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CRISIS ECONÓMICA

"La recuperación no está en cuestión, solo su rapidez"

El principal asesor económico del presidente del Gobierno incide en la gravedad de la crisis pero muestra su optimismo sobre el futuro. Además, hace un repaso a los principales asuntos que afectan a la economía aragonesa.

Javier Vallés, a las puertas del palacio de la Moncloa
¿La recuperación no está en cuestión, la incertidumbre es sobre su rapidez¿
ENRIQUE CIDONCHA

¿Cómo ve el futuro de España?

Hay que ser optimista y hay razones para ello. Es verdad que nos enfrentamos a la gran crisis global después de la del 29, pero también es verdad que tenemos que ser conscientes de lo que tenemos. Contamos con un tejido industrial diversificado e internacionalizado, como nunca habíamos tenido, una fuerza de trabajo formada como nunca y el compromiso de todas las administraciones por ir hacia una mejora del modelo de crecimiento español. Todos sabemos el camino que tenemos que recorrer. Soy optimista.

¿En qué momento de la crisis estamos ahora?

La primera fase, en 2008, fue la de la inestabilidad de los mercados financieros. En 2009 hubo problemas de crecimiento en su conjunto y hubo que hacer planes de estímulo fiscal muy fuertes, por parte de todos los países. Eso generó en el caso de España un déficit público muy elevado. Ahora, en 2010, vivimos una fase de lenta recuperación, que en nuestro caso va a ser muy costosa por el desempleo tan fuerte que ha conllevado esta crisis.

¿La recuperación llegará en 2011 o aún habrá que esperar más?

No, este 2010 ya está siendo el año de la recuperación de la actividad. Lo hemos visto en los últimos datos del PIB, lo que pasa es que aún no lo vemos en el empleo, para eso habrá que esperar a 2011, cuando la economía crezca con más fuerza.

¿Entonces los ciudadanos no percibirán el crecimiento hasta el próximo año y no se asentará hasta 2012?

Lo que tenemos son previsiones, del Gobierno y de los organismos internacionales. Todos coinciden que una crisis como esta, tan global y de origen financiero, tiene una salida más lenta.

El presidente explicó el jueves que la mejora es tan débil que puede haber un cambio de tendencia. ¿Hay riesgo de entrar en recesión, a qué factores se podría deber?

No, la recuperación no está en cuestión. La incertidumbre es sobre la rapidez de la misma y por tanto el momento de tener una creación de empleo sostenida. Por ello estamos comprometidos en acelerar las reformas que mejoren nuestra competitividad.

¿Aragón puede aportar algo?

Es una acción conjunta. De empresarios y trabajadores, pero también es muy importante que todas las administraciones mantengan el déficit y la deuda pública bajo control y promuevan la mejora de la competitividad en su región. Y ahí Aragón, igual que el resto de Comunidades, tienen que hacer un compromiso claro.

Más del 60% del gasto público que genera el Gobierno aragonés va a sanidad y educación. ¿El compromiso que piden por el déficit pasa por reducir esas partidas?

No, tienen que reducir su déficit y tendrán que reducir sus inversiones y gastos corrientes, como ha hecho el Estado. Pero al mismo tiempo, sin aumentar el gasto, hay que mantener y mejorar la calidad de los servicios públicos.

¿El principal problema es la competitividad?

En España se ha juntado a la crisis financiera el problema de la burbuja inmobiliaria, responsable de la mitad de los nuevos parados que hemos tenido desde finales de 2007. A ello hay que sumar un problema más estructural, de todo el ciclo económico de crecimiento de los últimos quince años, donde la competitividad tiene que mejorarse para abrir mercados en el exterior. También para que las empresas españolas _sean más poductivas frente a lo que ofrecen empresas de fuera.

¿España tiene que cambiar mucho para conseguirlo?

Sí, tiene que cambiar mucho. Mejorar nuestra competitividad es un esfuerzo que nos llevará años, pero vale la pena. Lo que estamos haciendo en la salida de esta crisis marcará el crecimiento de España en los próximos diez o veinte años. Es clave cómo arreglemos el tema de la formación, cómo incentivemos la innovación, cómo estimulemos la internacionalización de nuestra economía y cómo reduzcamos las trabas de la administración. Todo esto quedará para las próximas décadas.

¿Las Comunidades colaboran?

Es un problema de todas las administraciones. Las Comundidades son conscientes de los problemas a los que nos enfrentamos y están en un espíritu colaborador. Pero hace falta más colaboración. Por ejemplo, esta semana el presidente ha planteado revisar las políticas activas de empleo. Es un ejemplo de cómo el Estado invierte mucho dinero (casi 8.000 millones de euros cada año), que es gestionado por las Comunidades. Tienen que ser gestionados de una manera mas eficiente.

Marcelino Iglesias, en su papel de portavoz del PSOE, dice que se trata de dejar de enfocar estos recursos hacia la construcción.

No pueden hacerse las mismas políticas activas de empleo con un 8% de paro que con un 20%. En estos momentos, un 90% de los recursos a formación son para personas con trabajo y solo un 10% para personas desempleadas. Ahora esto tiene que cambiar. Tienen que ser las Comunidades las que ofrezcan cursos de formación, más que en construcción, por ejemplo en energías renovables, automoción y servicios a la exportación.

De estos tres mercados de futuro que plantea, Aragón tiene cierta fuerza en dos de ellos.

Aragón ha sido una economía muy dinámica durante estos años. Se ha diversificado hacia los nuevos sectores. La automoción además es importante y va a seguir siéndolo.

¿Quizá la economía aragonesa depende demasiado de una planta de automóviles?

Entiendo que no. La automoción es una parte muy importante de nuestro sector industrial. Tiene recorrido, futuro. Pero toca adecuarse a las nuevas demandas de los consumidores. De ahí el interés del Gobierno por impulsar el coche eléctrico. Alguna vez hemos tenido que hablar con el Gobierno alemán sobre la situación de General Motors, y me consta que la planta de Figueruelas es considerada una de las más eficientes y más competitivas. Tiene ya la base para adaptarse a ese futuro.

¿Vio en algún momento que la crisis de GM fuese letal para las perspectivas aragonesas?

No realmente. Teníamos armas frente a otras plantas de General Motors. Teníamos muy analizado que la planta zaragozana era muy productiva. Eso era lo importante para garantizar un futuro, fuera el comprador austriaco, americano o se la quedaran los mismos accionistas.

Otro sector que preocupa en Aragón es el del carbón. ¿Desde La Moncloa se considera que es una fuente de energía a extinguir o que se debería mantener?

Sé que Aragón tiene minas en Teruel y que tiene centrales térmicas que consumen carbón autóctono. La estrategia del Gobierno está clara. Ese carbón es la única fuente autóctona de energía de nuestro país y por tanto tenemos que apoyarla, especialmente en un momento donde la demanda energética es muy baja. El problema es que, competitivamente frente a otras fuentes de energía, no está bien posicionada. A largo plazo se tendrá que ir reduciendo el apoyo público a este sector. Hay que buscar utilizaciones alternativas al carbón autóctono, a través de tecnologías limpias.

Pero esa posibilidad está aún muy lejos.

Como todos los procesos industriales novedosos, en las primeras fases necesita un apoyo público. Y_eso ha hecho el Gobierno de España al comprometerse a hacer una central de captura de C02 para desarrollarla tecnológicamente y luego utilizarla en las diferentes centrales térmicas.

¿Manda un mensaje de esperanza a las comarcas mineras?

Por supuesto, pero tendrá que ser adaptándose a tecnologías nuevas que consuman menos C02.

Volviendo a las renovables, Aragón es también una potencia _eólica, ¿está en revisión la apuesta por estas energías?

No, no lo está. Clarísimamente continúa la política del Gobierno de tener una menor dependencia energética. Supone reducir nuestro déficit comercial, que en parte es debido a la balanza energética. Hay que potenciar estas energías en un inicio, pero las subvenciones tienen que ir desapareciendo conforme se desarrollen las tecnologías que usan estos sectores.

Aragón siempre ha tenido una cifra de paro sustancialmente menor que la media española, pero la diferencia se va reduciendo.

No soy experto en la economía aragonesa, pero creo que está muy bien diversificada en sus fuentes de crecimiento. Tiene un sector industrial potente, un sector servicios desarrollado, incluido el turismo, y la agricultura y su industria derivada tienen importancia. A eso se une un capital humano con una formación elevada, por encima de la media española. Con esa combinación de estructura económica diversificada y buena mano de obra, es lógico que mantenga una tasa de paro menor que la media.

Ahora están impulsando la reforma de las políticas activas de empleo. ¿Qué toca después?

Efectivamente lo urgente es mejorar la empleabilidad de los parados. Hay que mejorar nuestra formación para apoyar un nuevo modelo de crecimiento. A la vez, tenemos que tener un sistema de protección social, fuerte y potente. Lo queremos hacer a la vez que ganamos crecimiento.

Esta semana, el presidente se ha reunido con el alcalde de Madrid por su deuda. El alcalde de Zaragoza también ha sobrepasado los límites de endeudamiento marcados. ¿Hay margen para la flexibilidad con Zaragoza y los municipios que están en esa situación?

No, no hay margen. Es lógico que todas las administraciones, y no solo el Gobierno central, apoyemos ese esfuerzo de consolidación fiscal. No es posible que solo una administración ajuste y el resto siga aumentando su deuda. Al final, eso repercute en la valoración general del conjunto del país. Todos deben contribuir.

Han dejado a las Autonomías al margen de este ajuste.

Las autonomías tienen que hacerlo también. Representan más del 50% del gasto público Es un proceso largo, que no se acaba ni este año ni el que viene.

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