Ocio y Cultura

Los Collados, uno de los yacimientos más antiguos de Aragón, listo para las visitas

Terminan los trabajos para proteger los restos del asentamiento de la Edad de Bronce entre Botorrita y Jaulín.

Vista general del estado actual del yacimiento de Los Collados.
Universidad de Zaragoza

Casi 4.000 años han pasado desde que un incendio destruyó el poblado de la Edad de Bronce situado en Los Collados, entre los municipios zaragozanos de Botorrita y Jaulín. Este yacimiento –uno de los más antiguos de todo Aragón– fue objeto de excavaciones entre 2008 y 2014, pero es ahora, tras conseguir la financiación de la Dirección General de Patrimonio y de la Universidad, cuando se ha terminado su protección y restauración

La estructura principal del yacimiento es el tramo de cinco metros de muralla defensiva que protegía a los habitantes del lugar en una época de peligro constante. Según Jesús Picazo, uno de los profesores de la Universidad de Zaragoza responsables del proyecto junto a Javier Fanlo y Fernando Pérez-Lambán, se trata de una muralla "relativamente importante", ya que cuenta con dos metros de anchura y es la construcción defensiva más antigua documentada en Aragón. Tras su restauración, realizada por Alfonso Monforte, una malla de separación entre los restos antiguos y los restaurados permite identificar lo original. Interrumpiendo esa muralla se situaba la zona de acceso al poblado, que contaba con dos metros de anchura y estaba marcada por gruesos postes de roble a ambos lados. Para que el visitante la imagine, se han colocado postes de madera que simulan esta entrada a otro tiempo.

Entre las labores de protección, los suelos que pisaban estos antepasados han sido tapados con una malla sintética y una capa de tierra y delimitados con rocas, con la esperanza de que se conserven de forma natural.

La protección ha estado unida a la divulgación, que, para Picazo, es "fundamental. Si no difundimos lo que hacemos, nuestro trabajo es solo parcial". Por ello se ha instalado también un panel informativo, erigido con piedras de la zona para mantener la armonía visual, que detalla cómo se vivía en ese pequeño pueblo hacia el 1.900 antes de Cristo. Entre los detalles que podrían pasar desapercibidos al ojo inexperto, destacan las construcciones de barro que pudieron funcionar como silos y las estructuras de piedra que probablemente fueron hogares.

Un hallazgo revelador

El descubrimiento de este poblado fue realmente interesante para sus investigadores y, a pesar de que el yacimiento ya está agotado, la investigación continúa diez años después. Unas colecciones de cerámicas que aparecieron en el lugar estaban fundidas, dándoles la pista a los profesores para deducir que un terrible incendio en el que se pudieron alcanzar los 200 grados tuvo que arrasar con la localidad. El análisis de estas cerámicas aún se desarrolla en el Museo de Zaragoza y se prevé que las piezas sean expuestas pronto.

Por otro lado, el estudio de los materiales encontrados podrá revelar datos sobre la fauna y la flora de la época. "Va a ser posible hacernos una idea precisa de cómo era el entorno. Esta investigación se enmarca en proyectos más amplios, por lo que cada vez tenemos una información más completa", afirma Picazo.

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