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Juan Villalba: "A Elvira de Hidalgo hay que reconocerla y situarla al nivel de Fleta o Lorengar"

El profesor y especialista en turolenses ilustres y músicos publica una completa biografía de la mujer de Valderrobles, maestra de Maria Callas

Juan Villalba ha estudiado la obra de varios cantantes de ópera.
Juan Villalba ha estudiado la obra de varios cantantes de ópera.
Diego Hernández E.

¿Cuántos años lleva siguiendo a Elvira de Hidalgo? Publica en el sello madrileño Fórcola una completa y ambiciosa biografía.

Recopilando información aproximadamente unos 10 años, si bien, la escritura propiamente dicha me ha llevado unos dos años, trabajando con especial intensidad durante el encierro obligado por la pandemia.

De partida, ¿qué le atrajo de ella?

Siempre me llamó la atención que su importantísima trayectoria profesional como cantante -fue una de las más grandes de la época dorada de la ópera- pasara prácticamente desapercibida y quedara ensombrecida por ser la maestra de Maria Callas, cuando lo cierto es que para entender su forma de enseñar hay que partir precisamente de su forma de cantar, lo hacía empíricamente, desde sus propias habilidades interiorizadas desde niña cuando fue educada en la técnica del bel canto, de la que ella sería una de las últimas representantes de verdadero nivel. 

Explíquenos esas dos partes tan claras del libros: Elvira y Elvira con Maria Callas. ¿Siempre las ha concebido así?

Precisamente por lo explicado anteriormente, siempre pensé estructurar el libro en dos partes, una primera dedicada a la trayectoria profesional de Elvira, de la que se conocían tan solo algunas de sus actuaciones principales, y una segunda que mostrara cómo esa vida le sirvió para modelar desde su experiencia personal el físico, la voz y la personalidad de la Callas, este mito no se puede entender si no se conocen las bases sobre las que se construye y estas, en gran parte, están en la vida de su maestra.

Elvira de Hidalgo ha sido, esencialmente Rosina de ‘El barbero de Sevilla’, pero ha hecho muchas cosas: desde 1908, tuvo una carrera intensa, viajera. ¿Cuál fue su lugar, cuál es su importancia en el mundo de la ópera? 

Ella fue una verdadera prima donna que triunfó en papeles de soprano ligera (Reina de la Noche, en La flauta mágica, o Filina, en Mignon) o lírico-ligera (Amina, en La Sonnambula, o Norina, en Don Pasquale, Marie, en La hija del regimiento o Lucia, en la ópera de homónimo título), pero en su papel de Rosina, a mi juicio, fue la mejor de la historia de la ópera. 

Foto dedicada de Elvira de Hidalgo en Finlandia en 1931. Dejó muchas fotos y postales dedicadas.
Foto dedicada de Elvira de Hidalgo en Finlandia en 1931. Dejó muchas fotos y postales dedicadas.
Archivo JVS.

La vemos con muchos grandes artistas. Quizá ninguno sea tan extravagante como Chaliapin. ¿Cómo fueron sus relaciones con los músicos, con los compañeros? ¿De quiénes se sintió cerca? 

De Chaliapin fue íntima, quizá muy íntima, pasó temporadas de vacaciones en sus propiedades de Londrés y París, lo acompañó en una agotadora gira americana que partió desde Canada y llegó hasta Cuba, logró que cantará en el Liceo de Barcelona… Fue buena amiga del egocéntrico Hipólito Lázaro, también de Fleta, Ruffo, Gigli, Volpi… como rival tuvo a la soprano Ada Sari… Fue amiga de la Paulova, la soprano Lina Cavalieri, en su momento considerada la mujer más bella del mundo, le pidió que le enseñara a tocar las castañuelas, enamoró a un Romanov, el Aga Kahn le pidió relaciones, se casó con un marqués y luego con un gran político y empresario…Pero cerca, cerca, tal vez solo lo estuviera de su hermano Luis y de Maria Callas.

"De Chaliapin fue íntima, quizá muy íntima, pasó temporadas de vacaciones en sus propiedades de Londrés y París, lo acompañó en una agotadora gira americana que partió desde Canada y llegó hasta Cuba, logró que cantará en el Liceo de Barcelona…"

Da un curioso dato: Chaliapin podría ser el padre de Orson Welles. 

En varias entrevistas Welles afirmó ser hijo suyo, pues su madre, Beatrice Ives Welles, concertista de piano durante algunos años y luego anfitriona casi institucional en Chicago de grandes celebridades del mundo de la música –Stravinsky, Ravel, el mismo Chaliapin- le había confesado su affaire y las fechas coinciden, pero no solo las fechas: la capacidad actoral de ambos, sus voces profundas… En fin, es más que una sospecha, el problema es que Welles es un maestro de la impostura, miente tanto y tan bien que uno nunca sabe… 

Exhuma muchas críticas y notas sobre ella. Por lo regular, todo es muy positivo. ¿Cómo definen esa voz, elogian su hermosura de mujer, su gracia? 

Sí, en general la crítica especializada la reconoció como una de las voces privilegiadas a nivel mundial dentro de su tesitura, de hecho la calificaron como una segunda Adelina Patti, pero por encima de su voz destacaron siempre su capacidad interpretativa, mostrándose unánimes en reconocerla como la mejor Rosina de su época. Una de las descripciones más poéticas y acertadas sobre su figura artística es la del escritor, pintor y compositor italiano Bruno Barilli, quien la dibujaba con los siguientes trazos: “Ante el inocente sonido de su voz, que tiene un timbre pálido y tierno como la plata, las manos amenazadoras del crítico caen impotentes y las caras más molestas se suavizan; notas humildes y risueñas salen volando de su garganta y flotan por la sala como palomas blancas con la rama de olivo en el pico [...]Ella arrulla y amortigua el sonido al silencio con una melancolía quejumbrosa que parece un eco de asombro o el final de una conversación infantil sostenida con la luna. El gesto de sus dedos de azúcar está lleno de sinceridad y ternura y en su canción está la indulgencia, modestia, capricho y ansiedad de la niña más casta y voluble…”

¿Cómo fue su encuentro con Miguel Fleta? 

Intuyo que debieron ser buenos amigos, sus carreras artísticas confluyen por primera vez en la gira sudamericana del año 1922, caracterizada por la rivalidad en los escenarios de Hipólito Lázaro y Fleta, que alcanzaría su máxima expresión al año siguiente en el Teatro Real de Madrid, donde Elvira debió compartir el mismo corral con dos gallos de pelea en sendos 'Rigolettos' y navegar entre dos aguas, o mejor fuegos, pues también era buena amiga del tenor catalán. 

Sorprenden varias cosas: en el libro cita a Antonio Aramburo, se cruza con Victoriano Redondo y con Carmen Gracia Tesán, cantantes líricos aragoneses. ¿Qué vínculos tuvieron con Elvira de Hidalgo?

Con Aramburo ninguno, la visita a su tumba por parte de Elvira que relato en el libro es una invención mía, pudo o no ser verdad, simplemente hago un poco de literatura para adornar sus actuaciones en Uruguay, donde murió el tenor aragonés en la más absoluta miseria. Con Victoriano Redondo, gran bajo nacido en Alfambra, cantó en el Teatro Real de Madrid durante su presencia en la mencionada temporada del año 1923. Debieron ser amigos y dado su paisanaje, supongo que por la mediación de José Torán y Carlos Castell, junto con el en esos momentos reconocido tenor de Sarrión, Juan Francisco García Muñoz, se juramentaron para llevar al Teatro Marín de Teruel una gran actuación operística, a la postre tan solo el sarrionense pudo cumplir con el compromiso. Con Carmen Gracia, gran soprano de la Puebla de Híjar, no me consta que llegaran a conocerse, es probable, la menciono en el libro porque se cruza en un momento de la vida crucial en la carrera de Maria Callas, cuando en 1947 se produce su frustrado debut en el Civic Opera House de Chicago, donde la turolense acudió junto con otros importantes cantantes reclutados en Italia para acompañarla dentro de una compañía creada ex profeso de la que la Maria sería su figura principal.

¿Cuál sería para usted el balance de su carrera? 

Sin duda, Elvira de Hidalgo fue una excelente soprano y una gran maestra de canto cuyo magisterio se extiende más allá de la Callas, con ella también se formaron otras muchas grandes voces de la lírica como Constantino Ego, Giorgio Kokolios-Bardy, Silvana Bocchino, Zoe Vlachopoulos, Akiko Kawano, Ana María Iriarte, María Dolores Ripollés, Luís Andreu, María Uriz… por citar algunos. 

"Elvira de Hidalgo fue una excelente soprano y una gran maestra de canto cuyo magisterio se extiende más allá de la Callas, con ella también se formaron otras muchas grandes voces de la lírica"

Toda la segunda parte está centrada en Maria Callas y sus relación con Maria. ¿Qué le debe de veras Callas a la turolense? 

Educó su voz y consiguió recuperar para el mundo de la ópera la voz perdida de la soprano ‘sfogato’, “ilimitada”, pero también le enseñó la importancia de la puesta en escena, el sentido artístico y dramático de los personajes… fue, como alguien la definió, su Pigmalión en lo artístico, pero también fue su amiga, consejera y, casi, o sin casi, una segunda madre en su vida personal.  

¿Qué valor tiene para la historia ese rico epistolario de la Callas a Elvira? Es conmovedora esa carta que dice: “Mi afecto por ti no tiene límites”. 

Muestra la evolución del trato de Maria con respecto a Elvira, que pasa del respeto de la alumna por su maestra a la complicidad y la confidencia de la amiga con problemas sentimentales o a la petición de ayuda desesperada ante situaciones difíciles de la vida. 

Elvira de Hidalgo en el Kursaal de Ostende, en 1930.
Elvira de Hidalgo en el Kursaal de Ostende, en 1930.
Archivo JVS.

Habla de vidas paralelas de las dos. ¿En qué son paralelas? 

Maria estableció en una ocasión ciertos paralelismos entre sus vidas: sus precoces comienzos en el canto y su fuerte carácter mediterráneo, cierto, pero se quedó corta, tienen otros muchos puntos en común: sus padres fueron emigrantes; fueron autodidactas de precoz inteligencia formadas en la universidad de la vida; ninguna tuvo antecedentes de cantantes en la familia, pero sí contaron con alguien muy interesado en su formación musical que vio en ellas una rentable inversión de futuro; cambiaron sus verdaderos nombres por otros artísticos: Anna Maria Sophia Cecilia Kalogeropoulos y Juana Elvira Rodríguez Roglán, se convirtieron en los más sencillos y sonoros de Maria Callas y Elvira de Hidalgo, con esta sustitución renunciaron a su auténtica personalidad para construirse un personaje, desaparecieron las mujeres y surgieron las divas; las dos se casaron con hombres mayores para tener esposos-padres o maridos-empresarios y progresar; hicieron de la moda y la elegancia un sello personal de distinción; las dos fueron grandes aficionadas a la cocina, a las recetas y a la buena mesa; las dos volcaron sus frustrados anhelos de maternidad sobre sus respectivos perritos; ambas fueron ciudadanas del mundo por necesidad. 

Elvira fue una mujer que quiso vivir bien, que le gustaba el lujo, la moda, que se casó dos veces y enviudó pronto, pero parece que lo que más le dolió fue el abandono de Lakis Vassilakis. ¿Es así, cómo explica la vida sentimental de Elvira? 

Elvira antepuso la diva a la mujer, su carrera profesional a su vida personal, pero en su etapa de maestra en Atenas se enamoró de Vassilakis, un alumno dieciséis años más joven, que le robó dinero y el corazón. Su traslado a Ankara seguramente fue un intento de buscar en la distancia el olvido de ese amor. 

"Elvira antepuso la diva a la mujer, su carrera profesional a su vida personal, pero en su etapa de maestra en Atenas se enamoró de Vassilakis, un alumno dieciséis años más joven, que le robó dinero y el corazón"

Recupera a otro personaje clave: Luis de Hidalgo, experto en moda y hermano suyo. ¿Qué importancia tuvo en su vida y en la de Maria?

Luis Rodríguez Hidalgo, hermano pequeño de Elvira, junto con Biki de Milán, fue sus asesor de moda preferidos; ambos la vistieron y la instruyeron en cuestiones básicas de elegancia -caminar con tacones, maquillarse correctamente, combinar prendas y accesorios…- y convirtieron el “patito feo” que era en la diva de la ópera y del papel cuché que fue proclamada la mujer más elegante del mundo en 1957.

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Elvira de Hidalgo con su alumna más célebre y una suerte de hija para ella.
Archivo JVS.

¿Qué debemos hacer ahora con Elvira de Hidalgo y su memoria?

Mi libro incluye una completa discografía realizada por el especialista chileno Juan Dzazópulos, que ha contado con la ayuda de grandes expertos de diferentes partes del mundo, a mi juicio convendría una reedición de toda su obra discográfica y, al mismo tiempo, reconocerla como otra más de las grandes voces líricas aragonesas y situarla al nivel de Miguel Fleta o Pilar Lorengar.

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