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Ocio y Cultura

verano

Chapuzones diferentes por el mundo

Empaparse de la cultura más auténtica de los países es aún más interesante... a remojo. Proponemos aquí algunas de las más singulares experiencias de baño.

Los Patos, un manantial en el Caribe dominicano.
Los Patos, un manantial en el Caribe dominicano.
A. U.

Playas, lagos, ríos, balnearios... El baño refrescante y/o relajante es uno de los puntales de las aspiraciones estivales, una experiencia que puede convertirse en muy singular si se apuesta por salir de las paradas habituales de las rutas turísticas en busca de lugares menos conocidos, ideales para, a remojo, empaparse del ambiente más auténtico de cada país.

Vamos aquí en busca de un puñado de ejemplos de las más originales pozas, remansos de ríos, cascadas, lagunas o fuentes termales a lo largo del mundo, también en países que, aunque sea tímidamente, comienzan a abrirse paso como destino vacacional. Es el caso de Albania, cuyos atractivos, sobre todo naturales, asoman desde hace poco en los folletos de las agencias de viaje. Es uno de los secretos mejor guardados del Adriático. A dos pasos (casi literalmente: poco más de una hora en barco) de destinos clásicos del Mediterráneo como la isla griega de Corfú, Albania ofrece unas aún nada masificadas playas de mares de un verde esmeralda irresistible. Más allá de la costa, el país también cuenta con atractivos lugares donde darse un chapuzón, en este caso en agua dulce. El más conocido es el Ojo Azul, un manantial cuyas propiedades generan un espectacular color azul eléctrico en las aguas del río Bistricë. En las inmediaciones es posible el baño.

Poza junto a un puente medieval

Hacia el norte, no muy lejos de una de las ciudades más bonitas y mejor conservadas del país, Girocastra, se encuentran los baños de Benja, en el distrito de Përmet. Se trata de una poza de aguas termales bajo un espectacular puente medieval del Imperio Otomano. El ambiente familiar en clave muy local está asegurado.

Con una mínima salida al mar a través del Mar Rojo y sus fabulosos fondos coralinos, Jordania ofrece muy curiosas y variadas formas de disfrutar del baño. La más famosa es desde luego la que proporciona el Mar Muerto; eso sí, aunque muy divertida, no es de la más refrescantes. Para eso, mucho mejor acercarse por las fuentes de Ma’ain, que se encuentran hacia el sur del país. Decenas de familias jordanas y algún que otro extranjero se reúnen bajo sus cascadas. En torno a este salto de agua, verdadero oasis en el desértico país, se ha formado un pequeño complejo de pago que le quita autenticidad natural, pero le añade ambiente y confort.

Caribe, más allá del mar

Cruzando el Atlántico, la paradisiaca naturaleza de Centroamérica da mucho más que sus famosas playas para los que piensan en un buen chapuzón. Es el caso de la República Dominicana, un país que premia como pocos al visitante que decide abandonar la idea del resort. El verdadero todo incluido de la isla está en sus gentes y sus playas de ensueño, casi solitarias, más allá de Punta Cana. Por ejemplo, al norte, en la península de Samaná o en el mucho más desconocido sur, donde manantiales de agua muy fría y cristalina se encuentran con los azules imposibles del Caribe.

Es el caso de Los Patos, un pequeño río con una piscina natural que se forma en su desembocadura al mar. El lugar, perfecto para hacer una parada en la panorámica carretera que lleva hacia la frontera sur con Haití, tiene dos caras: la de entre semana, en la que el visitante estará prácticamente solo, disfrutando de un baño de agua dulce con vistas a las bravas olas del mar, o los domingos, cuando el entorno es invadido por dominicanos llegados de Santo Domingo o localidades cercanas como Barahona o Baní.

La ‘invasión dominguera’ no tiene, sin embargo, por qué desanimar al visitante, que cambiará la tranquilidad por una inmersión inolvidable en la cultura dominicana: merengue o bachata a todo gas y cientos de familias disfrutando de los restaurantes donde se sirven las delicias más típicas: peces recién pescados, arroz con guandules y frutas deliciosas como el coco, la guanábana o el limoncillo...

Nadando entre manglares

Al norte, en Samaná, cerca de Las Galeras, se puede vivir una experiencia similar en la fastuosa Playa Rincón, que incluye además la posibilidad de nadar entre manglares. En esa misma zona, la cascada del Limón, más turística, permite combinar el baño con un suave ‘trekking’ a través de la exuberante naturaleza, entre árboles atestados de aguacates, limas o mangos.

Sin dejar América, en Ecuador, uno de sus tesoros es Baños de Aguasanta. Sobre el mapa, es una parada interesante justo antes de adentrarse en la Amazonía. En la localidad, encantadora y con mucho ambiente, hay varias piscinas termales, de aguas calentadas por el volcán Tungurahua.

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