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Ocio y Cultura

entrevista

Francisco Barberán: "Japón es más japonés que España española"

El aragonés, profesor de esta lengua asiática en la Universidad de Zaragoza y traductor de Murakami y de textos jurídicos nipones, recibe este viernes la Orden del Sol Naciente que concede el emperador.

Francisco Barberán, profesor de japonés en el Centro de Lenguas Modernas de la Universidad de Zaragoza.
Francisco Barberán, abogado y profesor de japonés en el Centro de Lenguas Modernas de la Universidad de Zaragoza.
Oliver Duch

La Orden del Sol Naciente, Rayos Dorados con Escarapela. Así se llama el reconocimiento otorgado por el emperador de Japón que este viernes recibirá el profesor de japonés Francisco Barberán. El zaragozano, que da clases en el Centro de Lenguas Modernas de la Universidad de Zaragoza, será el único español distinguido en esta ocasión. Barberán, abogado de profesión, que ha traducido al español el Código Civil japonés u obras de Murakami, se unirá así a otros dos aragoneses que también tienen esta orden: Elena Barlés y Federico Torralba.

¿Cómo comienza su interés por Japón?

Lo primero que me atrajo fue la lengua, porque me gustan mucho los idiomas. Era finales de los 80 y tenía curiosidad de ver cómo se comunicaba esta gente. Me parecía exótico e interesante. Y a partir de ahí llegué a otras cosas de la cultura nipona, a diferencia de la mayoría, que se interesa por la lengua a partir de la cultura popular. No he dejado de estudiar japonés desde que empecé, en el 89, pero lo hacía mal, de manera autodidacta y con los pocos libros que había entonces. ¿Cuándo sabes japonés? Nunca.

¿Y qué es lo más difícil de este idioma?

Eso está muy descrito, porque es un idioma difícil hasta para los japoneses. La escritura, que es muy compleja. Los caracteres chinos están pensados para servir a las características de la lengua china, pero los japones no tenían escritura propia, la importaron de China y se produjo un follón bastante considerable. Los caracteres chinos son idiográficos, no fonéticos solamente.

¿Qué es lo que lleva a sus alumnos a estudiar japonés?

Cuando llegan en primero siempre se lo pregunto. La mayoría es por interés cultural. Aunque es verdad que luego hay gente que consigue becas y se va a Japón a investigar.

En España conocemos muchas expresiones de la cultura tradicional y popular japonesa, ¿pero nos quedamos en el tópico?

Es verdad que llega el tópico. Pero la pregunta sería más bien si el tópico es cierto. Y muchas veces lo es. Lo mismo sucede de la imagen que tienen ellos de nosotros. Lo que sí es verdad es que en Zaragoza hay muchos conocedores de la cultura japonesa serios. Auténticos investigadores sobre Japón.

¿Y eso por qué es?

No sé qué pasa aquí. Ese interés está en el ámbito académico, que influye determinantemente en su difusión. Estos estudiosos de lo japonés enseñan, investigan y difunden resultados, así que llegan más a la sociedad. Igual que mis traducciones de textos jurídicas, como el código civil japonés... Están Elena Barlés, Ana Gascón, David Almazán... Hay expertos en muchos ámbitos y muy específicos.

En este tiempo, ¿ha visto aumentar el conocimiento sobre Japón? Es un destino de moda...

Es verdad. Cada vez se conoce más y se sabe más de país. Incluso crecen las personas que tienen nivel alto de japonés.

"Japón está imponiendo su cultura sin grandes alaracas".
"En Japón pasa todo antes, es un espejo en el que nos miramos y del que aprendemos".​

Pero a los occidentales nos sigue pareciendo un país tan diferente...

Japón es muy distante en todo. Para empezar no es un país de paso. Hay que ir de propio. Siempre ha estado aislado, con cultura y lengua muy distintas al resto, es un país insular y luego está lo del sakoku, aquellos 250 años en los que el país estuvo completamente aislado en todos los sentidos a principios del siglo XVII. Japón es más japonés que España española. España es un crisol de culturas, pero Japón es más puro y eso lo hace singular.

Y sin embargo su cultura está muy presente

Japón está imponiendo su cultura sin grandes alaracas. No ha hecho grandes aspavientos para promocionar su comida y ahora todo el mundo la come. Lo mismo sucede con el manga y otras cuestiones... Pero no es Japón el que se esfuerza en hacer eso.

Ha estado casi una veintena de veces en Japón. ¿Qué cree que será lo siguiente que llegue a Occidente de ese país?

Ojalá fuera la educación. El sistema educativo japonés es muy impresionante. Muy innovador y muy tradicional a la vez. Los niños aún llevan el uniforme prusiano, copiado de un país que ya ni siquiera existe. Pero tienen una educación en valores que considera al de al lado. Los japoneses son profundamente educados y cívicos. Y eso ha hecho que sea uno de los países con menor índice de delincuencia del mundo, donde los niños viajan solos en el tren y el metro. El pasaporte japonés es el que permite viajar a más países del mundo. Porque cada país es sus gentes y eso en Japón lo han conseguido con educación. Si tienes buena educación tienes todo lo demás bueno. ¿Que qué nos pueden exportar? Eso.

Pero también tiene una parte oscura, relativa sobre todo en lo refererente a las relaciones personales...

Japón es un país de mucha libertad, la gente hace lo que le da la gana. Hay cuestiones como el fetichismo o los hikikomori (gente que se aísla en su casa), pero al final no son solo problemas de Japón, sino de las sociedades avanzadas. Cuando uno tiene todo en una pantalla se anquilosa, porque la sociedad se lo permite. Si eres agricultor no puedes... Lo que ocurre es que en Japón pasa todo antes. Aquí tenemos trenes de alta velocidad; en Japón también, pero antes. Aquí tenemos buenas cámaras de fotos; en Japón también, pero antes. Ahora hablamos del envejecimiento poblacional; aquí lo tenemos, pero ellos antes. Japón es un espejo en el que nos miramos y del que aprendemos.

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