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La Play cumple 25 años

Con la quinta en camino, Sony celebra el cumple de la primera PlayStation como líder del mercado de videojuegos y con millones de horas de juego a sus espaldas.

Los que piensen que el Congreso de los Diputados está polarizado deberían echar un vistazo a un patio de colegio de los 90: o eras de fútbol o de baloncesto, de canicas o de tazos, del Madrid o del Barça y, por supuesto, eras de Nintendo o de Sega, de Sonic o de Mario. Pero, a mediados de aquella emocionante década, algo lo cambió todo, y toda una generación se unió en un mismo bando al rededor de una consola: la Play.

Porque en España la PlayStation es ‘la Play’, y la historia de la Play empezó hace 25 años en Japón, por un cabreo. Nintendo, el mayor gigante de los videojuegos de aquella época, necesitaba un socio para llevar el gran avance tecnológico que había supuesto el CD a sus videoconsolas. La solución fue anunciada en 1991, la fabricaría Sony, se llamaría Play Station (con espacio) y llegaría en forma de accesorio para la Super Nintendo. Pero entonces todo se torció. Nintendo rompió el acuerdo y anunció uno nuevo con Philips, lo que obligó a Sony a parar la producción de Play Station cuando ya se habían fabricado 200 dispositivos.

Las claves del éxito

Lo que en un principio pareció un duro varapalo para Sony, acabó convirtiéndose en un tremendo golpe de suerte. Decidieron cambiar por completo sus planes y sacar su propia consola y, en solo unos años, la PlayStation (sin espacio) se convirtió en la nueva reina de los salones. Pero la clave del éxito no estaba en el cedé como nuevo soporte o en una mayor potencia gráfica, lo que dio la victoria a Sony fueron los juegos.

Las facilidades, tanto económicas como técnicas, que Sony brindó a los desarrolladores de juegos, facilitaron que el catálogo de PlayStation creciera mucho más rápido que los de sus competidores. Títulos como ‘Wipeout’, ‘Ridge Racer’ o ‘Crash Bandicot’ dieron paso a grandes clásicos y sagas como ‘Tomb Raider’, ‘Metal Gear’, ‘Gran Turismo’, ‘Tekken’ o ‘GTA’, que no solo demostraban la supremacía gráfica de la Play, sino que constataban que la temática de sus videojuegos había crecido con su audiencia: los niños que jugaban con Sega y Nintendo en el patio del cole eran ahora adolescentes enganchados a la PlayStation.

Pirateo, ¿ventaja o desventaja?

Además de su gran catálogo de juegos, el éxito de la PlayStation, frente a sus rivales de Nintendo y Sega, se debió en gran medida a una cualidad que traía de cabeza a Sony en aquella época: la Play se podía piratear. El soporte en CD, en sustitución de los cartuchos, permitió juegos mucho más complejos y completos, pero también abrió la puerta a que cualquiera con un PC y una grabadora pudiera copiarlos. El proceso para hacer compatible la consola con los discos piratas era complejo, pero compensaba las 8.000 pesetas (48 euros) que podían llegar a costar los originales.

El pirateo supuso millones en pérdidas para Sony, pero también millones en ventas, convirtiendo a la Play en la primera consola en superar los 100 millones de unidades, muy por delante de los 32 millones de la Nintendo 64, su principal competidora.

Si la PlayStation original fue un éxito, su sucesora –que incluía un lector de DVD, que también servía para ver películas, y era compatible con los juegos de la primera– se convirtió en la consola más vendida hasta hoy con más de 150 millones de unidades. Más adelante le saldrían serias competidoras de la mano de Microsoft y su Xbox, y el renacer de Nintendo con la Wii, que superó en ventas a la PS3.

Sony llega en buena forma a 2020 –año en el que lanzará la esperada PS5– pero con un futuro incierto, con la entrada de Google y su Stadia, líder de una generación de consolas ‘online’ que podrían hacer que la potencia gráfica deje de ser importante.

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