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A la venta un pianoforte aragonés único en el mundo

Construido por Tomás Torrente en 1829, su dueño lo ha ofrecido a varias instituciones sin éxito

El pianoforte, que se restauró en el año 2000, no ha sido tocado en público
El pianoforte, que se restauró en el año 2000, no ha sido tocado en público
Francisco Jiménez

Tomás Torrente era hasta ahora una referencia erudita para especialistas en la historia de la música en Aragón. Su nombre aparece repetidamente mencionado como constructor de instrumentos de prestigio, pero se desconocía el sonido y la calidad real de sus pianofortes. Pero un músico aragonés, el organista Jesús Gonzalo, posee un 'Tomás Torrente' en casi perfecto estado, que adquirió hace años a un anticuario zaragozano. Su pianoforte es el único ejemplar que se conoce de ese constructor y esa época, está a la venta desde hace meses y ninguna institución aragonesa parece interesada en comprarlo,

"Tomás Torrente es el padre de la escuela aragonesa de constructores de pianos. Con él se formaron Pedro Serrano y su hijo Teodoro, primero; y posteriormente los Soler. Es una pieza clave para la historia musical de Aragón y lo lógico es que se quede aquí, pero...", se lamenta Jesús Gonzalo.

La historia del pianoforte en Aragón arranca documentalmente en el siglo XVIII, cuando el turolense Antonio Enríquez presentó en 1778 y 1780 diversos artefactos a la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País, que estaba interesada en proteger la artesanía y la manufactura mediante un sistema de premios y subvenciones. Entre estos artefactos figuraban dos pianofortes de madera.

La evolución profesional de Torrente es sorprendente. Empezó como maestro carretero y posteriormente se formó en la construcción de pianos. En 1796 la Económica le premió por un pianoforte que había construido. En su informe, la sociedad aseguraba que "el interior, en virtud de los materiales empleados y del cuidado de su montaje, era muy compacto. El constructor había ideado un sistema que no se hallaba en los tratados de construcción de instrumentos musicales de la Enciclopedia de Diderot y D’Alembert". Las pruebas de este instrumento fueron realizadas por Joaquín Laseca, organista mayor de La Seo.

El piano tiene una placa que dice: "Tomás Torrente en Zaragoza, año de 1829"
El piano tiene una placa que dice: "Tomás Torrente en Zaragoza, año de 1829"
Francisco Jiménez

Refiriéndose a la primera época del pianoforte en Zaragoza, el estudioso José Francisco Forniés, en referencia a los trabajos de Torrente, escribía en 1978 que "desafortunadamente ni uno solo de estos instrumentos están documentados en alguna colección o hallazgo, por lo que nuestra información no deja de ser muy pobre al no contar con lo más importante, el propio instrumento". Aproximadamente unos diez años después Jesús Gonzalo encontró el pianoforte. "Estaba es el local de un anticuario zaragozano. Decía que provenía de una casa del Coso, pero lo tenía ya embalado porque estaba apalabrado para ir a Barcelona. Yo conocía la existencia de Tomás Torrente y que no se sabía que ninguno de sus pianos hubiera sobrevivido. La única manera que encontré de comprarlo fue aumentar el precio por el que se iba a ir a Barcelona. Era el mes de julio y en la familia nos quedamos sin vacaciones para poder pagarlo".

El instrumento es un mueble de estilo imperio, realizado en madera de caoba y sustentado en seis patas de madera lacadas en negro. Mide 165 centímetros de largo por 82 de alto y 60  de profundo con la tapa cerrada. Tiene un teclado de cinco octavas y media, con las teclas realizadas en hueso y madera. 

El instrumento estaba entero pero en muy mal estado de conservación. Chus Gonzalo cedió su gestión a una asociación, y esta, con el apoyo de la Institución Fernando el Católico, lo restauró. Corría el año 2000, y desde entonces, hasta hoy, el piano no ha sido utilizado en ningún concierto público.

Instrumentos tan singulares como este, en cualquier comunidad autónoma de nuestro entorno, han sido declarados bien de interés cultural. Aquí no se ha hecho, seguramente porque hace poco que se conoce su existencia, pero tampoco parece que interese mucho. Una vez que el dueño decidió sacarlo a la venta, hace poco más de un año, se ofreció al Gobierno de Aragón y a una institución financiera por si estaban interesados en adquirirlo, pero la operación no ha fraguado y se están empezando a estudiar otras opciones.

"Este piano es hijo de la Ilustración aragonesa, un instrumento de la época de Goya,  y lo lógico es que se quede aquí -concluye Jesús Gonzalo-. Es un instrumento diseñado para la llamada 'home music', música que la burguesía de las ciudades hacía acompañando el canto o con pequeñas piezas solistas. Es idóneo para el repertorio aragonés de la época: Joaquín Laseca, Rafael Anglés, Ramón Ferreñac, Mariano Rodríguez de Ledesma...". El patrimonio musical aragonés, si se va a otras tierras, puede perder una de sus joyas.

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