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Pilar Almalé: "Cada grupo en el que he tocado me ha enseñado algo. Soy abierta"

Nacida en Zaragoza en 1993, la intérprete de viola da gamba, cantante y pintora es un torbellino. El miércoles presentaba su proyecto musical Almalé

Pilar Almalé funda el proyecto musical Almalé.
Pilar Almalé en su casa, con su viola da gamba, y rodeada de flores.
Oliver Duch.

¿Sabe ya Pilar Almalé lo que quiere ser?

No. Pilar Almalé quiere ser feliz, y poco más. En el momento en el que la música deje de hacerme feliz, dejaré de hacerla, aunque me parece difícil que eso suceda a estas alturas y con tantos años de dedicación. En algunas cuestiones generales sí tengo claro lo que quiero ser: quiero ser coherente, hedonista, creativa, consciente, feminista, artista (música, pintora, creadora en cualquiera de sus formas). Si me formulo la misma pregunta en busca de una mayor precisión y concreción, veo demasiados frentes abiertos como para tomar un camino y no estar abierta a lo que venga. Es decir, veo una enorme incertidumbre.

Vayamos con la música, ¿qué busca?

Quiero dedicarme a la música. Sí. Ofrecer conciertos, crear proyectos y programas nuevos, arreglar música, componer, tocar la viola da gamba, cantar, grabar… Si puedo, a corto plazo, me gustaría hacer crecer mi familia de instrumentos poco a poco y aprender otros instrumentos, seguir estudiando otras músicas. Pintar, bailar, regar mis plantas y seguir cultivándome cada día en todo lo que pueda. Es lo que está sucediendo ahora y lo que me está haciendo feliz.

"Quiero dedicarme a la música. Sí. Ofrecer conciertos, crear proyectos y programas nuevos, arreglar música, componer, tocar la viola da gamba, cantar, grabar…"

¿Cómo definiría el proyecto Almalé, que inicia andadura y que se presentaba el miércoles en el Centro Joaquín Roncal?

Almalé es un proyecto musical que mezcla estilos, lenguajes y sonidos con un resultado fresco y elegante. Es una música de muchos contrastes y colores, con un repertorio muy interesante tanto para los oyentes de la música antigua como los oyentes de jazz o de músicas del mundo. Se trata de un proyecto personal en el que tengo el enorme placer de contar con el violinista francés Thomas Kretzschmar, especializado en la improvisación de jazz, Ernesto Cossío, guitarrista de formación flamenca y folk, y Fran Gazol, percusionista de jazz. Que cada uno procedamos de escuelas diferentes es lo que permite que el sonido de Almalé sea tan rico y único.

¿Por qué ha elegido para este proyecto a sus compañeros Thomas y Ernesto?

Tenía claro desde el principio que los músicos con los que contara no iban a ser parecidos a mí. Quería músicos de otros estilos y lenguajes para que pudiéramos sumar y aportar todos algo distinto. Sin demasiada planificación, sino viendo los frentes que tenía abiertos, he logrado conseguir lo que quería. Almalé se compone de músicos de jazz, folk, flamenco y música antigua. A Thomas le conocí viéndolo tocar en un concierto en homenaje a Django Reinhardt y Stéphane Grappelli. Me encantó cómo tocaba, así que enseguida hablé con él, fuimos quedando y hablamos de tocar juntos. Le conté mi idea del proyecto de Almalé y se subió al barco rápidamente.

¿Qué diría de Ernesto Cossío, a quien hemos visto en varias formaciones con Joaquín Pardinilla, entre otros?

A Ernesto le conocí en ese mismo tiempo en el estudio Luna Nueva grabando unos temas para un álbum de Biella Nuei, un grupo de folk aragonés en el que los dos tocamos pero al que yo acababa de incorporarme, por lo que le conocí el mismo día que grabamos juntos varios temas. Me encantó no solo su sonido y musicalidad, sino su energía y sus bromas constantes. Nos hicimos amigos y le propuse semanas después unirse a los ensayos conmigo y Thomas.

¿Qué le llevó a elegir la viola da gamba?¿Cómo define su sonido?

La viola da gamba llegó a mí de casualidad. Empecé tocando el violín con siete años y fui a hacer la prueba de acceso al Conservatorio elemental a los doce años, edad tardía para el violín en un conservatorio. Como segundo instrumento alguien aconsejó a mi madre que escogiera viola da gamba, y así fue. Quedé la primera en la prueba de viola da gamba y estuve lejos de entrar en violín, cosa que agradezco enormemente. Es un instrumento que con el paso del tiempo me ha ido enamorando cada vez más: su misterio, los lenguajes de la música antigua, su sonido, sus muchos tipos de construcción, etc. 

"La viola da gamba es un instrumento que con el paso del tiempo me ha ido enamorando cada vez más: su misterio, los lenguajes de la música antigua, su sonido, sus muchos tipos de construcción, etc."

No sé si te apetece recordar su pequeña historia… La de tu instrumento, claro.

Pilar Almalé funda el proyecto musical Almalé.
La instrumentista con su viola da gamba.
Oliver Duch.

La viola da gamba, aunque hay varias teorías, parece surgió entre España e Italia. En el siglo XV EL Reino de Aragón acogía tres culturas: musulmana, judía y cristiana. Los árabes trajeron el rabab, un instrumento del norte de África cuya posición y técnica es como la de la viola da gamba. Los violeros o constructores de la época comienzan a experimentar y buscan que la vihuela de mano (precursor de la guitarra) se toque con la técnica del rabab: con arco y entre las piernas. En 1492 El Valenciano Rodrigo Borja es elegido Papa y va a Roma en un barco con un séquito de músicos, muchos de ellos con vihuelas de arco (precursor de la viola da gamba). A los italianos les encanta este instrumento, comienzan a copiarlo, modificarlo: aumentan su tamaño, hacen algunos cambios de construcción y lo llaman “viola da gamba” lo que significa “viola da pierna” porque se toca y se sujeta con las piernas. En pocos años este instrumento se extenderá por todo Europa y en cada país construirán una versión distinta del mismo, buscando un sonido acorde con las necesidades de la música de cada lugar.

¿Qué lugar ocupa el canto en sus actuaciones?

El canto está, poco a poco, pasando a ser una parte principal de mis conciertos. Antes era algo más tímido porque, aunque siempre me ha gustado cantar, nunca lo he estudiado más allá de lo que te enseñan en coros del conservatorio. Es decir, nunca me he formado como cantante profesionalmente y eso siempre lo he considerado un bloqueo. Sin embargo, conforme he visto la reacción positiva del público respecto a mi voz, he ido progresivamente usándola más. Cada vez lo disfruto más y siento que es otro instrumento maravilloso que llevamos encima.

¿Cuál es el lugar de la sugerencia, de la evocación y de la plasticidad en Almalé?

Sugerencia diría en la mezcla tímbrica y creación de texturas. La evocación reside en la historia de la propia música antigua, en la magia de las melodías sefardíes… La música de Almalé evoca emociones contrastadas, situaciones diversas, paisajes sonoros.

Si uno entra en su página web comprueba que colabora en varias formaciones, que tiene varios proyectos. ¿No se despista?

Todos somos curiosos desde niños, es algo innato en el ser humano. La curiosidad es lo que nos ha hecho evolucionar y desarrollarnos intelectualmente. Creo que si de adultos perdemos esa curiosidad, esa respuesta tan natural a los estímulos, poco nos queda por hacer. Yo siempre he sido una persona muy curiosa. Me encanta probar cosas nuevas y eso, por supuesto, tiene un lado negativo como puede ser la dispersión, pero creo que, como después soy también muy exigente, hallo un equilibrio interesante entre esas dos partes que conviven en mí: curiosidad y exigencia. Por otro lado, me hace mucha gracia que menciona que tengo varios proyectos...

¿Por qué es graciosa la pregunta?

Porque si por mí fuera, haría todavía más. Ahora mismo convivo con tres proyectos musicales y otro que está germinando. Además de esto pinto, aunque suelo tratar de separar la música de la pintura y me suelo reservar un mes del año para casi solo pintar y descansar de conciertos.

Ser músico, ¿consiste en probar, en mezclar sonidos, en aventurarse a tocar?

Efectivamente, creo que la vida del músico, como la vida de cualquier artista, es esa: probar, experimentar, curiosear y no dejar de evolucionar. Cada grupo en el que he tocado me ha enseñado algo, las bellas artes y la danza también suman a mi música, y la música aporta mucho a mi pintura. Hay una retroalimentación.

¿Tiene en la cabeza un disco con Almalé?

Por supuesto, tenemos fecha reservada para grabación. La idea es lanzarlo en diciembre de este mismo año… Iba a ser en Francia, pero hay otra oferta por ahí...

Pilar Almalé funda el proyecto musical Almalé.
Pilar Almalé concentrada con su instrumento.
Maria Jett.
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