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Ocio y Cultura

La narrativa aragonesa del 2018

‘Ordesa’, de Manuel Vilas, es el libro del año, con más de 14 ediciones. La lista de diez la completan Del Molino, Pisón, Berges, Patricia Esteban, Mena, Melero, Cristina Grande, Grasa y María Frisa

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Acaba el año 2018 y puede decirse que ha sido un muy buen ejercicio para las letras aragonesas. Ha habido éxitos sonados -especialmente Manuel Vilas con su novela ‘Ordesa’ y Sergio del Molino con su ensayo ‘Lugares fuera de sitio’-, premios, propuestas variadas y, como siempre, mucha versatilidad. Estos serían algunos, diez, de los títulos en prosa.

La narrativa aragonesa del 2018

- 'Ordesa'. Manuel Vilas. Alfaguara.

El escritor mira hacia su propia familia y explora el pasado, la relación con los padres, algunos demonios familiares. Se retrata a sí mismo en la niñez, la adolescencia, y acaba trazando el retrato de una familia española. A la par, indaga en otros elementos: la crisis existencial, el coqueteo con la autodestrucción y el alcohol. El autor, IV premio de ‘Artes & Letras’ de Literatura, ha sido nominado como autor del año por los suplementos ‘Babelia’ y ‘La Esfera de papel’, entre otras publicaciones.

-'Lugares fuera de sitio'. Sergio del Molino. Espasa.

Galardonado con el premio Espasa de Ensayo, este libro mezcla el periodismo y el ensayo, y hereda las vetas que el propio autor abrió con ‘La España vacía’. El autor analiza los territorios de frontera y cuenta vidas en lugares como Melilla, Olivenza, Sarrión, etc. Ha realizado un trabajo de campo minucioso de algunos miles de kilómetros y ofrece numerosos puntos de vista, y una apuesta especifica por la convivencia y el entendimiento.

-'Los desertores'. Joaquín Berges. Tusquets.

Quizá la novela más ambiciosa del escritor zaragozano. Narra la historia de dos jóvenes en la batalla del Somme, en 1915, que acabaron por desertar. Es un relato en ‘flash back’, un viaje en el tiempo donde el autor usa cartas, poemas, recuerdos, y una historia que se suspende en la realidad. Es un libro distinto, entre su producción, sólido, escrito tras investigar mucho y visitar con su propia familia a los lugares de la batalla.

-'Filek'. Ignacio Martínez de Pisón. Seix Barral.

El autor de ‘Enterrar a los muertos’ y ‘La buena reputación’, escribe una biografía o un reportaje sobre este impostor austriaco que engañó al mismísimo Franco. Le hizo creer que tenía una milagrosa receta para fabricar gasolina. Conoció en varias ocasiones la cárcel y siempre fue un estafador, que engañaba hasta a sus caseras. Pisón, sin incurrir en excesos, encuentra el rastro de su existencia y se imagina algunas de sus aventuras. La realidad, aquí quizá más que nunca, es el mayor polvorín de hechos que parecen irreales y soñados.

-'Las madres negras'. Patricia Esteban Erlés. Galaxia Gutenberg.

Con su primera novela, Patricia Esteban Erlés ganó el premio Dos Passos. Se trata de una novela gótica, que transcurre en el convento de Santa Vela, donde vive un grupo de niñas, confinadas y presas de un destino infausto. Ese lugar está dirigido por una mujer tan torturada como inquietante: la hermana Priscia, que se entrega a Dios como si estuviera poseída y a la vez siente la acuciosa necesidad de castigar constantemente su cuerpo.

-'Un viaje aragonés'. Miguel Mena. PUZ.

Hace un cuarto de siglo Miguel Mena recorrió Aragón casi de punta a punta en bicicleta. Recientemente volvió a repetir el viaje. Ha reunido los dos viajes en un libro donde habla, de nuevo, de historias humanas, de seres, de pequeños detalles, de amigos, de historia, de pueblos y de muchos sueños. En este juego de espejos, lo que está bien claro que el que gana es el propio escritor: más reflexivo, sabio, y con la curiosidad de siempre. Y Aragón también sale mejorado en esta segunda colección de relatos y retratos.

-'Nieblas altas'. Cristina Grande. Olifante.

Cristina Grande cuenta la vida cotidiana como nadie. Con una prosa tranquila que igual evoca a Nataliza Ginzburg que a Mercè Rodoreda o a Albert Camus. Le importante son las pequeñas cosas, los matices, las puestas de sol, una comida, los elementos de un viaje, los ecos de una tertulia, una prenda de ropa, un viaje en moto con el amor en medio o los recuerdos. Es un libro delicioso: la versión abreviada de un Proust femenino y sin énfasis. En sus textos, pasa la vida.

-'La hazaña secreta'. Ismael Grasa. Turner.

Un libro menudo que destila agudeza, ingenio, un punto de provocación y sabiduría. Como si fuera Séneca o Marco Aurelio, o el mismísimo Montaigne, a la luz de citas, Ismael Grasa enseña a vivir mejor o los secretos de la nueva vida. Habla del amor, de la amistad, de fijarse en un escaparate, de recorrer la ciudad de uno, de habilitar un cuarto para invitados, de coleccionar o de mimar la biblioteca. Es un libro sereno y gozoso, de los que apetece releer.

-'El lector incorregible'. José Luis Melero. Xordica.

Este el cuarto tomo de sus textos de la sección ‘Fábulas con libro’ que publica semanalmente en ‘Artes & Letras’. Melero se ha convertido en un personaje que deambula de aquí por allá con sus libros de viejo a la espera de que su mujer ("su vicerrectora favorita") salga con amigas o con alguna obligación para que no se percate de sus gastos o de su desmesurada pasión por los libros de raros, olvidados, o aragoneses o de mitos que siguen estremeciendo el siglo, como Lorca o como Braulio Foz. Bueno, eso dice; en realidad, es un curioso, un lector, un divulgador de autores y libros, alguien que esparce su sabiduría con suavidad y con mucha pasión.

-'Cúidate de mí'. María Frisa. Plaza & Janés.

No era la primera vez que María Frisa se adentraba en la novela policiaca. Aquí narra la historia de un crimen inesperado y de dos policías, Berta y Lara, que deben esclarecerlo. En esa tarea, se verán implicadas de distintos modos: Berta será objeto de acoso en internet, igual que le pasó a la autora María Frisa, y Lara ve como un secreto de su pasado amenaza su carrera profesional. María Frisa ha escrito un texto inquietante, de claro sesgo feminista, con buenos personajes y mucha acción.

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