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HISTORIA

La sordera de Goya y los monstruos de la ‘chispa eléctrica’

Una conferencia del otorrino Héctor Vallés profundiza sobre los males del pintor aragonés, que se sometió a todo tipo de tratamientos, y que incluyeron fuertes descargas

Goya conferencia
El otorrino Héctor Vallés, durante su conferencia ayer, en el Paraninfo de Zaragoza.
Francisco Jiménez

Nadie sabe por qué Goya se quedó sordo. Esa misteriosa enfermedad, que le dejó al borde de la locura en 1793 y que dejó la pérdida total de audición como secuela, pudo deberse a distintas causas. Pero el otorrino Héctor Vallés se centró ayer, en la conferencia ‘Goya, la sordera pintada’, que tuvo lugar en la sede de la Real Academia de Medicina de Zaragoza, no tanto en las causas, sino en su tratamiento. En cómo el pintor de Fuendetodos acudió a distintos médicos y se sometió a tratamientos tan dolorosos como ineficaces, entre los cuales estuvieron las descargas eléctricas de distinta intensidad.

Vallés formó parte, hace ya 20 años, de los primeros implantes cocleares en Aragón, «una técnica que ha permitido devolver la audición a 550 pacientes en todos estos años y cuya historia se inicia hace ya dos siglos, cuando Francisco de Goya fue tratado con una técnica más primitiva, pero basada en los mismos principios».

Gran éxito de público en la conferencia

Con esta premisa tan sugerente comenzó Vallés su intervención, con gran éxito de público y a la que asistieron Concepción Ferrer, presidenta del Colegio de Médicos de Zaragoza; Javier Lanuza, decano de la facultad de Medicina; Ana Betegón, directora del Hospital Militar; Rosario Añaños, directora del Museo de Goya, e Ignacio Barrasa, gerente del hospital Lozano Blesa, entre otros.

El doctor Vallés explicó cómo la sordera estuvo acompañada de un fuerte ruido interior que enloquecía a Goya, e hizo interesantes reflexiones sobre famosos ‘Caprichos’. El sueño de la razón produce monstruos’ se referiría a la locura que sufrió Goya durante su enfermedad; ‘Ensayos’ mostraría al demonio que le trajo ese mal...

Parte de la charla estuvo dedicada al uso de la electricidad como terapia, desde el inocuo cosquilleo de la ‘chispa eléctrica’ del doctor Juan Naval, primer audiólogo español, a las agresivas descargas del doctor Sprenger, un alemán cuya charlatanería trajo esperanza y decepción al pintor.

Prótesis y lenguaje de signos

«Utilizó audioprótesis e incluso aprendió a hablar con la mano, en un método que había desarrollado el aragonés Juan Pablo Bonet en el siglo XVII. Se mudó a la Quinta del Sordo creyendo que la humedad le ayudaría...», enumeró Vallés.

Pero nada se pudo hacer. «Doscientos años después, su sordera podría ser tratada. Ojalá pudiera volver Goya para explicarnos cómo vivió 40 años en silencio», concluyó el otorrino.

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