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Soledad Puértolas: "Todos queremos saber qué huella de dolor nos dejó la Guerra Civil"

La escritora zaragozana, Premio de las Letras Aragonesas de 2003, publica 'Música de ópera', una novela familiar de tres mujeres que recorren el siglo XX

Antón Castro 04/02/2019 a las 05:00
Soledad Puértolas, en una de las bibliotecas de la Real Academia de la Lengua Española.Enrique Cidoncha.

“Esta novela, ‘Música de ópera’, me ha tocado muy adentro. El primer capítulo salió de un tirón y no me despego de ella: confundo mis recuerdos y detalles de mi propia vida con lo que cuento ahí, que es, esencialmente, una invención, materia novelesca. Ficción. Incluso tengo la sensación de que sigo viviendo un poco en el interior de la novela”, dice Soledad Puértolas (Zaragoza, 1947) –Premio Planeta de 1989, Premio de las Letras Aragonesas, en 2003, y académica de la RAE, desde 2010–, que publica una nueva novela familiar, de secretos, de personajes y de indagaciones:‘Música de ópera’ (Anagrama, 2019).

Habría dicho que había un poso de su propia familia en el libro.

Lo hay, sí, pero tampoco es tan grande. En realidad, yo querría saber cómo fue la vida de mi abuela, de mis tías, o de las mujeres de su época, los años 20 y 30, las mujeres de una burguesía acomodada que tenía la misión de criar hijos, cuidar la casa...

¿Y no tenían que querer a su marido? Lo digo porque a la protagonista el amor no le preocupa.

Se suponía, más o menos, pero tampoco era una exigencia. Y eso se ve perfectamente en el caso de Elvira, la esposa del industrial Claramunt, que muere pronto y la deja con dos hijos. Hasta entonces, ha tenido una vida cómoda, ha hecho lo que ha querido, ha disfrutado de los viajes, de la moda…

Llama la atención que cuando se habla de su marido, él fuese tan autoritario y gritón con empleados e incluso en la familia, y absolutamente dócil con ella.

Sí, sí, podía pasar. Él era un hombre de acción, emprendedor, con una vida muy activa, enamorado, y ella iba a su ritmo, tenía criadas, cocineras, mujeres que le cuidaban incluso los hijos. Eso ha cambiado mucho, y me refiero en esta clase y en otras. Mujeres como Elvira vivían un poco fuera del mundo y no se daban cuenta de lo que ocurría hasta que sobrevenía la ruina o la Guerra Civil.

¿Le gusta a usted la ópera?

No suelo ir a la ópera. Es más bien un homenaje a mi padre, que era un gran enamorado. Conocía la ópera, le encantaba, cantaba piezas todo el tiempo. Yo la oigo de cuando en cuando, en casa, nunca en el teatro. Ni soy mitómana ni tengo obsesión por nada…, salvo por los perros.

Soledad Puértolas: Todos queremos saber qué huella de dolor nos dejó la Guerra Civil

Soledad Puértolas, en la biblioteca de la RAE./Enrique Cidoncha.

 

Más allá de ese homenaje, la ópera cumple una función…

Sí, creo que sí. Para doña Elvira, la primera de las tres mujeres del libro, y hay algunas más, es también una pasión, algo que le ayuda a vivir. Ella no es una madre ejemplar, quiere a sus hijos, sí, pero sin fervor, busca su propio lugar y su propia intimidad, y la encuentra en la moda, en los viajes, en la ópera. Son su refugio.

Y en las cartas, ¿no?

Sí, claro. Las cartas son un motivo central de la novela. Hay otras dos mujeres muy importantes: Valentina, sobrina de Elvira, que pertenece a esa generación intermedia, y que es una mujer un tanto desamparada, que depende de los demás, sin oficio y también sin sitio, a la que le falla casi todo; y Alba, sobrina de Valentina, que es el personaje que vincula la novela con el mundo contemporáneo y que es en el fondo quien lee las cartas que se escriben a lo largo del tiempo en la novela.

Elvira escribe cartas a una amiga de la infancia, muerta ya...

Sí. Elvira hay un momento en que se da cuenta de que sus dos hijos, Justo y Alejo, no tienen carácter para asumir la dirección de la empresa y lo llama a él. Pensaba, como pensarán los lectores, que ese joven, Perelada, iba a liarse con ella, y al final el vínculo más íntimo que tiene es a través de esa correspondencia con una persona muerta.

Otra correspondencia especial es la de su hijo Justo, farmacéutico, que se va de España cuando estalla la Guerra Civil

Sí. Eso es como un oasis. Él es un pacifista, un hombre cultivado, un gran lector de novelas. Una familia lo acoge en Francia y vive con ella los tres años del conflicto. A lo mejor nunca pudo volver con los suyos, con su esposa Anunciada, con su hermano Justo, que lo idolatraba. En la Guerra Civil se vivieron muchas circunstancias, y diversas situaciones de horror, de desconcierto, de soledad, de miedo. Todos queremos saber qué huella de dolor nos dejó la Guerra Civil.

Soledad Puértolas: Todos queremos saber qué huella de dolor nos dejó la Guerra Civil

Soledad Puértolas vuelve a contar entresijos de la vida cotidiana en una narración de mujeres./Oliver Duch.

 

En cualquier caso, Justo mandaba a su mujer y a su madre cartas placenteras y extensas de sus lecturas literarias.

Sí. Esos tres años para él fueron un auténtico regalo. Todo lo contrario que para su hermano menor. El 18 de julio en Zaragoza, o en esa importante ciudad de provincias que podría serlo, se producen desórdenes, agitación, un ir y venir por las calles. Su madre está de viaje en Viena; de su hermano no se sabe nada. Alejo se siente solo, desamparado, y decide afiliarse al ejército rebelde.

Y aún hay otra correspondencia: la del médico, ya anciano, Serafín Campo.

Es cierto. Es un hombre viudo, con hijos y nietos, que de repente reacciona a la belleza de Valentina, que parecía una mujer sin encanto. Es mucho más joven que él, y le despierta la pasión. Y a la vez esa situación parece embellecerla a ella, aunque luego se quede trastornada por un secreto terrible que le revelan.

Sigue explorando el misterio de la familia, los rincones oscuros…

Bueno, yo también quiero saber qué pasó. El tema de la novela es que todos queremos entender las cosas del mundo y a los otros, descifrar los misterios, y que los otros nos entiendan a nosotros.

¿Quería hacer una novela sobre tres mujeres?

No, no. Pero reconozco que al final quizá haya quedado una novela de tres mujeres de tres generaciones distintas: Elvira, con quien empieza todo, Valentina y Alba. Hoy la mujer está mucho más presente y con mayor sentido de la responsabilidad y de la libertad, en ese viaje hacia la igualdad que ha emprendido.

 

Soledad Puértolas: Todos queremos saber qué huella de dolor nos dejó la Guerra Civil

 

LA FICHA

'Música de ópera'. Soledad Puértolas. Anagrama: Colección Narrativas Hispánicas. Barcelona, 2019. 274 páginas. 

 

 





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