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etcétera de verano

El éxito de series sobre Chernóbil o Alcácer lanza el turismo oscuro

Escenarios de crímenes, sucesos macabros o catástrofes ganan adeptos como lugares de ocio y entretenimiento por el morbo del ser humano hacia la muerte.

'Chernobyl', basada en el accidente nuclear de Chernóbil en 1986, es una de las series del momento.
'Chernobyl', basada en el accidente nuclear de Chernóbil en 1986, es una de las series del momento.
HBO

Chernóbil, Alcácer o Puerto Hurraco no solo son escenarios de series y documentales, sino también lugares turísticos para los que deciden pasar sus vacaciones en sitios marcados por muertes, catástrofes o sucesos macabros, un turismo oscuro que se ha visto impulsado por estas producciones de éxito.

Recrear el drama que viven muchas personas en la frontera de EE. UU. y México en un ‘tour’ experimental, con actores disfrazados de policías mientras los turistas cruzan la frontera por la noche, o visitar la cueva Tham Luang, donde quedaron atrapados 12 niños tailandeses, son algunos de los destinos del llamado turismo oscuro.

La ruta Helter Skelter, que recorre en Beverly Hills los lugares de los crímenes de Charles Manson y sus seguidores, o los narco ‘tours’ que en Medellín recuerdan a Pablo Escobar se han convertido también en lugares de ocio y entretenimiento.

La palabra tanatoturismo utiliza dos conceptos de significado opuesto en una misma expresión; mezcla el turismo concebido como una actividad relacionada con "el placer y el disfrute y el dolor, el sufrimiento y la muerte", según explica Daniel Liviano, profesor de la Universitat Oberta de Catalunya y estudioso del tema.

Este fenómeno es "muy antiguo" porque al ser humano "siempre le ha atraído la muerte", y ya en la Inglaterra del siglo XVII se preparaban ‘tours’ para ver ejecuciones públicas con gran éxito de espectadores. En Francia, las muertes por guillotina tenían innumerables seguidores.

El gran ‘boom’ experimentado por el turismo en el siglo XX y en el actual ha llevado a algunos operadores turísticos a explotar y rentabilizar el morbo del ser humano por la muerte.

Lejos de espantar a los turistas, la miniserie ‘Chernobyl’, el último éxito de HBO, ha incrementado el número de personas que visitan la ciudad fantasma de Prípiat y la zona de exclusión establecida tras el accidente de la central nuclear, pese a que la serie narra el desastre ocurrido allí, la pésima gestión de la catástrofe y las consecuencias que se derivaron de ella.

Las previsiones para este año apuntan a que unos 100.000 turistas visitarán Chernóbil, doblando las cifras registradas en el año 2017.

En internet, se pueden encontrar anuncios de excursiones que animan a los viajeros a ver los "devastadores efectos que tuvo el accidente de Chernóbil en los lugareños" y otros que por 391,95 euros por persona proponen sumergirse en la zona con un guía experimentado, un traje contra la radiación y su propio contador Geiger, que permite medir la radiación de un lugar.

Liviano ha asegurado que el tanatoturismo es un fenómeno "complejo y heterogéneo" en el que las motivaciones de los turistas son muy diferentes, así como los destinos y actividades realizadas.

¿Empatía o morbo?

Este tipo de turismo, para muchos "macabro", puede tener una motivación moral o espiritual, cuando se busca visitar el escenario de una tragedia o un genocidio para mostrar empatía con las víctimas, recordarlas y honrarlas. Sería el caso de las visitas a los campos de concentración, como el de Mauthausen, que también pueden tener una vertiente pedagógica aunque se dan casos de personas más "frívolas e irrespetuosas" que se hacen selfis en los crematorios o junto a los carteles.

La lista de destinos para este turismo oscuro es interminable. En España, hay destinos oscuros como Puerto Hurraco (Badajoz), donde en 1990 unas rencillas familiares se cobraron nueve muertes, o Alcácer, la población valenciana donde tres adolescentes fueron macabramente asesinadas, que son visitadas por turistas que quieren ver dónde ocurrieron las tragedias.

Los habitantes de ambas localidades "están bastante enfadados" con esta situación y "no les gusta que vaya gente a husmear hasta sus casas o preguntar dónde ocurrió la tragedia", y tampoco la fama que se les ha quedado "por unos hechos puntuales".

Liviano incluye también en el turismo oscuro nacional la localidad zaragozana de Belchite, las visitas al Valle de los Caídos o a escenarios de la Guerra Civil, entre otros.

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