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Rafa Maza: “Soy lo que siempre había soñado ser”

Su personaje del pijo Fabiolo lo puso en el mapa. Hoy, el actor oscense triunfa sobre los escenarios, en televisión y a través de las redes sociales.

Rafa Maza, como Fabiolo.
Rafa Maza, como Fabiolo.
Marcos Cebrián

Nació en Huesca el 25 de mayo de 1978. Y aunque siempre le tiraron más las letras, y sobre todo la interpretación; Rafael Maza Fernández eligió la vía de las ciencias en el instituto con el objetivo de entrar en la Academia General Militar. Desde su casa de Madrid, donde se afincó en el año 2002, muestra una serie de recortes de prensa y carteles de obras que representó en su etapa universitaria, cuando cursaba la carrera de historia en la Facultad de Filosofía y Letras de Zaragoza.

Fabiolo, su alter ego y personaje más famoso, nació en 2009 en las calles de Madrid a la salida de los partidos del Open de tenis promocionando a su manera la candidatura de Madrid Olímpico; la perseverancia, ingenuidad y capacidad de contagiar una sonrisa a cualquiera que se le ponga por delante, le sirvieron para acompañar al actor año tras año allá donde fuera. 

Rafa Maza, como Fabiolo.
Rafa Maza, como Fabiolo.
Marcos Cebrián

Mientras daba vida a este personaje pijo con ropa vintage que por aquel entonces ni siquiera tenía nombre, un día le fichó un empresario teatral en plena calle y le ofreció actuar en la Sala La Escalera de Jacob. Lo que no sabía es que las redes sociales le catapultarían a la fama y hoy llenaría teatros de toda España.

"Cuando llegué a Madrid me sorprendió el hecho de que los pijos de aquí eran más pijos que los de cualquier otro lado que había conocido”, rememora. Maza decidió crear la antítesis del malabarista de a pie de calle. “Quién iba a pensar que un pijo vestido de tenista y con un jersey atado al cuello iba a sacar tres raquetas y hacer un pase en plena calle. Es un personaje que sorprende desde el minuto uno”, añade.

Su nombre surge en honor al aristócrata y actor español, el rey Jaime de Mora y Aragón, hermano de Fabiola de Bélgica. “Formaban parte de la jet set de la época de mayor esplendor marbellí”, añade. Y del apellido, que le conectaba directamente con su tierra -por ser de Mora y Aragón-, surgió de Mora y Leja.

Fabiolo es mucho más que mi alter ego. Es alguien que me da energía positiva. Solo con ponerme el polo me siento feliz, sobre todo por lo que soy capaz de generar en los demás”, admite el actor, que reconoce que no deja de sorprenderle cada vez que alguien se acerca tras un espectáculo a reconocerle que jamás se había reído tanto como esa noche. “Me han llegado a decir que Fabiolo era la medicina que necesitaban para seguir”, prosigue.

Y eso que, durante todo este tiempo, Rafa no ha parado, ha colaborado con el Gran Wayoming -dando voz a una de sus secciones-, en el programa ‘Ya veremos’ de M80 junto a uno de sus ídolos, Juan Luis Cano de Goma Espuma, y con José Mota, con quien continúa trabajando. También mantiene su personaje de Oregón Televisión, Cayetano, primo hermano de Fabiolo, y su show ‘Fabiolo Connection’, con el que cada viernes arrasa en el Teatro Alfil de Madrid, donde lleva más de ocho años actuando con varios espectáculos.

El actor oscense protagoniza varios vídeos virales en los que da vida a su alter ego, Fabiolo, desde una supuesta pista de esquí de los Alpes suizos

Con Aragón siempre ha mantenido mucha relación. Además, durante el verano visitará varios rincones de Aragón con su personaje, como Sabiñánigo, Sádaba, Ayerbe, Tauste, Monzón o Alcañiz. Además, será el presentador por cuarto año consecutivo del Desafío Buñuel de Teruel.

“¿Lo escuchas? Es el Guadalquivir”

Sin embargo, el contexto de la pandemia, el confinamiento, y la llegada de Filomena, lograron convertir el balcón de su casa en Madrid en el escenario que lo lanzó definitivamente al estrellato, siempre al grito de su emblemático “¡Qué pavo!”: "Me habéis puesto cerveza, qué ordinario, qué pavo". De hecho, tan solo en Instagram ronda los 40.000 seguidores, mientras que en Tik Tok ya ha superado la barrera de los 90.000 y los 20.000, en Twitter.

Unos meses antes logró hacerse viral con otro de sus vídeos más afamados, aquel en el que confundía Zaragoza con Sevilla: “¿Lo escuchas? Es el Guadalquivir”, decía desde la margen izquierda del Ebro. Hace unas semanas repitió ese mismo vídeo cambiando el escenario. Tras sus palabras, se oía una voz femenina que afirmaba: "¡Somos de Zaragoza también nosotras!", y la cámara enfoca a varias jóvenes a quienes el humorista dedica un frase entre carcajadas: "¿En serio? ¡Qué pavas!".

“Todavía me sorprendo al pensarlo, pero me siento feliz. Al fin y al cabo, tras mucho esfuerzo y perseverancia, soy lo que siempre había soñado ser y me dedico a aquello que me mueve, que es hacer reír al mundo”, reconoce. “Ahora toca seguir creciendo, aprendiendo y disfrutando. Me siento muy tranquilo y muy querido. Cada fin de semana recibo más de 20 vídeos de gente emulando mi ‘¿Lo escuchas?’, desde lugares de toda España”.

Y no solo eso, sino que, además, las redes le han permitido llegar a un público antes jamás pensado. Los adolescentes. “Me paran por la calle para pedirme fotos. Y lo mejor de todo. Están obligado a sus padres a venir al teatro”, destaca.

En su opinión, la pandemia le dio la oportunidad de poner a prueba su creatividad partiendo de aquello que tenía por casa. “Es algo que también traigo de mis orígenes, de ese paisaje austero de Tardienta que me permitió imaginar tanto de niño y dar mucho más valor a lo que tengo”, admite.  “La risa nos permite no tomarnos la vida tan en serio, y eso es importante. Para mí, la risa tiene un componente sagrado”, sostiene.

Una filosofía que le ha marcado desde sus inicios, dentro y fuera del escenario. “Desde niño pensaba que estábamos aquí para ser felices, que la vida era una auténtica pasada y que estar vivos el algo hermoso. Afortunadamente, no lo he perdido”, afirma. 

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