Despliega el menú
Ocio y Cultura

José Antonio Marina: "Fascinados por el conocimiento, a lo mejor dejamos fuera el corazón"

Filósofo, pedagogo y ensayista, ha trabajado "mano a mano" con el ilustrador Marcus Carús en su último libro, 'La historia visual de la inteligencia'.

José Antonio Marina en Zaragoza
José Antonio Marina en Zaragoza
ARANZAZU NAVARRO

José Antonio Marina llega acompañado por Marcus Carús, el ilustrador con el que ha colaborado en ‘La historia visual de la inteligencia’. ¿Cuál es su origen?

Empezaba a recibir muchos libros e informaciones anunciando que alrededor del año 2040 iba a haber un radical cambio evolutivo en la especie humana. Iba a aparecer lo que se llama transhumanismo o singularidad. Antes de decir adiós a la especie humana, pensé: "Vamos a ver si comprendemos cómo hemos llegado hasta aquí no sea que vayamos a empezar a prescindir de cosas que han sido esenciales en nuestra evolución".

¿Y las estamos suprimiendo?

A lo largo de la evolución de la inteligencia, que es lo que estudia el libro, se han ido tejiendo dos líneas distintas: la cognitiva (ciencia, tecnología, economía…) y la afectiva (sentimientos, convivencia, justicia…). Ambas han ido configurando la cultura humana, pero puede que el mundo que está por venir sea la prolongación de solo una de ellas: la cognitiva. En el epílogo, el protagonista, Usbek, nos dice que si consideramos que lo otro es un accesorio secundario, nos vamos a equivocar radicalmente. Nos advierte de que, fascinados por el conocimiento, a lo mejor dejamos fuera el corazón.

Usbek es un posthumano, ¿podría llegar a ser real?

Yo creo que puede existir. Antes de que desembarquen sistemas muy potentes, baratos y de fácil manejo como es la inteligencia artificial, tenemos que decidir quién va a tomar las decisiones. Parece que vamos orientados a que las tome quien más conocimientos tiene. Son los ordenadores. Usbek nos recuerda que un ordenador no maneja sentimientos ni valores. Tenemos que reorganizar los sistemas educativos para insistir en que chicos y chicas tienen que saber tomar buenas decisiones. Y para eso tendrán que utilizar información que puede estar en los ordenadores, pero también deben saber gestionar sus emociones y justificar las normas de comportamiento. Y este es el centro del debate actual. Si lo conseguimos, podremos convertirnos en un Usbek pero humanizado.

Y los humanos, preocupados por el pin parental.

Es un falso problema para el que tengo una consigna: «‘Stop’ a la gresca educativa». Ya está bien de perder el tiempo con cosas que lo único que hacen es que cada uno exagere su postura y que todos acaben perdiendo la razón. El pin parental no es un debate educativo, es un debate de poder.

Volviendo al ensayo. ¿Ya tiene nuevos proyectos en mente?

Antes de este libro hice un antecedente -‘Biografía de la humanidad’- y ahora estoy escribiendo la parte oscura: ‘Biografía de la inhumanidad’. Si hemos progresado tanto, si hemos hecho cosas tan brillantes, por qué, de repente, seguimos haciendo brutalidades. ¿Cómo es posible que el siglo XX haya sido el más beneficioso para la humanidad y en el que se han producido más muertes y de manera más terrible?

En el último apostó por la ilustración, ¿por qué?

Siempre he tenido fascinación por el dibujo y me parece que mientras que la palabra tiene una enorme capacidad de analizar y de exponer, el dibujo tiene una capacidad fantástica de sintetizar muchas cosas y presentarlas a golpe de vista. Por eso decidí colaborar con Marcus.

Marcus, ¿cómo se ilustra un libro de filosofía?

Yo siempre quise ilustrar un libro de filosofía, porque es lo más difícil, y hasta ahora es mi obra maestra. Después de mucho tiempo, he tenido la oportunidad de ilustrar conceptos importantes. Tú empiezas leyendo la ilustración, luego lees el texto y cuando vuelves a la ilustración, la ves con unos nuevos ojos.

Una de esas ilustraciones es una diosa del Olimpo construyendo una ciudad con diferentes herramientas. ¿Consigue que la ciudad funcione?

Nunca funciona al cien por cien, por eso estamos vivos.

Etiquetas
Comentarios