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Ocio y Cultura

Estaregui : "Cuando me despidieron, surgió la idea de la película"

El realizador zaragozano estrenará su primer largometraje el próximo otoño.

Estaregui en pleno rodaje de Justi&Cia
Estaregui en pleno rodaje de Justi&Cia

7 de noviembre. Esta es la fecha en la que 'Justi&Cia', la primera película del Ignacio Estaregui, se estrenará en las salas de cine de toda España. Su primer largometraje, que parte de una idea original del zaragozano, pretende convertirse en una crítica social del momento actual que atraviesa España, al mismo tiempo que se alza como un fiel reflejo de la historia de miles de personas que están siendo víctimas de injsuticias sociales en la actualidad.

El planteamiento de esta 'roadmovie' parte del típico '¿Qué pasaría si...?'. Justino -Hovik Keuchkerian- es un minero que ha perdido el empleo y a varios familiares y amigos en un accidente en la mina. En su camino se cruzará Ramón -Álex Angulo-, un jubilado que no tiene nada que perder pero con muchas ganas de dar guerra. Ambos emprenderán un viaje con un único objetivo: repartir justicia. Marta Larralde, Antonio Dechent, María José Moreno, Santiago Melendez, Jorge Usón, Alfonso Pablo o Jorge Asín -entre otros- completan el plantel.

- La idea original parte de una experiencia personal suya.

- Así es, el germen fue el despido que sufrimos varios compañeros de la productora audiovisual en la que trabajábamos. Al verme en el paro, con 35 años, sin saber muy bien qué hacer... en ese momento surgió la pregunta: ¿qué hago con mi vida? Así que se me ocurrió la idea y fue el 'ahora o nunca'.

- ¿'Justi&Cia' pretende ser una crítica social?

- Es una suma de las ganas de rodar mi primera película y de la necesidad de tomar conciencia social de lo que está ocurriendo. Es un poco lo que me pasó a mí, que al estar trabajando no era consciente realmente de lo que estaba pasando hasta que me tocó.

- El filme se ha rodado en dos escenarios, en Zaragoza y en Cádiz. ¿Por qué estos lugares?

- La película es una 'roadmovie' que comienza en León y finaliza en la Línea de la Concepción, en Cádiz. Por tema de logística rodamos la mayor parte en diferentes localizaciones de Zaragoza, excepto la última escena que era inevitable que se grabara allí. Una segunda unidad se dedicó a grabar las imágenes de la furgoneta pasando por diferentes sitios para que diese la sensación de que el viaje era real.

- Además ha contado con un elenco de actores reconocidos, sin olvidar a los intérpretes de la tierra.

- Tenía claro que si quería darle una salida comercial tenía que haber rostros conocidos pero sin dejar de estar arropado por el talento aragonés. Lo mismo que con el equipo técnico. Me he rodeado de la gente de siempre.

- ¿Y cómo se siente al haber alcanzado el sueño de tantos cortometrajistas aragoneses?

- Al ser la primera película para la gran parte de los integrantes del equipo la verdad es que el rodaje fue duro pero al final salió bien y ocurrió el milagro. Antes de empezar se idealiza el hecho de rodar por primera vez pero luego es un proceso tan intenso que no eres realmente consciente. Para mí rodar una película es como un juego en el que siempre tienes que dar un paso más y seguir luchando.

- ¿Cambiaría algo?

- Casi todo. Pero estoy muy contento sobre todo por los protagonistas. Son dos personajes que transmiten y al final el espectador se acaba creyendo el viaje. Fue todo un lujo trabajar con ellos.

- Acostumbrado a los reconocimientos por sus cortos y a rodajes más pequeños, ¿cómo fue la experiencia de rodar a lo grande?

- El rodaje comenzó en noviembre y duró cinco semanas. Empezamos por los interiores porque entrañaban menos dificultad pero luego la cosa se complicó, además éramos un equipo pequeño y la verdad es que hubo momentos difíciles. Nunca había rodado más de cuatro días seguidos y esta vez fueron 28. No eran jornadas maratonianas pero las últimas dos semanas fueron sin descanso.

- ¿Y la financiación?

- En principio habíamos contemplado un presupuesto de unos 200.000 euros, que al final, con los últimos gastos derivados de las copias y la publicidad han ascendido a 300.000. A día de hoy no hemos recibido ninguna ayuda ni subvención, y lo hemos pagado todo de nuestros bolsillos, gracias a familiares y amigos y a gente que realmente ha confiado en el proyecto.

- En principio la película se verá en casi toda España.

- Sí, la distribuidora Splendor Films nos ha pedido 40 copias, cuatro o cinco irán a Madrid, otras tantas a Barcelona, dos o tres se quedarán en Zaragoza y el resto se repartirán por diferentes capitales para intentar que llegue al mayor número de sitios posibles.

- ¿Y ahora, qué?

- Ahora, sobrevivir. En estos momentos no tengo tiempo de pensar en otra cosa que no sea recuperar la inversión. Ha sido una apuesta arriesgada pero si hubiéramos ido a Madrid o a Barcelona con la cinta bajo el brazo, donde no nos conoce nadie, tampoco habría salido. En estos casos o lo haces tú o nadie va a hacerlo por ti, así que decidimos jugárnoslo todo a una carta.

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