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Mateo Sancho: "Nueva York te permite ser lo que tú quieras"

'Nueva York de un plumazo', que se presenta hoy, 16 de julio, a las 19.00 en Cálamo, es la crónica, a mitad de camino entre la realidad y la ficción, de este periodista jacetano en su periplo como reportero en la ciudad

Portada de 'Nueva York de un plumazo', de Mateo Sancho.
Portada de 'Nueva York de un plumazo', de Mateo Sancho.
Roca Editorial

Fue a Nueva York como corresponsal de la agencia Efe, ¿emigrar a otro país sigue siendo una decisión de valientes o cada vez es más habitual?

En mi caso fue algo voluntario. Pedí que me mandaran a algún sitio y me propusieron Nueva York. Por supuesto, dije que sí. Para nuestra generación, el gran logro entonces era salir fuera de España, era la manera de prosperar. A los 28 años sentí que había tocado techo y eso era un poco triste, por eso quise irme. Pero el libro es el retrato de estos 'españolitos' que salimos al extranjero sin ser muy conscientes de lo que implica emigrar. Al principio, la llegada es estupenda. Pero luego pasa el tiempo, te vas atando profesionalmente a la ciudad y cuando vuelves a España te parece un paso atrás lo que te ofrecen. Cuando emigras, las emociones van juntas: no hay un día en el que estás triste y otro muy contento, es una coctelera emocional.

En su caso, más aún, porque vio un Nueva York muy cosmopolita y exótico. ¿Es cierto, como pone en la novela, que al tercer día ya estaba en la fiesta de cumpleaños de Barbra Streisand?

Sí, no tendría tanto morro como para inventarme algo así. Yo no soy Simón, el protagonista, pero todas las escenas con personajes públicos sí sucedieron. Yo he tenido mucha suerte, en todo lo que cuento están fuera los reproches. La promiscuidad que aparece en el libro solo ha dejado un poso positivo en mí.

Esa promiscuidad tan estereotipada...

Yo quería jugar con ese tópico, porque a mí me parece una cosa sana. La comunidad homosexual todavía necesita un poco de educación emocional, porque todos hemos venido de una adolescencia donde se nos quería ajustar al no encajar con lo que se nos había enseñado que estaba bien. Todavía escuchamos opiniones muy negativas sobre ser homosexual. Yo, que he tenido la suerte de tener una educación emocional muy buena y unos padres que me han apoyado siempre, he podido ver que el sexo esporádico es algo perfectamente sano.

Pero el Simón que vivía en Madrid antes de ir a Nueva York no era así…

Es cierto, pero el homosexual, cuando emigra, abre el enésimo armario. Da un paso al frente y ve que tiene muchos caminos nuevos que tomar. En Madrid yo era un homosexual que no chocaba con el modelo heteronormativo. En Nueva York me entregué a la identidad de la subcultura gay, que está más arraigada allí que aquí. Además, al no tener a tu familia tan cerca, te pones menos límites y eso es un camino de descubrimiento, liberador, que me ha dado creatividad emocional para encontrar lo que yo quiero. Para eso, Nueva York tiene más opciones, mientras que en España tienes que ser un homosexual respetable. Se sigue diciendo como un piropo la frase "no pareces tan gay". Eso en Nueva York está superado.

Aunque usted ha visto un Nueva York muy exótico…

Sí, he sido un testigo privilegiado de muchas cosas, pero lo que más me ha gustado de Nueva York han sido sus clases medias y bajas, la gente más normal. La que no está pendiente de cuál es el bar de moda. He buscado la humanidad en una ciudad en la que todo es una moneda de cambio. Ahora vivo en el Bronx, doy clases a una población desfavorecida y es ahí donde he encontrado mi éxito. El Nueva York de Barbra Streisand estaba muy bien cuando llegué, pero Barbra nunca va a ser mi amiga.

¿Que diferencias hay entre Mateo (el autor) y Simón (el personaje)?

Simón es más descarado. Yo sigo siendo ese chico de Aragón que llega a Nueva York y le apabulla. Sentimentalmente, soy más vulnerable y mis relaciones siempre han tenido un comienzo, un nudo y un final, no pasan tan rápido como las de Simón. Él es una versión extendida, ampliada y más ingeniosa que yo, porque cuando escribes, tienes tiempo para darle un giro gracioso a las cosas. Digamos que Simón se ríe de Mateo, pero Mateo se escandaliza de Simón.

En el libro no ofrece una imagen idílica de Nueva York, pero sigue siendo una ciudad muy atractiva para el emigrante. ¿Por qué?

Quería romper con varios mitos de la ciudad. Cuando un 'españolito' normal llega a Nueva York, lo normal es que acabe pasando desapercibido. Pero eso también es la parte fascinante de la ciudad: te deja ser lo que tu quieras. España te obliga a encajar, hay mucho más control social. Aunque en Nueva York te sientes mucho más solo... no hay sociedad perfecta. Yo, como soy una persona muy curiosa, cuando me monto en el metro tengo la sensación de que estoy viviendo una vida maravillosa.

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