntó si me animaba a mandar mi currículo junto a ella para ver si nos convertíamos en azafatas. Lo hicimos. Me cogieron, y así empecé, con 20 años". Reconoce que la vida de azafata es cómoda, si tienes un espíritu nómada y te gusta la lectura. "Yo no habría leído tanto si no hubiera sido azafata. Lo que me gustaba era leer. Hice el curso preparatorio a la universidad en Estados Unidos, y el profesor de literatura puso en mis manos ‘De ratones y hombres’, de John Steinbeck. Aquello me hizo descubrir que los libros, en realidad, son estados de ánimo", señala.

De la lectura compulsiva hizo el tránsito a la escritura. En 2014 publicó un libro de relatos, ‘Dueño de tu destino’, que fue Premio Eride. Al año siguiente llegó ‘Todo lo que fuimos’, su primera novela, y a finales de 2016, ‘Amapolas en octubre’. En sus páginas estaba ya la semilla de la librería. "Es una novela muy literaria, en la que todo gira en torno al mundo de la literatura y de los libros –relata–. Y allí aparece una librería. Mi trabajo me ha permitido visitar establecimientos como Shakespeare and Company en París, McNally Jackson en Nueva York o el Ateneo Grand Splendid de Buenos Aires. Y eso me llevó a crear en mi imaginación mi librería ideal". Ese arquetipo es el que aparece en ‘Amapolas en octubre’, allí con el nombre de Librería de Jo, y el que, una vez decidida a hacer sus sueños realidad, creó físicamente.

Exterior de la librería Amapolas en Octubre de Madrid.
Exterior de la librería Amapolas en Octubre de Madrid.
Amapolas en Octubre

La librería abre sus puertas en el número 60 de la calle de Pelayo, en el barrio de Justicia, quizá el más chic de la capital. "Estaba enamorada del local desde hacía años porque una amiga mía tenía allí una tienda de ropa. Un día me comentó que lo dejaba y yo sabía que el local tenía muchos ‘novios’. Recuerdo que estaba sentada frente al mar y, no sé si por locura o valentía, apenas me costó decidirme. Veinticuatro horas más tarde me despedía de mi trabajo". Y el 11 de enero de 2019 inauguró la librería. Dejaba atrás 22 años de azafata. "Nunca pensé que aquello podía salir mal. Este es un negocio bucólico y hermoso pero no deja de ser un negocio. Asumí muchos riesgos, pero no me arrepiento: nunca he sido más feliz de lo que soy ahora".

¿Cuál es el secreto del éxito de Amapolas en Octubre? La cercanía, la calidez. Nunca faltan flores frescas en su interior, hay rincones de lectura (uno de los sillones lleva el nombre de Soledad Puértolas), cuadros con retratos, caricaturas y frases de autores famosos... La decoración hace sentir al visitante que se encuentra en un hogar atestado de volúmenes antes que en una librería comercial. Hay una sala recoleta para pequeñas actividades y los títulos están muy seleccionados.

"Cuando abrí, uno de mis principales temores era no estar segura de mis propuestas –relata Laura Riñón–. Así que fui a mi biblioteca, apunté los títulos de los libros que había leído y que me habían gustado, los pedí, y con esos empecé. Y como quedaba mucha estantería vacía, llené en casa dos maletas con mis libros y los llevé allí. Ahora la librería está atestada y los editores ya me han cogido el pulso y saben qué puede interesarme y qué no. Me alegro de que existan ‘best-seller’, pero ni ellos necesitan mi librería para nada ni mi librería los necesita a ellos".

Al final, ha sabido crear eso que de lo que vienen hablando los libreros desde la noche de los tiempos: una comunidad de lectores. Cada mes recomienda siete libros, y los hay que creen en sus propuestas con los ojos cerrados: tiene más de 3.000 seguidores en Facebook y 45.000 en Instagram. Algunos hasta en Nueva Zelanda. Eso le ha valido varios récords: es la librería que ha vendido más ejemplares de ‘El colibrí’, de Sandro Veronesi, y cuando el escritor italiano se enteró, quiso mantener un encuentro en directo con los lectores de la librería. Ha vendido, también, más de 500 ejemplares de las dos novelas de la moldava Tatiana Tîbuleac.

Interior de la librería Amapolas en Octubre de Madrid.
Interior de la librería Amapolas en Octubre de Madrid.
Amapolas en Octubre

"Cuando creo en algo, en un autor o en un libro, lo hago hasta sus últimas consecuencias -subraya-. Pero no me considero gurú de nada ni de nadie". En febrero empezó a hacer cofres literarios, que cambia de contenido cada dos meses y que incluyen en su interior, además de un libro, algún regalo especial. "El sector de las librerías está sufriendo zancadillas desde hace años –apunta–, por eso hay que reinventarse todo el rato. Ahora nuestro enemigo no es Amazon, como se pensaba hace poco. El enemigo es Netflix».

Laura Riñón Sirera nació en Zaragoza en 1975. Es librera, pero también autora. Acaba de publicar ‘Todo lo que fuimos’ (Tres Hermanas), que figura como una reedición de su primera novela pero en realidad es un libro casi distinto. "Me ha costado mucho reescribirla y no volveré a hacer nunca una cosa así: ni yo soy la misma ni el libro despertaba en mí lo mismo que cuando lo escribí. Me costó mucho encontrar la voz adecuada para trabajar de nuevo en ella», señala. Además, ha publicado las novelas ‘Amapolas en octubre’, traducida al italiano y al búlgaro, y ‘El sonido de un tren en la noche’. La primera de ellas le hizo convertirse, involuntariamente, en un fenómeno viral en España.

Una joven, Cris Simó, contó en sus redes sociales la historia de su abuelo, Juan, que acababa de fallecer tras una vida entregada a la lectura. El hilo fue ‘trending topic’, se retuiteó 16.000 veces, cosechó más de 250.000 ‘me gusta’ y la historia, conmovedora, acabó saliendo en los telediarios. El abuelo de Cris Simó tenía la costumbre de regalarle un libro a su nieta cada cumpleaños. En el de 2021 ya había fallecido, por eso la jovense sorprendió y emocionó al descubrir que, antes de morir, le había comprado una novela y la había escondido. Cuando abrió el paquete apareció un ejemplar de ‘Amapolas en octubre’, de Laura Riñón.

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