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Ocio y Cultura

Las funciones de ópera en Zaragoza en los 70

La ciudad contó, en un solo lustro de los años 70, con 34 funciones operísticas y vio pasar por el Teatro Principal, sobre todo, a algunos de los grandes cantantes

Montserrat Caballé y Bernabé Martí se enamoraron en  una función de ópera.
Montserrat Caballé y Bernabé Martí se enamoraron en una función de ópera.
Archivo Martí/Caballé

Entramos, tras el inventario general de cantantes y los programas del Pilar, en el recuerdo de las últimas temporadas de representaciones operísticas en Zaragoza, que tuvieron lugar en la década de los 70 del pasado siglo. Pero, antes, el 6 de mayo de 1967, es de destacar una representación de ‘Madame Butterfly’, que protagonizó la inolvidable Pilar Lorengar en el Teatro Principal de Zaragoza.

Por este querido Teatro Principal, como ya hemos comentado, pasaron numerosas figuras de la época: Caballé, Domingo, Kraus, Carreras, Aragall, Pons, Berini, Obraztsova... Recordamos los 20 minutos de ovación al gran Kraus tras su inolvidable ‘Werther’ en junio de 1975 con Elena Obratzsova y tantos otros bellos momentos y obras cuyos programas resumimos y evocamos para que puedan ver la categoría de aquellas representaciones a las que, siendo muy jóvenes, tuvimos el placer de asistir.

Las funciones de ópera en Zaragoza en los 70

Pilar Lorengar interpretó la ópera 'Madame Butterfly' en el Teatro Principal de Zaragoza en 1967. Archivo Heraldo.

Desde 1973 a 1977 se representaron un total de 34 óperas de las que solamente citaremos los principales intérpretes.

En el año 1973 se representaron: ‘Manon Lescaut’, de Massenet (María Fleta y Alfredo Kraus ); ‘Aída’, de Verdi (Seta del Grande, Bianca Berini, Flaviano Labó); ‘Don Pascuale’, Donizetti (Alfredo Kraus, Giano Socci); ‘Cavalleria rusticana’, de Mascagni (Bianca Berini, Evelio Esteve); ‘I pagliacci’, de Leoncavallo (Flaviano Labó, María Orán) y ‘El Trovador’, de Verdi (Montserrat Caballé, Bernabé Martí, Bianca Berini).

En 1974 se montaron: ‘Manon Lescaut’, de Puccini (Montserrat Caballé, Bernabé Martí, Vicente Sardinero); ‘Rigoletto’, de Verdi (Marco Stecchi, Charles Burles, María Arregui, Adriana Alinovi, Juan Pons); ‘El Barbero de Sevilla’, de Rossini (Marco Stecchi, María Fleta); ‘La Bohème’, de Puccini (Esther Casas, Jaime Aragall); ‘Tosca’, de Puccini (Adelina Romano, Plácido Domingo); ‘Carmen’, de Bizet (Gillian Knigth, Plácido Domingo) y ‘Fausto’, de Gounod ( Jaime Aragall, María Fleta).

En 1975 las óperas que vio Zaragoza fueron: ‘Norma’, de Bellini (Montserrat Caballé, Bernabé Martí, Bianca Berini); ‘Madame Butterfly’, de Puccini (Montserrat Caballé, Bernabé Martí, Bianca Berini, Vicente Sardinero); ‘Andrea Chenier’, de Giordano (Plácido Domingo, Gehna Dimitrova); ‘La Traviata’, de Verdi (María Fleta, Jaime Aragall, Vicente Sardinero); ‘Romeo y Julieta’, de Gounod (Alain Banzo, María Fleta) y ‘Werther, de Massenet (Alfredo Kraus, Elena Obraztsova).

En 1976 se representaron: ‘La Bohéme’, de Puccini (Plácido Domingo, Andrea Francois); ‘La fanciulla del west’, de Puccini (Marcella Reale, Bernabé Martí); ‘Turandot’, de Puccini (Galina Savova, Bernabé Martí); ‘Aída’, de Verdi (Montserrat Caballé, Flaviano Labó); ‘Adriana Lecouvreur’, de Cilea (Jaime Aragall, Montserrat Caballé); ‘L’elisir d’amore’, de Donizetti (María Fleta, Umberto Grilli y Marco Stecchi); ‘La favorita’, de Donizetti (Michele Vilma, Alfredo Kraus); ‘La Gioconda’, de Ponchielli (Angeles Gulínb, Flaviano Labó, Bianca Berini); ‘Tosca’, de Puccini (Galina Savova, Gianni Raimondi) y ‘Lucia di Lammermoor’, de Donizetti (Magdalena Bonifacio y Alfredo Kraus).

Los montajes de 1977 fueron: ‘Carmen’, de Bizet (Pedro Lavirgen, María Cándida); ‘Don Carlo’, de Verdi ( Luis Lima, Montserrat Caballé); ‘Luisa Miller’, de Verdi (Ángeles Gulín, José Carreras); ‘Il Tabarro’, de Puccini (Bernabé Martí, Michele Le Bris); ‘Payasos’, Leoncavallo (Bernabé Martí, Peter Glosop y Sonja Sorensen).

Las funciones de ópera en Zaragoza en los 70

Bernabé Martí en una de sus visitas a Zaragoza, con motivo del premio de Canto Montserrat Caballé. Foto: Guillermo Mestre.

Estos apuntes, breves pinceladas de una época que pasó, deberían hacernos reflexionar sobre el porvenir de la Ópera ‘premium’ en nuestra ciudad, donde actualmente tenemos escasas muestras de calidad, habiendo sin embargo un nutrido grupo de músicos y de cantantes líricos nacidos en Zaragoza y que triunfan en escenarios de todo el mundo. Tal vez nuestro carácter individualista y el poco interés que se ha tenido desde instancias públicas y privadas por mantener esta afición sean la causa de la sequía lírica que impera por esta tierra, cuna de grandes cantantes, como los citados Miguel Fleta y Pilar Lorengar. Claro está que los nuevos medios de difusión (Ópera en cine, Youtube) y la facilidad de viajar, impelen a muchos aficionados a contemplar este bello espectáculo con figuras de primera línea y lugares emblemáticos.

En los últimos años, solo ha habido algunas representaciones aisladas y compañías itinerantes cuya labor es, sin embargo, encomiable, han visitado la escena zaragozana. En esta fecha ya no tenemos ópera ni en ese formato y el Teatro Principal, en su última planta, está pendiente de una importante reforma.

No obstante ha habido recitales aislados de figuras de primera línea (Juan Diego Flórez, Philippe Jaroussky, Christian Gerhager, Gregory Kunde, Josep Bros, Plácido Domingo y, pronto, Javier Camarena, entre otros intérpretes), y otros ciclos de lírica que, con patrocinio institucional y el entusiasmo de asociaciones de aficionados, por desgracia no muy numerosas, han desfilado por los escenarios del Auditorio y el Teatro Principal.

Tras 16 ediciones, se suspendió también el Concurso Internacional de Canto Montserrat Caballé, que convocaba en Zaragoza cantantes de numerosos países, algunos de los cuales son hoy primeras figuras (Pretty Yende, Nadine Sierra, Strauss Segapane...) y que paseaba el nombre de la ciudad por el universo operístico y atraía a importantes profesionales de la crítica y el periodismo especializado. Nos preguntamos si se podrá recuperar algún día el certamen, de una u otra forma.

El futuro nos parece incierto pero siempre hay lugar a la esperanza de mejora y de que, al fin, no solo las instituciones públicas, sino las grandes empresas privadas que se alojan en Aragón patrocinen y se impliquen en esta actividad cultural de primer orden que tantos días de gloria dio a la afición aragonesa.

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