Despliega el menú
Ocio y Cultura

cine

Woody Allen, en el epicentro del verano donostiarra

El cineasta ha elegido la playa de la Concha y la playa de Itzurun, en Zumaia, como exteriores de su nueva película.

Woody Allen, este martes durante la presentación del rodaje de su nueva película en San Sebastián.
Woody Allen, este martes durante la presentación del rodaje de su nueva película en San Sebastián.
EFE/Javier Etxezarreta

"¡Silencio!, ¡motor!". La orden no se dirige al personal de un plató, sino a varias decenas de curiosos, bañistas, ciclistas, turistas y vecinos que, al otro lado del cordón instalado en el Paseo de la Concha San Sebastián, buscan con su mirada al hombrecillo de las gafas de pasta y el sombrero de pana.

Woody Allen ha trasladado sus bártulos al epicentro de la ciudad, una bahía donostiarra repleta de bañistas ajenos al ajetreo concentrado en la zona del Café de la Concha, oculto bajo una maraña de biombos, reflectores y tiendas de tela.

Era el día más temido por el Ayuntamiento, porque se había hablado de que el rodaje del último filme de Woody Allen obligaría a "cortar" la Concha en pleno verano y cualquier avatar relacionado con el arenal donostiarra es fruto de peculiares y encendidos debates ciudadanos en San Sebastián. El inconveniente no ha sido tanto, ya que las escenas de playa se han rodado a partir de las 7.00 de la mañana, con Gina Gershon ante la cámara, y posteriormente solo ha quedado acordonada una pequeña zona con cuatro filas de los icónicos toldos blanquiazules. La playa ha quedado libre durante prácticamente toda la mañana para miles de bañistas que huían de los 38 grados que marcaba el termómetro, mientras el equipo de Allen y Mediapro rodaba en la terraza del Café de la Concha, esta vez con Wally Shawn y unos cuantos figurantes, todos ellos controlados por el director de fotografía, Vittorio Storaro.

"Esto da vidilla a la ciudad", opina una señora protegida con un sombrero de paja de ala ancha, que interroga constantemente a un paciente policía municipal que vigila el cordón. "Es Woody Allen, esto es bueno para la ciudad", insiste, a la vez que muestra su incomprensión por la convocatoria de un grupo de organizaciones sociales que esta tarde protestarán por la presencia del director neoyorquino en la capital guipuzcoana.

Aunque la playa está libre, el rodaje sí ha obligado a cortar el Paseo de la Concha, tanto para peatones como para ciclistas, que tienen que bajarse de la bici y caminar con ella en la mano por la calle Zubieta hasta poder incorporarse, una manzana después, al paseo.

Del mismo modo, guardias municipales con "walkies-talkies" regulan el tráfico, ignorando la programación de los semáforos, en función del rodaje, para que el ruido de coches y motos no se cuele en la última obra de Woody Allen.

Entre los curiosos destacan dos niñas y un chaval con carteles en los que se lee "Woody Allen is the Best" y "We love Woody Allen", ataviados con camisetas con el rostro o el nombre del autor de "Annie Hall".

"Vemos sus películas en casa con un proyector, en versión original en inglés", explica Antonia Tejeda, su orgullosa madre, que considera que los filmes de Allen son los mejores para introducir a los niños -los suyos tienen 6, 9 y 11 años- "en los temas importantes, como el amor y las cosas que te pasan en la vida".

Los niños habían preparado dibujos, poesías y escritos para entregárselos al ídolo de la familia el pasado 20 de junio, con motivo de la visita del cineasta a Madrid -donde vive Tejeda- para tocar jazz con la Eddy Davis New Orleans Jazz Band, pero no lo lograron.

Por este motivo, han viajado a San Sebastián para hacérselo llegar y ayer lo intentaron en Zumaia, donde Allen rodó en la playa de Itzurun -la que fue Rocadragón en Juego de Tronos- y pudieron dejar sus ofrendas al personal de Mediapro.

"Queremos dar un abrazo a Woody Allen y hemos traído cosas para que nos firme, pero lo veo un poco difícil", lamenta Antonia. Tiene hasta el 23 de agosto para seguir intentándolo.

Etiquetas
Comentarios