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Ocio y Cultura

LITERATURA ESPAÑOLA. OCIO Y CULTURA

Julia Navarro: «Nuestra vida la está marcando ese enemigo invisible que es la covid»

Julia Navarro participó ayer en los ‘Martes de libros’ de la Fundación Ibercaja y explicó las claves de sus libros y su preocupación por el siglo XX

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Mayte Ciriza y Julia Navarro, arriba; Juan Crlos Soriano, abajo, en Martes de Libros.
Heraldo.

ZARAGOZA. Mayte Ciriza, jefa del Área de Cultura de Fundación Ibercaja, dijo que "leer es uno de los placeres que nos quedan" y recordó que durante la pandemia "leer ha sido un bálsamo".

La escritora Julia Navarro, que dejó el periodismo cuando inició la redacción de ‘Dime quién soy’, novela que acaba de adaptar para una serie de televisión en nueve capítulos Eduard Cortes, casi concluyó igual: "A leer solo le veo ventajas. Veo a los jóvenes muy nerviosos. Como un poco fuera de sí. Los veo muy pendientes de los móviles, de las pantallas, donde cada segundo pasa algo. Y ese placer de la lectura se ha ido perdiendo". La lectura supone reflexión y mirada crítica.

Julia Navarro protagonizó el nuevo ‘Martes de libros’ que organiza la Fundación Ibercaja y lo hizo en diálogo con el escritor y periodista Juan Carlos Soriano, que recordó a Joaquín Carbonell por aquello "de Teruel no es cualquiera", y aprovechó para decirle a la autora de ‘Tú no matarás’ que "de Madrid tampoco es cualquiera".

Julia Navarro es madrileña de los alrededores de la plaza de los Austrias, el Teatro Real y del convento de la Encarnación. La escritora recordaría que creció en su entorno oyendo las campanas y aprovechó para decir que "son el sonido del alma de Europa y de Occidente".

Juan Carlos es biógrafo de la periodista bajoaragonesa Pilar Narvión, y Julia dijo que fue una periodista extraordinaria, que fue muy feliz al ser dirigida por ella, "me enseñó mucho»"

El periodismo fue el primer asunto que se tocó, y la autora de ‘La hermandad de la Sábana Santa’ dijo que "el periodismo es una gran pasión", que nunca ha querido decirle adiós del todo, que sigue escribiendo algunas columnas de opinión porque le mantiene los pies en el suelo.

Navarro observó que en el fondo el periodista y el escritor tienen una actividad paralela: contar historias. "El periodista lo hace a partir de la realidad y el escritor las sueña, las imagina".

El arte de contar el siglo XX

Acudió a una imagen que se remonta en el tiempo y se imaginó a nuestros antepasados, al calor del fuego, unos contando y otros oyendo. "Se escribe para entender mejor el mundo. Y para entendernos a nosotros. Mis novelas no han dejado de mirar la actualidad. Todos somos lo que hemos vivido, lo que hemos imaginado. No se parte de cero".

Juan Carlos Soriano la condujo a un sueño interrumpido: el deseo de ser bailarina. "Ahí he sido muy obediente. Hubiera querido ser bailarina en serio, de ballet clásico, pero no pudo ser. A veces, me veo en escenarios y tengo nostalgia de ese anhelo. Dicho eso, también digo que no puede tener queja alguna, todo me ha ido razonablemente bien".

"Se escribe para entender mejor el mundo. Y para entendernos a nosotros. Mis novelas no han dejado de mirar la actualidad. Todos somos lo que hemos vivido, lo que hemos imaginado. No se parte de cero"

Explicó que hace dieciséis años, sin encomendarse a nadie, publicó su primera novela ‘La Hermandad de la Sábana Santa’. "Fue un éxito inesperado. Me empezaron a llamar, funcionó el boca a oreja… Todo salió bien. Pero entonces aún era periodista, y hasta ‘Dime quién soy’, la cuarta, alterné los dos oficios. Ya no podía más, me levantaba a las cuatro, no soportaba el ritmo. ‘Dime quién soy’ fue importante, capital, pero el libro que me cambió, el que marcó una inflexión en mi vida fue la primera novela", señaló.

Comentó también que no es una novelista histórica, que todas sus novelas transcurren en el siglo XX, "un siglo que ha dado un gran salto hacia delante", y que sus personajes son complejos, y que elige las profesiones en función de las necesidades. Maneja muchos escenarios.

"No he situado ninguna de mis novelas en lugares donde nunca haya estado. Soy una viajera impenitente. Los viajes y los libros son mi pasión".

Explicó su método de trabajo: se imagina una historia, la dota de personajes y de una ambientación. La desarrolla mentalmente, la escribe por completo y en ese instante, cuando sabe todo lo que sucede, "es el momento de contar la historia. Mis personajes son dóciles, se me rebelan poco. Cuando me pongo a escribir ya está casi todo escrito. He pensado mucho la novela", afirmó.

El guión, la serie, la actriz

Considera que ni ha cambiado mucho ella ni tampoco sus personajes. "El hombre es igual a sí mismo desde el principio de los tiempos", aunque cada uno con sus emociones, con sus esperanzas retos, y con una conciencia interior atosigada de fantasmas. Hurgando en los temas transversales de sus libros, se llegó a la intolerancia. Julia Navarro fue categórica: "La intolerancia es uno de los peores cánceres que tiene el ser humano. Deja un reguero de sangre a su paso".

"La intolerancia es uno de los peores cánceres que tiene el ser humano. Deja un reguero de sangre a su paso"

También confesó que necesita andar, enfrentarse a espacios abiertos, y no concibe meter a sus personajes en un espacio cerrado. "Para crear necesito el aire libre. Nuestra vida ya nos la está marcando ese enemigo invisible que la covid".

Julia Navarro dejó varias revelaciones. A propósito de la adaptación de ‘Dime quién soy’, que ha costado seis años, se reservó dos cosas: revisar los guiones (y no le gustaron los primeros, y habló y discutió con varios equipos de guionistas), y elegir a la actriz. O tener voto sobre ello. "No conozco a Irene Escolar, que me parece la mejor actriz de su generación, y siempre he querido que fuera ella el personaje", comentó Navarro.

Y confesó también que su editor no sabe que está escribiendo, que nadie lo sabe, y que su primer lector absoluto, "la prueba del algodón para mí", es su marido, el periodista y escritor Fermín Bocos.

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