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B Vocal: "Tenemos la misma ilusión que cuando comenzamos en 1995"

La formación aragonesa hace balance y celebra sus 25 años en los escenarios, con 3.200 conciertos y premios en Asia, Estados Unidos y en su tierra.

Los integrantes de B Vocal, en el concierto de ayer en el Auditorio de Zaragoza.
Los integrantes de B Vocal, en el concierto de ayer en el Auditorio de Zaragoza.
Guillermo Mestre

Alberto Marco, Fermín Polo, Carlos Marco, Augusto González y Juan Luis García, los cinco integrantes de B Vocal, disfrutaron ayer sábado del primero de los dos recitales que ofrecen este fin de semana en el Auditorio de Zaragoza. Una oportunidad única para reencontrarse con su público más fiel en un aniversario tan especial como el vigésimo quinto. En el repertorio resumieron su trayectoria. Este domingo repetirán en el mismo escenario a las 19.00. 

¿Qué sienten al alcanzar el hito de los 25 años de carrera?

Alberto: Formar parte de esos grupos humanos que alcanzan la mágica cifra del cuarto de siglo plateado es un signo claro de que durante este tiempo hemos sabido gestionar bien esta formación musical. Es un orgullo seguir ilusionados sobre el escenario y compartir estos 25 años con nuestros compañeros, más familia ya que socios, y el público como parte de nuestra vida, sin el cual esto hubiera sido imposible.

¿Cómo fue el germen del grupo?

Fermín: Fue en unos cursos de dirección de coros que se celebraron en nuestra Comunidad cuando algunos de los actuales miembros del grupo, junto con otros compañeros que ya no salen al escenario –pero que siempre formarán parte de B Vocal–, nos juntamos para, en un plan distendido y divertido, dar una vuelta al repertorio clásico de la música vocal.

¿Recuerdan su primera actuación? ¿Dónde y cómo fue?

Carlos: La primera vez siempre queda marcada en la memoria. Los nervios, la excitación, la inconsciencia y la energía juvenil en un revoltijo que fue nuestra primera vez como grupo, con un repertorio que habíamos preparado al milímetro y del que estábamos orgullosos. La cita fue en el mes de junio de 1995 después de cerrar, en el Café El Real en plena plaza del Pilar, que en aquel entonces organizaba conciertos en la planta baja con mesitas al estilo de un club de jazz. El escenario era reducido para los seis componentes del grupo que éramos entonces. Nos acompañaban amigos, familiares y curiosos que se acercaron a escuchar eso de la música a ‘cappella’. Entre ellos estaban Carmen París y Coco Fernández, con los que, a partir de entonces, nos unió un estrecha relación. El repertorio ya desde el principio mezclaba temas de música clásica y moderna, canciones renacentistas con góspel o temas pop. Sin planearlo y de manera espontánea surgía el humor, la comicidad y el teatro que nos acompañaría para siempre. Creo que el éxito de aquella actuación fue importante para meternos el gusanillo de la actuación en directo.

¿Cuál es el secreto para seguir unidos tras haber ofrecido más de 3.200 conciertos?

Augusto: Si realmente pretendes que tenga continuidad y estabilidad, un proyecto colectivo como el nuestro requiere de mucha paciencia, compromiso, comprensión y generosidad. 25 años juntos nos han enseñado a ceder el protagonismo cuando se requiere, a dar un paso al frente y sobresalir cuando se necesita o a brillar individualmente. A nivel artístico somos cinco personalidades muy diferentes, aunque nos guiamos por códigos escénicos similares y, tras tantos años juntos, nos entendemos al instante. A todo esto contribuye muchísimo el sexto elemento del grupo, que es Alejandro, nuestro mánager, y nuestro staff técnico –Pablo Serrano (sonido) y Carlos Galindo (luces)–, que consiguen que el público nos escuche y vea en las mejores condiciones. En cuanto a la convivencia, somos muy distintos pero hemos aprendido a gestionar esa diferencia para que sume al grupo, añadiéndole la pizca de cariño adecuada a una convivencia tan intensa como la que supone estar en gira prácticamente todo el año: los viajes, los hoteles, las comidas, los fans, el día a día... Con los años hemos aprendido a buscar cada uno nuestro propio espacio personal, sobre todo en las giras largas, pero siempre hay momentos para hacer grupo.

Han realizado más de 30 giras por Asia. ¿Qué les une con ese continente tan especial en su trayectoria?

Juan Luis: Después de tantos viajes por aquellas tierras uno se queda con la amabilidad de sus gentes. Tienen una gran inquietud cultural y musical que les lleva a querer conocer lo que se hace en Occidente, y la capacidad económica para emprender esos proyectos. Sienten un aprecio especial por lo español. Hemos tenido el privilegio de poder actuar en auditorios icónicos en Taipei, Seúl, Tokio o Pekín, y nos sentimos igual de orgullosos de haber cantado en ciudades del interior de China que, de no ser por nuestro trabajo, jamás hubiésemos conocido. Recuerdo con cariño haber actuado para las familias de las víctimas del naufragio del barco Sewol en el que 300 jóvenes de Seúl que iban de viaje de estudios perdieron la vida. Reconfortar a aquellos familiares es algo que la música hizo posible.

¿Les quedan pendientes en su lista de deseos algún país o escenario en el que les encantaría cantar?

Carlos: Una asignatura pendiente y que no dejaremos escapar es ir a Latinoamérica. Si hemos conseguido triunfar en Asia haciendo reír y disfrutar a chinos, coreanos y japoneses, creo que en Hispanoamérica nos vamos a sentir como en casa. En no pocas ocasiones hemos tenido oportunidad de ir, nos han invitado a festivales como el de La Habana o Jalisco y han surgido ideas de gira en Miami y México, pero no se han materializado. Pero como buenos maños seguiremos erre que erre hasta conseguirlo.

¿A qué personalidades han conocido a través de su música?

Alberto: Muchas son las personas relevantes que han pasado a través de nuestros 25 años, unos mediáticamente más conocidos, otros menos visibles pero no menos importantes. Trabajar en esto te da la oportunidad de acceder a personas increíbles anónimas o poco mediáticas, como grandes investigadores. Desde luego, nuestros encuentros con los Reyes de España los podemos considerar como inolvidables. 25 años dan para mucho más: músicos y bandas de primer nivel, Vicente del Bosque, David Bisbal, Miguel Indurain, Rafa Nadal… una miscelánea casi interminable.

Entre todos los premios y distinciones que han obtenido, ¿cuáles llevan más dentro?

Augusto: Siempre es especial el reconocimiento cercano, el de los tuyos. Cuando recibes un premio a miles de kilómetros, de lo primero que te acuerdas es de tu familia, de tus amigos, de la gente que te ha apoyado siempre. Por eso los premios que más nos han tocado el corazón siempre han sido los que nos han otorgado en nuestra tierra. Por ejemplo, tener un documento en el que se te reconoce como ‘Hijo Predilecto de la Muy Ilustre e Inmortal Ciudad de Zaragoza’ es algo que colma cualquier pretensión. El título –que también es un título con su documento oficial– de ‘Pregoneros de las Fiestas del Pilar’ es otro de los hitos inolvidables en nuestra historia por todo lo que comporta ese nombramiento y ese momento, en cuanto al reconocimiento de tu trabajo y al compromiso con nuestra ciudad. Los premios los tomamos como un acicate para no bajar la guardia y seguir mejorando, innovando, superándonos, pero no niego que cuando tras una deliberación un jurado dice aquello de ‘and the winner is...’ y de repente suena tu nombre, pues eso mola mucho. Ya sea en Zaragoza, en Nueva York, en Austria, en China o en Rusia.

La voz es un elemento indispensable en sus vidas. ¿Cómo la miman?

Carlos: Alrededor del cuidado de la voz hay mucho mito, que si no puedes beber agua fría, hacer gárgaras con hierbas misteriosas, que no puedes salir por la noche… Después de 25 años nos hemos dado cuenta que lo más importante es la normalidad, dormir un numero de horas razonable, no gritar, especialmente importante es tener una técnica vocal depurada, mucho trabajo de técnica de respiración y una correcta colocación de la voz, no solo para no hacerte daño, sino para controlar en cada momento la intensidad que necesitas. En este aspecto, la microfonía nos ha ayudado para alargar nuestra vida profesional, pero en definitiva no darle demasiadas vueltas a la cabeza también es muy importante.

También han cultivado una labor pedagógica, con un millón de escolares que han aprendido la importancia de la voz a través de sus propuestas. ¿Qué supone?

Alberto: Para B Vocal el público del futuro y su cultura musical nos parece una de las inversiones mejor dedicadas. Destinar parte de nuestro tiempo al público menor en formación es crucial para generar una sociedad con criterio en el futuro.

¿Les inquieta el futuro a corto y medio plazo con lo que está suponiendo la pandemia del coronavirus, en este caso en los espectáculos en vivo?

Fermín: No podría ser de otra manera. Formamos parte de un colectivo que vive de reunir a gente para mostrarles en directo lo que hacemos, y eso se ha vuelto muy complicado, aunque creo que tenemos que afrontar esta situación con sensatez y sentido común como mejores armas para enfrentar el miedo. Las medidas de distanciamiento e higiene en los espectáculos son una buena muestra de esto que comento. La cultura es alimento para el alma, y eso es más necesario que nunca.

¿Qué desafíos tienen por delante para los próximos 25 años?

Juan Luis: ¡Que la artrosis nos respete! Hablar en momentos como los actuales de proyectos a largo plazo es muy complicado. Ahora seguimos en la creación de nuevos espectáculos didácticos y otros proyectos que la pandemia ha obligado a aplazar, pero lo que desde luego seguirá presente en B Vocal es la ilusión y la entrega de aquellos chavales que en 1995 comenzaron esta aventura.

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