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Nacional

Esquerra, PSC y JxCat inician la carrera hacia el 14-F en un pañuelo

Illa lanza la campaña en un tono presidencialista y anuncia su vicepresidente mientras los soberanistas centran sus ataques en el exministro.

De izda. a dcha. y de arriba abajo: Illa (PSC), Aragonès (ERC), Fernández (PPC), Carrizosa (Cs), Chacón (PDECat) y Albiach (Comuns)
De izda. a dcha. y de arriba abajo: Illa (PSC), Aragonès (ERC), Fernández (PPC), Carrizosa (Cs), Chacón (PDECat) y Albiach (Comuns)
Agencias

La campaña electoral más atípica empieza esta medianoche en Cataluña, con una pegada de carteles virtual y sin apenas público. Buena parte de los actos se celebraron de forma telemática y por la tarde para cumplir con el toque de queda. Contaron con la plana mayor de los partidos de ámbito nacional: Pedro Sánchez, Pablo Casado e Inés Arrimadas arroparon a sus candidatos, no así Pablo Iglesias, que no intervino en el mitin de los comunes.

La campaña echó a andar marcada por la pandemia y la incertidumbre ante la decisión que tome el Tribunal Superior de Cataluña sobre el decreto que aprobó el Govern para intentar aplazar los comicios. Dudas en torno a la fecha que se resolverá antes del 8 de febrero, pero también en torno al resultado de las urnas. Las espadas están en todo lo alto, más aún con el 60% de participación previsto por el Govern, que sería 20 puntos inferior al de hace cuatro años y que dificulta los pronósticos.

Tres formaciones encaran las dos semanas de campaña con opciones de ganar y así lo proclamaron en sus mítines de este jueves: ERC, JxCat y el PSC, este último impulsado por el 'efecto Illa', que ha alterado las estrategias de los independentistas, que plantearon los comicios en un primer momento como un mano a mano entre ellos y han virado a un todos contra el exministro. JxCat y ERC intentaron posponer los comicios al 30 de mayo, y ahora hablan de «operación de Estado», con el concurso del Gobierno central, los tribunales y la extrema derecha (Vox) para que gobierne el PSC, junto a los comunes, y aparten a los independentistas de la Generalitat.

El exministro apeló en su estreno como candidato al voto útil de todos los que quieren pasar página del 'procés', mientras Junts y Esquerra pugnan por ser la fuerza de referencia que evite una nueva victoria del constitucionalismo (en 2017 ganó Ciudadanos). «Ella (Borràs) o Illa», jalean los posconvergentes; «esto va de ERC o PSC», es uno de los mensajes de los republicanos .

El candidato del PSC entró poniendo toda la carne en el asador, arropado por el presidente del Gobierno y dejando claro que va a por todas. Hasta el punto que ya dio el nombre del que sería su vicepresidente económico, Maurici Lucena, actual presidente de Aena. «Cataluña necesita un cambio real», afirmó.

Pedro Sánchez habló de «punto de inflexión», momento «histórico» para «dejar atrás» la década perdida del 'procés', diez años, según el líder del PSOE, de «decadencia y división» por culpa del secesionismo.

«Quiero liderar el cambio, quiero ser el próximo presidente de la Generalitat», afirmó el candidato socialista. Illa podría ganar, pero formar gobierno, como ya comprobó Inés Arrimadas en 2017, será otra cosa. Y a día de hoy, ninguna encuesta ha puesto en cuestión la mayoría absoluta de los secesionistas.

Mayoría soberanista

Eso es lo está en juego, en efecto, el próximo 14 de febrero. Si el independentismo sigue manteniendo la mayoría absoluta y retiene el Govern, si lo pierde o lo refuerza tres años después de la declaración unilateral de independencia. JxCat promete una nueva declaración de independencia si el independentismo supera el 50% de los votos y defiende la «práctica desaparición» del Estado en Cataluña. La CUP aboga por un nuevo 1-O antes de 2025.

A ERC se le resiste la victoria en las urnas aunque gane en las encuestas. «Es el momento de ERC, queremos liderar la reconstrucción de Cataluña», aseguró Pere Aragonès. Esquerra mantiene la vía unilateral en su programa, pero apuesta a corto plazo para «forzarle al Gobierno a aceptar» un referéndum y una amnistía para los presos. Los posconvergentes alertan de que Esquerra, PSC y los comunes podrían volver a reeditar un tripartito si la aritmética lo permite. Republicanos y socialistas lo niegan y los únicos que abogan por el tripartito son los comunes.

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