Despliega el menú
Nacional
Suscríbete

La erupción del volcán en La Palma cumple una semana de miedo y desolación, con más de 450 edificios destruidos

El cono del Cumbre Vieja se desmorona por la presión del magma. Aena cierra el aeropuerto de la isla para limpiar la pista de cenizas, que llegan a la península tras realizar un viaje de 2.700 kilómetros.

Dos personas miran cómo desciende la lava por la ladera del volcán
Dos personas miran cómo desciende la lava por la ladera del volcán
Reuters

El nuevo episodio del volcán Cumbre Vieja en La Palma, que entró en erupción hace una semana, ha sumido en la zozobra a una población ya de por sí angustiada. El frente de lava cubre ya un total de 212 hectáreas destruyendo hasta el momento 461 edificaciones e infraestructuras, además de 16,9 kilómetros de carreteras, según los datos del satélite del programa Copernicus de la UE. 

En este momento hay tres coladas activas. La principal, que discurre por el norte, alcanza una altura de 12 metros. Otro frente secundario se alza 10 metros, mientras que la tercera lengua de fuego, que surgió el viernes como consecuencia de dos nuevas bocas eruptivas, desplaza por el sur y se ha montado sobre la anterior.

La lava del volcán descendiendo hacia el mar
La lava del volcán descendiendo hacia el mar
Efe

El cono principal del volcán de Cumbre Vieja se desmoronó este sábado, circunstancia que liberó grandes bloques de piedra que cayeron ladera abajo en dirección al mar. El cráter no soportó la presión que llevaba aguantando desde hace una semana y se desplomó. Al mismo tiempo, un nuevo foco emisor se abrió paso a través de la corteza terrestre y se sumó a las dos bocas eruptivas que empezaron escupir material volcánico el viernes en la isla de la Palma.

Un fluido cinturón de fuego de grandes dimensiones, más veloz que las otras coladas, se deslizó por la pendiente y se superpuso a las rocas solidificadas de las erupciones primigenias, cuyo frente se ha detenido a la altura de Todoque. Como resultado de la reciente lengua de fuego,

Lava and smoke rise following the eruption of a volcano on the Canary Island of La Palma, in Tajuya, Spain, September 25, 2021. REUTERS/Nacho Doce[[[REUTERS VOCENTO]]] SPAIN-VOLCANO/
Lava emanando del volcán en plena noche
NACHO DOCE

De madrugada, el volcán de Cumbre Vieja es una antorcha por cuyo declive rueda una corriente incandescente. De día, la columna de humo parece una estufa que desprende hollín a paletadas. La ceniza se asienta en suelos y tejados hasta convertir en un trabajo tedioso su limpieza. Y es que después de barrer, un manto negruzco de pavesas vuelve a cubrir enseguida tejados y pavimentos.

Tras el notorio incremento de la actividad explosiva experimentada el viernes por la tarde, que se tradujo en el desalojo de 160 vecinos de los municipios de Tajuya, Tacande de Abajo y Tacande de Arriba, la erupción bajó en intensidad. Así lo manifestó el director técnico del Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por Riesgo Volcánico (Pevolca), Miguel Ángel Morcuende, quien trató de lanzar un mensaje tranquilizador y sostuvo que la erupción sigue los cánones. "No estamos ante un fenómeno más explosivo de lo habitual, es un volcán típico de Canarias", aseguró.

Preocupan sus efectos respiratorios y oculares

Las dos fisuras que afloraron el día precedente se refundieron en una sola. Según Morcuente, la colada avanzó el viernes por la noche un kilómetro y se detuvo este sábado. Consiguió recorrer un trayecto amplió porque estaba muy diluida. Discurrió con fluidez debido a que procedía de las partes profundas de la caldera de magma.

El nuevo foco emisor, ubicado por encima de Montaña Rajada, podría ser en realidad una boca eruptiva antigua que se ha reactivado después de permanecer apagada un tiempo. El frente antiguo experimentaba este sábado un movimiento prácticamente imperceptible, hasta el punto de que apenas recorrió 20 centímetros a la hora. Así las cosas, aún se halla a dos kilómetros de la costa.

"No genera inquietud", dijo Morcuende, en referencia a la nueva grieta ígnea activa. "Los distintos centros de emisión que se van sucediéndose lo hacen a lo largo de una fisura y pueden apagarse o aparecer otros nuevos", aclaró el directivo del Pevolca.

La ceniza volvió a envolver en tinieblas el cielo más cercano al cráter. Desde que el pasado domingo se produjera la primera explosión, las partículas en suspensión están llegando a la península Ibérica tras hacer un largo viaje de 2.700 kilómetros. Las autoridades sanitarias recomiendan a los palmeños que se pertrechen de mascarillas FFP2 y gafas protectoras, toda vez que las pavesas cristalizan en granos minúsculos.

Pista llena de hollín

Fue precisamente ese cúmulo de residuos lo que obligó a suspender el tráfico en el aeropuerto de La Palma. Trabajadores a las órdenes del gestor aeroportuario, Aena, se esforzaban en limpiar con sopladores la pista, cubierta de una alfombra de arenisca. El trabajo era ímprobo, pues había que adecentar 250.000 metros cuadrados, una superficie equivalente a 50 campos de fútbol. Con todo, la aerolínea Binter reanudó los vuelos con la Gomera y Tenerife, pero no así las rutas que tienen como destino y origen La Palma.

La suspensión del tráfico aéreo sobre La Palma se trató de solucionar con el trasporte de pasajeros por barco. El resultado es que pronto se formaron colas para tomar un ferry y luego continuar el viaje como se pudiera. La repentina demanda de billetes desbordó a las dos navieras que operan en La Palma, las cuales tuvieron incrementar el número de barcos que cubren la ruta entre Santa Cruz de La Palma y el muelle de Los Cristianos, en el sur de Tenerife. Las líneas telefónicas habilitadas para poder comprar pasajes pronto se saturaron.

El cono del volcán de la Palma se rompe
El cono del volcán de la Palma se rompe
Efe

Los gases emitidos, especialmente dióxido de carbono y de azufre, no comportan peligro para la salud humana, toda vez que se están acumulando en las capas altas de la atmósfera, según informó la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), que descarta la aparición de lluvia ácida sobre la isla. El penacho de humo tiene ahora una altura de cinco kilómetros.

El buque Ramón Margalef, del Instituto Español Oceanográfico (IEO), perteneciente al CSIC, llegó ayer La Palma para estudiar los efectos de la erupción volcánica en el ecosistema marino. Los científicos estudiarán los procesos biológicos asociados a la llegada masiva de cenizas al mar, así como la posibilidad de que la colada se sumerja en el mar.

Etiquetas
Comentarios
Debes estar registrado para poder visualizar los comentarios Regístrate gratis Iniciar sesión