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Ocio y Cultura

“No hay nada comparable a disfrutar del cine en un cine”

El oscense Maxi Campo estrena en el Centro de Historias su cortometraje ‘El director maldito’, “la película que nunca hubiera querido hacer”.

El cineasta Maxi Campo en una imagen de archivo.
“No hay nada comparable a disfrutar del cine en un cine”

El oscense Maxi Campo ha dado una vuelta de tuerca a su carrera, armado de ironía, humor y un poco de mala baba. A las 19.30, en el Centro de Historias, estrena su nuevo cortometraje: ‘El director maldito’, una  roma y una parodia en torno a su trabajo, a su propia trayectoria y a los festivales de cine, una pieza de 26 minutos que se suma a títulos como ‘Running’, ‘Figura’,. ‘Descubriendo a Mosén Bruno’ y el documental ‘Con la solfa en la cabeza 1925’.

 
¿Cuál es el balance de estos diez años largos de cine?

Positivo. Estimulante. Hace once años no tenía ningún tipo de inquietud personal al respecto, más allá de la del espectador que disfruta viendo cine, y de repente, con 30 años, me dio por ahí. Sentí la necesidad de escribir y de encontrar la manera de pasar las historias del papel a la imagen. Y en ese intento sigo, cada vez con menos tiempo para dedicarme a lo que realmente me gusta, pero con más ganas que nunca de querer hacer sólo lo que me gusta.

¿Qué ha sido lo mejor y qué ha sido lo peor?

Lo mejor casi todo. Lo peor casi nada.

¿Ha hecho el cine que ha querido hacer o el que ha podido?

Hasta ahora he hecho el cine que he querido hacer, pero porque siempre he tratado de que se aproxime al que puedo realizar en cada momento. Poco a poco, aprendiendo, incorporando dificultad. Todas las historias que me he sentado a escribir las he terminado realizando; no escribo guiones para se queden en un cajón, ¡con el tiempo que cuesta! Los escribo porque siento la motivación y creo que puedo encontrar el tiempo y los medios para llevarlos a cabo. Hasta ahora este realismo me ha funcionado. Con lo siguiente que venga no sé qué pasará.

Por ahora solo se ha movido en el terreno del corto. ¿Es el formato donde se siente más cómodo?

Con el tiempo y medios que dispongo es lo máximo que he podido abordar. Y fíjese que aún así casi todos los proyectos que hemos sacado adelante se acercan más al mediometraje que al cortometraje, que en ficción es mucha tela. Siempre he tenido mucho respeto por el largometraje y ninguna prisa.

¿Se ha planteado hacer un largo, entonces? ¿Baraja alguna idea?

Desde luego, creo que ahora sí estoy preparado. El siguiente nivel sería ese. Un largometraje de ficción. Pero es verdad que son palabras mayores. Necesitas infraestructura, financiación gorda, dedicación exclusiva... Alguna idea sí que tengo por la que sería capaz de pelear duro, pero también me haría muy feliz formar parte del equipo de dirección en una película de nivel con otro director y guionista, que me permitiera darlo todo y seguir prendiendo.

¿Qué te ha llevado a hacer ‘El director maldito’?

La frustración, la injusticia, lo inverosímil, el fracaso. Esos han sido los motores principales. Es la película que nunca hubiera querido llegar a hacer. Pero sorprendentemente tuve que hacerla.

¿Es una broma, una ironía sobre la profesión, es una queja enmascarada, la crónica de una amargura?

Bueno, en realidad es una excusa para seguir haciendo cine como cualquier otra, solo que esta además ha resultado terapéutica. Es una mezcla de cosas, tiene un componente de homenaje y reencuentro con parte de las personas que ha sido importante para mí estos diez años de proyectos, también un componente de irreverencia y reivindicación por sentir que no he podido disfrutar junto a ellos hermosos momentos que creía merecer, pero en cualquier caso, es una manera de darle la vuelta a la tortilla y abordar desde el humor las decepciones y obsesiones que pueden atormentar a cualquier persona con la firme creencia de que, si se persiguen con fuerza, los sueños terminan por alcanzarse.

¿Cómo se han portado sus actores: Luisa Gavasa, Paula Ortiz, Gaizka

Urresti, Miguel Ángel Lamata, Irene Alquézar, Nacho Estaregui o José Antonio Aguilar, entre otros? ¿Qué le dan a la película, cómo le ven a usted?

Se han portado muy bien y ha salido redondo. Al final han dicho lo que yo quería que dijeran pero, sin embargo, todos creen ha sido cosa de ellos, es genial, todos contentos, je je je. Fuera de bromas, sus testimonios son la base de la historia y en la mayor parte de los casos son totalmente verídicos, 100% verdad. “Así ha sucedido y así se lo contamos”, que decía aquel. Eso sí, para que la película resulte entretenida incorpora algunos otros testimonios que son todo mentira, 100% falsos.

¿Qué está pasando en el cine en Aragón? ¿Qué sobra y qué falta?

¡Qué sé yo! Entiendo que hay talento y ganas. Y deduzco que falta industria para poder vivir de esto aquí. Ahora el sector está moviéndose a distintos niveles. Ojalá repercuta en cosas buenas para todos y de futuro. Y la gente que está apostando por sacar películas desde aquí lo consiga, y las hagan rentables, y esto propulse sus carreras, y también abra las puertas a los que vienen detrás. Y así sucesivamente.

Díganos qué significa el cine para usted. ¿Cómo lo vive, cómo lo siente, casi más como espectador que como director?

Lo siento como un lugar necesario donde refugiarme. Como espectador, me refiero. Para evadirte, para fantasear. Para liberar tensiones de la realidad. A veces te encuentras gris y no sabes por qué, sacas tiempo para ver una película y, tachán, vuelves a ser el que eras. Tengo suerte porque me gustan casi todos los géneros y las épocas, las únicas películas que no acostumbro a ver son las fantásticas. Soy de emocionarme mucho y echar buenas lágrimas por cualquier cosa, y los trhiller de acción, que me encantan, los vivo a nivel físico intensamente. Por otro lado creo que no hay nada comparable a disfrutar del cine en un cine. Magnifica las sensaciones. Hace mejor las historias. Muchas películas que en casa vería sin pena ni gloria me han hecho disfrutar muchísimo en el cine. Es un placer ir al cine. Este valor creo que sí hemos sido capaces de transmitírselos a nuestros hijos.

¿Tres películas que le gusten mucho y que casi le definan, que nos den indicios de sus afinidades y pasiones?

Complicado responder con estos gustos tan amplios. Además no soy nada de fijarme en quién las hace, ni siquiera de recordar bien lo argumentos con el paso del tiempo. Sí que se me quedan los títulos, los rostros, la estética; sé reconocer si he visto una película sólo viendo un cartel o una secuencia, sé si me gustó o si la recomendaría aún muchos años después... pero no me preguntes quién la hizo o de quién era la música.

¿Vamos allá, tras el preámbulo?

Desde siempre, las películas de Woddy Allen y Billy Wilder las podría ver en cualquier momento. En ‘El director maldito’ tomo de referencia la película 'toma el dinero y corre' del primero. Así de primeras, alguna de las películas concretas que me han marcado a lo largo de la vida: ‘La princesa prometida’, ‘El resplandor’, ‘Rocky’, ‘El verdugo’, ‘Cinema Paradiso’, ‘Uno de los nuestros’, ‘La vida es bella’, ‘Gran Torino’, ‘El lobo de Wall Street’, ‘Birdman’, ‘Del revés’ o el documental ‘Searching for sugar man’. Olvido aquí, injustamente, muchos grandes historias clásicas y actuales que admiro. -Gracias. No es nada fácil sacar conclusiones con usted.

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