España alcanza el máximo de hogares con niños que carecen de lo más básico

Ni en lo más profundo de la gran crisis hubo tantos chicos padeciendo frío y calor o sin capacidad de comer carne o pescado.

Una niña comiendo, en una imagen de achivo
Hay hogares con niños que carecen de lo más básico
Unsplash

Los datos de la pobreza infantil en España son alarmantes. Crecen todos los indicadores que la definen y algunos, como el que mide cuántos hogares con hijos carecen hasta de lo más básico, alcanzan cifra récord. Es la alerta lanzada ayer por la Plataforma de la Infancia, una red que aglutina a más de 70 organizaciones para la defensa de la derechos de los niños españoles.

No se veían datos tan malos desde hace una década, desde que el país estaba inmerso en la gran crisis económica. Más de uno de cada diez menores, casi 900.000, viven en hogares en situación de carencia material severa, en los que faltan cosas tan básicas como la comida, la posibilidad de calentarse, de pagar la hipoteca o el alquiler o de sobrevivir a gastos imprevistos.

Es un máximo histórico empujado por dos carencias que nunca habían afectado a tal cantidad de familias con hijos, la pobreza energética y la alimentaria. Uno de cada cinco hogares no tiene medios para calentar a su hijos en invierno ni aliviarlos del calor en verano. Si solo se atiende a los hogares monoparentales (en la mayoría de casos con la madre a la cabeza), la pobreza energética se dispara. Alcanzaría a uno de cada tres niños, con un aumento del 26,5% de chicos en esta situación en el último año.

La pobreza alimentaria infantil también está en máximos. El 7% de los niños y adolescentes, más de 550.000, no disponen de las raciones de carne, pollo o pescado mínimas para nutrirse. En el caso de las familias monoparentales la grave carencia afecta a uno de cada tres menores y el problema ha aumentado un 55% en solo doce meses.

Los hogares españoles con menores son los que concentran el mayor deterioro económico y social del país. Son el principal colectivo en riesgo de pobreza y entre quienes la amenaza de la indigencia crece a mayor ritmo, al doble. Uno de cada tres niños y adolescentes, 2,7 millones de menores, vivían en 2023 al límite de la pobreza y la exclusión social o ya habían caído en ellas. Son siete puntos más que la media española y 116.000 menores en riesgo más que un año antes.

A la cabeza de Europa

Los niños y adolescentes, de hecho, son el único grupo de edad en el que aumentó el riesgo de pobreza en 2023. El 29% de ellos se encontraban en esa situación, 1,1 puntos más que un año antes. Entre la población general la tasa era del 20,2% (casi nueve puntos más baja que entre los menores) y además se redujo dos décimas en 2023. Hasta siete de cada diez chicos, el 13,7%, viven amenazados por la pobreza severa, debido a unos ingresos por debajo del 40% de la media.

La situación es tan mala que España tiene la segunda mayor tasa de pobreza infantil de la UE, solo superada por Rumanía. La Encuesta de Condiciones de Vida del INE, con cuyos datos se elabora el estudio, indica que más de la mitad de los menores, el 55%, vive en una familia con problemas para llegar a final de mes. La mayor proporción en esta dramática situación desde 2018.

Colectivos de riesgo

La pobreza se ceba en la infancia española, pero no en toda por igual. Hay tres factores, origen de los padres, monoparentalidad y familia numerosa, que multiplican la indigencia y vulnerabilidad. Si el dato general indica que el 34% de los hogares con niños están en riesgo de pobreza y exclusión, si al frente de la familia solo hay una madre o un padre la amenaza afecta a más de la mitad (53%), casi veinte puntos más. Algo parecido ocurre con las familias numerosas. En las de tres menores el riesgo de pobreza sube al 52% y en las de más de tres niños la amenaza escala al 71%, a dos de cada tres. Pese a todo, el factor más decisivo es el origen. Los hijos de familias inmigrantes viven con riesgo de pobreza en siete de cada diez casos.

El presidente de la plataforma, Ricardo Ibarra, dice que las alarmantes cifras se deben a que España "invierte poco y es poco eficiente en la lucha contra la pobreza infantil". España gasta el 1,6% del PIB en protección a la infancia y sus familias, poco más de la mitad que la media de la UE (2,5%). Pero es que, además, es el país europeo que menos logró reducir en 2023 la tasa de pobreza infantil con sus transferencias sociales, solo 5,9 puntos. Es menos de la mitad de la reducción media que logra la UE (14 puntos) e, incluso, es una mejora inferior a la que la propia España logró en 2022 (de 7,6 puntos).

La plataforma de ONGs defiende que hay una relación directa entre las ayudas públicas a la crianza y el descenso de la pobreza infantil, por lo que reclama una ayuda a la crianza universal, a través de la declaración de la renta para las familias que la hagan y en cheque para quienes no lleguen al mínimo. También creen que los hogares monoparentales deben disponer de ayudas equiparables a las de familia numerosa desde el primer hijo y un permiso parental por nacimiento de 32 semanas.

Consideran de igual manera indispensables políticas y medias específicas contra la pobreza energética, la brecha digital y que garanticen una alimentación saludable en la infancia. Entre ellas están el aumento de las plazas gratuitas de 0 a 3 años, la necesidad de duplicar la inversión en becas y ayudas al estudio para los más vulnerables, para que les cubran el comedor, el transporte y las actividades extraescolares y para multiplicar las acciones contra el fracaso escolar y el abandono temprano de los estudios.

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