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Ocio y Cultura

Rafa Blanca: "Si volviera a nacer sería otra vez actor... y zaragocista"

Este lunes se estrena en el Teatro Principal la obra ‘Los restos del naufragio’, dirigida por Alberto Castrillo-Ferrer, con Encarni Corrales, Jorge Asín y J. J. Sánchez entre otros intérpretes.

Entrevista al actor Rafa Blanca en el Teatro Principal / 20-12-2019 / FOTO: GUILLERMO MESTRE [[[FOTOGRAFOS]]]
Blanca, en el patio de butacas del Principal, donde hoy representa ‘Los restos del naufragio’
Guillermo Mestre

Cierra el año con un montaje nuevo que es todo un clásico.

Llevamos casi tres años representándola en Madrid y en varios festivales nacionales con el título ‘La comedia de los enredos’, un montaje que actualiza la obra de Shakespeare. Le hemos cambiado el nombre, ha variado parte del elenco y se han realizado pequeños cambios dramatúrgicos consensuados con Carlota Pérez-Reverte, autora de los textos de esta adaptación.

¿A qué personaje da vida?

A Antífolo de Éfeso, que es uno de los dos hermanos de esas dos parejas de gemelos separados al nacer, a causa de un naufragio, que coinciden en la misma ciudad años después. Mi personaje tiene una buena posición, que contrasta con la de su hermano. El encuentro de ambos es el desencadenante de esta comedia de enredo puro y duro. También me meto en la piel de una abadesa, un ciego que se convierte en una especie de oráculo del templo de Artemisa, una geisha y un letrado.

¡Cuántos papeles!

Llevo años trabajando con Alberto Castrillo-Ferrer y siempre acabo así. Confía mucho en mí para que haga varios papeles en un misma montaje. Con el actor Angelo Crotti, que forma parte del elenco de esta obra, hace lo mismo. Los dos tenemos la tradición de la comedia del arte y nos podemos permitir crear personajes vestirnos de manera rápida.

Su carrera está vinculada al actor y director zaragozano Alberto Castrillo-Ferrer.

Empezamos en la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid (Resad), en 1999. A él le debo mis 20 años de carrera artística. Es la persona que siempre me ha guiado y he trabajado en su compañía, Gato Negro, desde que la fundó.

Juntos también han hecho cine.

Castrillo-Ferrer protagonizó la película ‘El encamado’, dirigida por Germán Roda en 2011. Alberto me convenció para que hiciera de su cuñado y lo así fue como participé en mi primer y único largometraje.

¿No rodó más películas?

He trabajado en varios cortometrajes, el más reciente ha sido ‘Por un instante’, de Jorge Aparicio. Tal vez he descuidado más trabajar en cine. Prefiero verlo. Sin embargo, el teatro prefiero interpretarlo que asistir como público.

Sus trabajos en televisión son muy populares.

Hace ya unos años me llamaron para el programa ‘En el Fondo Norte’ y, al ser zaragocista y humorista, me incorporé y empecé con los personaje de Agapito Iglesias y Ángel Lafita, que cuajaron enseguida entre los espectadores. Allí coincidí con Diego Peña y el dibujante y guionista José Antonio Bernal, grandes amigos que quiero como a hermanos.

Y de ahí a imitar al presidente de Aragón, Javier Lambán.

Siempre lo cuento pero es verdad. Alguna vez me he dejado en casa el abono del Real Zaragoza y al llegar a la puerta me han dicho: «El presidente pasa». Al propio Javier Lambán le encanta el personaje. No solo se lo ha tomado bien sino que lo ve en casa, se divierte y a menudo nos deja comentarios en las redes sociales.

En sus inicios, ¿contó con el apoyo familiar cuando decidió estudiar arte dramático?

Mi madre fue quien me inscribió en la Resad. Yo era frutero en el supermercado de unos grandes almacenes. Había dejado de estudiar Geografía y fue ella –Pilar Anguita, pedagoga– quien me dijo: «Si quieres ser actor, hazlo estudiando». Yo entonces ni sabía que se podían cursar estudios de interpretación, pensaba que no existían. Me llevó a Madrid, me puso en la puerta de la escuela e hice las pruebas de acceso. De los 600 inscritos entramos 15. La interpretación es algo vocacional, naces con esta alma y no la puedes cambiar. Tuve el respaldo de mi familia y tengo la suerte de contar con el apoyo de Silvia, mi mujer, y de mi hija Jimena. Sin ellas no podría.

La vocación siempre estuvo ahí.

Si volviera a nacer sería otra vez actor pero no se lo recomiendo a nadie (risas).

¿Y zaragocista?

Máximamente. Es uno de los pilares de mi vida junto a la Semana Santa y el atletismo. Además están las clases de interpretación que desde hace 17 años imparto en el Conservatorio Profesional de Danza.

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