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EL DIPUTADO

De la Aljafería al Congreso de los Diputados

Empezó en la Aljafería en 1999 el camino que le hizo más célebre, aunque su trayectoria política se iniciaría a finales de los sesenta. Su paso por el Congreso, de 2000 a 2008, fue notorio en todos los aspectos, tanto en Aragón como en Madrid y en el conjunto de España

LA trayectoria política de José Antonio Labordeta es mucho más intensa que los nueve años que ejerció como parlamentario en Aragón y en las Cortes Generales. De hecho comenzó en la segunda mitad de la década de los sesenta, aunque fue a principios de los setenta cuando empezó a germinar la semilla que plantaron un grupo de ex alumnos del añorado colegio zaragozano de Santo Tomás de Aquino, por donde pasó buena parte de la flor y nata de la izquierda aragonesa y de la oposición al franquismo.

Una de las fechas importantes es 1972, año de la fundación del semanario 'Andalán'. Una publicación que aglutinó a todas las formaciones políticas y sindicales progresistas y a intelectuales de todos los ámbitos y facetas, que luchaban contra la dictadura. Desde la izquierda más radical hasta la democracia cristiana, incluso los reformistas del régimen, encontraron en Andalán una plataforma que les ayudó a organizarse en aquellos tiempos de clandestinidad y de incertidumbre.

Labordeta estuvo en el grupo principal de fundadores, que también dieron cauce y vida al Partido Socialista de Aragón. Cuna del federalismo aragonés, de los principios republicanos y democráticos y renovadores de la doctrina de Joaquín Costa.

El PSA tuvo en las canciones de José Antonio Labordeta, sobre todo en 'Planta un árbol' y en 'Esta tierra es Aragón', una inmejorable rampa de lanzamiento a nivel ciudadano. Las discrepancias internas entre los dirigentes del partido, agudizadas tras la muerte de Franco fueron minando sus posibilidades, pese a que años más tarde formara una coalición con el PSP de Tierno Galván, que acabaría en una fusión con el PSOE de Felipe González.

Precisamente, estos movimientos provocaron que un grupo de dirigentes, entre ellos Labordeta, más partidarios de un acuerdo con el PCA-PCE, dejaran el partido. Siguieron en política, por supuesto. Sobre todo José Antonio Labordeta que se presentó al Congreso en 1977 por Unión Socialista y en 1979 como independiente en la lista del PCA-PCE por Zaragoza.

Un tanto decepcionado, optó por un plano distinto para seguir reivindicando sus ideas. Fueron años duros y complicados, en los que su faceta política quedó en segundo plano y sus posturas y discursos no siempre fueron entendidos ni aceptados por una parte del mismo entorno con el que empezó el camino político.

Tuvo defensores y siempre gozó del favor ciudadano y del reconocimiento social y cultural, pero recibió críticas de algunos de sus ex compañeros de filas por no definirse por un partido en concreto y por su irónica defensa de la "izquierda depresiva aragonesa" que acuñó junto al núcleo de Andalán. Pero en 1989 volvió a la arena como candidato de IU al Senado por Zaragoza (a propuesta de la extinta Nueva Izquierda de López Garrido y Mercedes Gallizo, que se pasó al PSOE hace unos diez años).

A la tercera no fue la vencida y tampoco logró el escaño a las Cortes Generales. Por contra, su trayectoria como cantautor e intelectual fue adquiriendo más notoriedad. Sus facetas de escritor, presentador, periodista, tertuliano, conferenciante y narrador de un programa en televisión, entre otras, fueron decisivas para adquirir peso, sitio y reconocimiento.

En 1999 volvió a la política de la mano de Chunta Aragonesista, logrando un escaño a las Cortes de Aragón por Zaragoza. La presencia de Labordeta supuso para CHA un crecimiento electoral que nadie suponía.

Solo un año más tarde, en las generales de 2000, Labordeta logró obtener un escaño al Congreso por Zaragoza. Éxito que repitió en los comicios de 2004.

Hace dos años dejó la política tras haber destacado en su actividad parlamentaria, por diversas razones, como su enfrentamiento con el PP o rendir homenaje a su amigo Agustín Ibarrola luciendo la corbata que le regaló en actos institucionales.

Logró cumplir parte de sus expectativas de toda la vida y obtuvo el reconocimiento incluso de sus detractores. Nadie duda, se comparta o no su fondo y su forma, de que el camino de Labordeta tiene más luces que sombras.

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