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Ocio y Cultura

música

Ara Malikian renueva por partida doble su idilio con Aragón

El músico libanés luce su virtuosismo y pasión en los dos recitales que ha ofrecido este miércoles en el Auditorio de Zaragoza.

El pianista Iván ‘Melon’ Lewis y Ara Malikian, en el primero de los dos recitales que han dado este miércoles.
El pianista Iván ‘Melon’ Lewis y Ara Malikian, en el primero de los dos recitales que han dado este miércoles.
Francisco Jiménez Photography

Ara Malikian ha renovado este miércoles su apasionada relación con Zaragoza con los dos conciertos vespertinos que ofreció en la sala Mozart del Auditorio para despedir un año convulso, pero en el que ha mantenido vivo su compromiso con el público. Con el doblete de ayer, totaliza 76 recitales a lo largo de 2020. Una cifra excepcional en los parámetros actuales marcados por la pandemia.

El violinista libanés compareció a las 17.00 y repitió a las 19.45. Facturó sendos ‘shows’ de una hora y media de duración en los que, como es marca de la casa, no escatimó ni energía ni pasión. Una intensidad y un virtuosismo que se contagia entre los asistentes. Sin duda, esa conexión que establece con la audiencia es la clave de un éxito creciente y que ha traspasado fronteras hasta convertirse en un fenómeno planetario.

Para su última cita del año en su querido Aragón, Malikian volvió a estar acompañado por el pianista Iván ‘Melon’ Lewis, otro virtuoso con el que ha alcanzado una abrumadora y admirable simbiosis artística. Lejos de afectar al espectáculo, esta reducción de formato no mitiga ni un gramo la potencia y la sensibilidad del espectáculo.

Tras la introducción, el repertorio arrancó con ‘Con mucha nata’, una obra propia rescatada del querido álbum ‘The incredible story of violin’, de 2016. Le siguió ‘Bourdj Hammoud’, una pieza dedicada a su barrio del Líbano. También abordó ‘Pisando flores’, de reminiscencias judías, ‘Lucine’, dedicada a su madre y ‘Nana arrugada’, dedicada a los ancianos fallecidos en soledad en el confinamiento.

Compaginó estas melodías de su factura con otras de tradición clásica, como un fragmento de la ópera de Gluck ‘Orfeo y Eurídice’, ‘La campanella’ de Paganini o una versión del ‘Valse-Scherzo’, de Tchaikovsky. Una celebración que no se detendrá en 2021. 

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