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Los nuevos obstáculos del PSOE en terreno "amigo"

Tras sellar la paz interna en el Congreso de Valencia y alcanzar un acuerdo con el PP para renovar la mayoría de los órganos constitucionales, el PSOE afronta ahora nuevos obstáculos entre sus propios socios de Gobierno y de investidura para sacar adelante dos asuntos claves: la reforma laboral y los presupuestos.

José Luis Rodríguez Zapatero, Pedro Sánchez y Felipe González en el 40º Congreso Federal del PSOE.
José Luis Rodríguez Zapatero, Pedro Sánchez y Felipe González en el 40º Congreso Federal del PSOE.
EFE

Tras sellar la paz interna en el Congreso de Valencia y alcanzar un acuerdo con el PP para renovar la mayoría de los órganos constitucionales, el PSOE afronta ahora nuevos obstáculos entre sus propios socios de Gobierno y de investidura para sacar adelante dos asuntos claves: la reforma laboral y los presupuestos.

Los socialistas celebraron eufóricos su Congreso Federal los días 15, 16 y 17 de octubre en Valencia, un cónclave que en los últimos años fue escenario de disputas internas en el partido pero que en esta ocasión se convirtió en una fiesta de la unidad en torno a Pedro Sánchez.

La cita sirvió además para resaltar los logros del PSOE en el pasado, durante los gobiernos de Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, y durante el actual Ejecutivo de coalición con Unidas Podemos.

Sin embargo, Sánchez no mencionó a sus socios de Gobierno en el discurso de cierre del congreso, donde defendió con pasión la socialdemocracia en línea con su nuevo perfil, más moderado y próximo al centro.

En ese discurso verbalizó además su compromiso de poner "punto y final" a la reforma laboral del PP, todavía en vigor, un asunto que días después se convirtió en el origen de una nueva crisis en el seno del Gobierno de coalición.

Y es que justo antes del congreso, las aguas casi siempre revueltas entre PSOE y Unidas Podemos habían vuelto a la calma con la firma del acuerdo entre ambos para aprobar los presupuestos generales del Estado de 2022 y la ley de vivienda.

La buena racha del PSOE siguió después del congreso con el cierre de otro pacto muy relevante, esta vez con el PP, para renovar el Tribunal Constitucional y tres instituciones más: el Tribunal de Cuentas, el Defensor del Pueblo y la Agencia de Protección de Datos. Tan solo quedó fuera el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

Pero justo un día después, el viernes 22 de octubre, saltaron las alarmas en el PSOE con la petición de Unidas Podemos de una nueva reunión de la mesa de seguimiento del acuerdo de Gobierno.

La formación morada quería expresar su malestar por la "injerencia" de la vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño (PSOE), en la negociación de la reforma laboral, un asunto que había estado liderando en los últimos meses el Ministerio de Trabajo y Economía Social, del que es titular Yolanda Díaz (Unidas Podemos), vicepresidenta segunda del Gobierno.

La retirada del escaño al diputado de Unidas Podemos Alberto Rodríguez tras una condena del Tribunal Supremo sumó más tensión entre los socios de Gobierno.

Ese mismo viernes, la formación morada anunció su intención de querellarse contra la presidenta del Congreso, la socialista Meritxell Batet, por esta decisión, pero finalmente se ha limitado a pedir su dimisión.

El PSOE trata ahora de reconducir esta nueva crisis, esforzándose en restarle importancia al asegurar que hay "buena sintonía" entre los dos socios de la coalición y que "va a haber Gobierno para acabar la legislatura".

Por el momento, las dos partes han alcanzado un acuerdo sobre la participación del Gobierno en la mesa del diálogo social para la reforma laboral, con presencia finalmente de socialistas, como quería el PSOE, y el propio Pedro Sánchez tomará la batuta para unificar la posición del Ejecutivo respecto al contenido.

De forma paralela, el PSOE sigue con las negociaciones en el Congreso de los Diputados de los presupuestos de 2022, que están siendo más complicadas de lo previsto al no tener garantizado aún el apoyo de ninguno de sus socios de investidura.

De hecho, el PNV (que votó a favor de la investidura de Sánchez) y ERC (que se abstuvo) no descartan plantear enmiendas a la totalidad a estas cuentas, cuyo plazo de presentación acaba este viernes, aunque el BNG ya ha dicho que no lo hará, a diferencia de lo que ocurrió con los presupuestos de 2021.

Ya sea una estrategia de presión o el anticipo de un rechazo, lo cierto es que las dudas de los socios de investidura sobre los presupuestos suponen un nuevo obstáculo para los socialistas, que apenas han tenido tiempo para saborear la alegría por otros acuerdos cerrados.

Todo ello en medio de un futuro poco halagüeño para el PSOE a juzgar por la mayoría de las encuestas, que pronostican una pérdida importante de escaños, mientras se consolida el liderazgo más a la izquierda de Yolanda Díaz y gobiernos socialistas como el portugués penden de un hilo por falta de apoyos.

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