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Vera Galindo: "El arte en Zaragoza está bien. Hay inquietud, movimiento y ganas"

Tiene su propio estudio de diseño, Huracán, y hace libros ilustrados para niños. Con ‘¿Como lo ves?’, ha ganado el premio Apila Primera Impresión 2020

Vera Galindo. Ilustradora y diseñadora.
Vera Galindo.
Francisco Jiménez

«Nací en Sástago (Zaragoza, 1995) y era, en mi colegio, una de las que siempre hacía dibujos en vez de seguir la explicación de la clase. Mi tío Antonio Ferrer pintaba y esculpía; mi madre, Blanca Ferrer, pintaba, y mi padre, Luis Miguel Galindo, era delineante. Algo se me pegaría», dice Vera Galindo (Zaragoza, 1995), que acaba de ganar el VIII Premio Primera Impresión que convoca el sello zaragozano Apila.

¿Qué ocurrió luego?

Decidí inclinarme por el bachillerato de Bellas Artes y me matriculé en la Escuela de Bellas Artes y Diseño de Aragón. Fue en 2011.

¿Se encontró a sí misma?

Yo no sé si tenía una vocación profunda, pero poco a poco aquello empezó a atraerme... En 2013, cuando tenía que decidir que iba a hacer con mi vida, también me gustaba mucho la Filosofía, barajé varias opciones: hacer Diseño de Producto, que empezaba entonces, Diseño Gráfico, etc., que fue el objeto de mi elección.

¿Le marcó alguien en especial?

La profesora Carmen Morales, que me enseñó muchas cosas de ilustración y diseño. Fue clave. Y por entonces, creo que el premio Apila lo ganó la joven madrileña Olga de Dios. Vino a la escuela y me impresionó. Por su sencillez, su empatía, por las ganas de vivir y crear que tenía. Te hablaba de tú a tú. Ella fue como el clic.

¿Qué le gustaba más la ilustración o el diseño?

El diseño es comunicación, es transmitir las ideas de manera sencilla y clara en busca de la eficacia y la originalidad. Compaginaba las dos cosas, en paralelo, claro. Hice la carrera de cuatro años, y empecé a mandar mi currículum a un montón de estudios. Trabajé en varios.

¿Tiene referencias?

Ya le he dicho Olga de Dios en la ilustración. Por su frescura y originalidad. En el diseño, le diría Isidro Ferrer, Samuel Aznar, el director de 12 Caracteres, y Víctor Montalbán. Cuando estaba terminando quise hacer el trabajo de fin de carrera con él. No había manera. Lo localicé a través de Facebook y me enseñó muchísimo. No quería acabar nunca.

Siga, siga. He leído que tiene su propio taller: Huracán Estudio.

Sí. Trabajaba para otros, y a veces tenía la sensación de que no sacaba tiempo para hacer mis cosas. Un día decidí emprender mi camino en solitario, y ahí voy: hago de todo. Diseño, tipografías, publicidad, imagen corporativa, vídeo, logotipos, anagramas… Y tengo mis clientes.

Y a la vez ha sacado tiempo para hacer ilustración.

Hice un trabajo, autoeditado, con Patricia Cotaina: ‘La tronca de Navidad’. Presenté tres álbumes al premio: ‘¡Vaya circo!’, un circo diferente, donde los payasos no eran los más divertidos y felices del mundo y los presentadores se quedan mudos. El segundo es ‘Súper Arse’, un superhéroe que avanza en una silla de ruedas.

Ganó con ‘¿Cómo lo ves?’. ¿Cómo lleva eso de hacer texto e ilustración?

Yo escribo pequeñas historias, muy breves, e intento darles más sentido y emoción con mis dibujos. En realidad, para los textos soy un poco negada. Con las imágenes complemento y completo.

Su trabajo es un homenaje a grandes artistas. ¿Es divertido?

Tampoco le diría que sea exactamente divertido. He pensado en un álbum lleno de color donde se alude a Goya, Van Gogh, Frida Kahlo, Louise Bourgeois, Marcel Duchamp, Pablo Picasso o Basquiat. Yo intento expresar mi punto de vista, mis sensaciones, y lo cuento de la manera más natural y fresca posible. Con expresividad y con un deseo de comunicación inmediata. Al fin y al cabo, el arte contemporáneo intenta encontrar la expresividad del niño.

¿Qué supone para usted ganar el premio Apila?

Es la culminación de un sueño. Es la tercera vez que me presentaba. Y a partir de ahora tendré que fabricar nuevas ilusiones.

¿Cómo está Zaragoza en cuanto a arte, ilustración y diseño?

Es los últimos años ha dado un salto de calidad. Con la Harinera, con el Festival Asalto, que es una maravilla y una apuesta muy seria por el arte urbano, la ciudad está creciendo y va en la dirección adecuada para ocupar el lugar que se merece entre las grandes ciudades de España. Hay movimiento, inquietud y ganas.

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