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Ocio y Cultura

OCIO Y CULTURA

"La Feria del Libro no ha sido un éxito, ha sido un exitazo. Estamos muy contentos"

Los editores muestran sus satisfacción con las medidas de seguridad, la afluencia de público y las ventas en estos cuatro día en la sala Multiusos

MULTIUSOS. FERIA DEL LIBRO / 08-12-2020 / FOTO: GUILLERMO MESTRE[[[FOTOGRAFOS]]]
Pepa Pardo firma uno de sus libros en la siempre concurrida caseta de Malavida.
Guillermo Mestre

Poco antes de cerrar la Feria del Libro de Zaragoza se respiraba felicidad y satisfacción. Todo había funcionado mucho mejor que en los mejores anhelos. "Estoy feliz, contenta, muy contenta. Se lo digo a todo el mundo porque es verdad. Esto no solo ha sido un éxito, sino un exitazo. Esta fórmula ha sido genial: por el ambiente, la convivencia, la circulación de lectores, el orden. La gente venía a comprar, quería conocer a sus autores, conversar con ellos, en un tiempo distinto, con lentitud, y llevarse sus libros", decía Marina Heredia, presidenta del gremio de Libreros de Aragón.

"El balance es bueno. Muy bueno. A todos los niveles: a nivel de organización, de seguridad y de afluencia de público. A diferencia de lo que sucede en el paseo de Independencia o en la plaza del Pilar, donde hay gente que sale a dar una vuelta, aquí han venido lectores y compradores", explicaba Chusé Raúl Usón, editor de Xordica, a tres horas del cierre de la Feria del Libro en la sala Multiusos. En total han pasado por la Feria más de 5.000 personas.

Rafael Yuste, editor de Prames, insistía en los mismos términos. "Estamos encantados. Ha ido muy bien. Zaragoza tiene buenos lectores y muy fieles a la Feria del Libro. La gente viene a comprar y muchas veces sabe lo que anda buscando, y se lo lleva", explica. Usón añadía: "Es verdad. La gente hace cola, entra y compra en tu caseta, en la de al lado o en la de enfrente, pero compra".

Público, interés y fidelidad

Trinidad Ruiz Marcellán, de Olifante, es de idéntica opinión. Ha habido público, interés y fidelidad. "Lo que más hemos vendido nosotros ha sido ‘Los deslumbramientos seguido de recapitulaciones’ de Ángel Guinda y ‘Entre temporal y frente’ de Celia Carrasco Gil, que agotaron existencias. Y también el tebeo ‘Lili y la corza blanca’ de Frank Palacios y Josema Carrasco, basado en el cuento de Bécquer –afirmaba–. Tras la experiencia, me gustaría que se pudiese mantener esta feria de editores aragoneses, antes de Navidad, sin que se solapase con la Feria de Monzón, porque esa cita tenemos que respetarla, y ellos han sido muy elegantes".

Rafael Yuste contaba que lo que mejor había vendido era la ‘Baraja aragonesa’ de Chema Agustín y Alberto Sevilla, y el ‘Diccionario. Signos, símbolos y personajes míticos del Pirineo Aragonés’ de José Miguel Navarro. Y subrayaba que en los cuatro días había vendido por un valor de 5.000 euros, "igual o más que una Feria del Libro completa", algo en lo que también coincidía David Francisco, de Pregunta: "La gente venía con ilusión y eso se notaba. Estaba ávida de libros. La acogida ha sido buena, muy espectacular. Hemos vendido muy bien, a casi todos los autores por igual, especialmente las novedades: ‘La nota muerta’ de Rosa Martínez, ‘Canciones tristes que te alegran el día’, de Miguel Mena, ‘Piedra y tijeras’ de Nacho Tajahuerce, ‘Marta’ de Víctor Juan, e ‘Y de repente esta lluvia’ de Sergio Royo. No hemos hecho cifras todavía pero estaremos rondando la feria habitual de verano". Trinidad decía que había vendido por un valor de 3.000 euros y Xordica algo menos, muy poco menos, "como un buen sábado o domingo en la Feria del Libro en el Pilar".

Esa impresión general ya la confirmaban también el pasado lunes otros editores como Rasmia, Libros del Innombrable, Libros de Ida y Vuelta o Apila; este sello infantil reconocía que habían tenido visitas, ventas y muchas firmas. Y otro tanto pasó con otras apuestas de la LIJ, Hola Monstruo, Cosquillas o Pintacoda; la escritora Sandra Araguás, que acaba de publicar ‘Secretos en el ascensor’, recordaba que la suya, Sin Cabeza, es un sello unipersonal, con 18 títulos, y "no hemos parado de firmar y vender".

Las dos librerías de viejo, Luces de Bohemia y Prólogo, estaban satisfechas. Y lo mismo sucedía con los representantes de los cómics y la literatura popular: Taula, Malavida y GP Ediciones. Daniel Viñuales, editor de GP, decía: "Está yendo mucho mejor de lo que nos habíamos imaginado". Una frase que adoptarían muchas puestos.

También hubo chascarillos o curiosas anécdotas. Rafael Yuste vendió ‘Cabalero’ de Enrique Satué "a un ‘repatán’ del Alto Aragón, un pastor de las montañas en el pasado, y me resultó bonito y emocionante". Una lectora inició una charla con Trinidad como si fueran amigas de toda la vida; ella le hablaba del Moncayo, de la Ruta Bécquer, "que había hecho. Y al final nos quitamos las mascarillas para reconocernos: había sido alumna mía quince años atrás".

Bromas y afanes

A Chusé Raúl Usón, que vendió muy bien ‘La memoria de la turba’ de Chesús Yuste y ‘Os contaré la verdad’ de Fernando Sanmartín, una mujer lo confundió con el autor de ‘Piedad’, Miguel Mena. Le dijo que no era él, y la señora contestó: "Ah, como los dos sois calvos". Risas.

Marina Heredia lanzó una reflexión final: "Estoy feliz, pero a mí me parece que esto no suple la fórmula de la plaza del Pilar: es allí adonde deben volver los libros cuando la pandemia lo permita". El fin de semana que viene regresan a la Feria de Monzón.

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