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Nacional

La exjefa etarra Anboto niega que ordenara matar a un militar en su primer juicio en España

Tras cumplir 15 años de cárcel en Francia, Soledad Iparraguirre declara que quieren acusarla por haber sido la portavoz de los presos.

Juicio, archivo.
Juicio, archivo.
Pixabay

La histórica dirigente de ETA Soledad Iparraguirre, alias Anboto, pisó este miércoles por vez primera un juzgado en España acusada de haber participado en el asesinato del comandante Luciano Cortizo, el 22 de diciembre de 1995 en León, como jefa de comandos de la banda terrorista. Tras cumplir varias condenas en Francia, donde fue detenida en 2004, Anboto fue extraditada en 2019 para responder por una docena de atentados.

Visiblemente más mayor (59 años) del recuerdo que existía de una juvenil terrorista, Iparraguirre estuvo acompañada entre el público de la sala por su pareja Mikel Antza, en libertad tras cumplir condena. La Fiscalía pide para ella 122 años de prisión por el crimen de Cortizo, asesinado tras explotar una bomba lapa que el etarra Sergio Polo, condenado ya por esta acción a 110 años de cárcel, colocó bajo el asiento del conductor de su coche.

La relevancia de Anboto es de sobra conocida. Fue la exdirigente de ETA, junto con Josu Urrutikoetxea, Josu Tenera, que leyó el comunicado en el que el 3 de mayo de 2018 la organización terrorista anunció su "disolución".

Visitas de mediadores

Según el fiscal, ésta entregó a Polo el material explosivo para cometer esta acción a consecuencia de la cual falleció el militar y resultó gravemente herida su hija, que le acompañaba en el vehículo, poco después de arrancar el mismo, sobre las 13:20 de la tarde en pleno centro de León. "Con todos mis respetos solo voy a responder a las preguntas de la defensa en castellano, pero como no es mi lengua habitual prefiero que esté presente la intérprete de euskera", dijo ayer en su primera intervención.

De forma posterior, Anboto aseguró al tribunal de la Sección Primera que no tenía ninguna relación con este atentado y que ni la ordenó ni facilitó el material para llevarlo a cabo, ni dio instrucciones para realizar vigilancias y ejecutarlo. Sobre el hecho de que varios detenidos de ETA la identificaron como la jefa de los comandos legales en aquella época, señaló que puede deberse a presiones que recibirían al ser arrestados como las que ella dice que sufrió.

Por este motivo, recordó que hasta 2014 no le comunicaron que estaba acusada de participar en el asesinato del comandante Cortizo, cuando ella ya estaba en una cárcel de Francia, donde fue detenida en 2004. Y dijo que está convencida de que le cargaron esta acción criminal por ser la portavoz de los presos. "Yo recibía visitas de expertos internacionales en conflictos armados que me decían que la situación de los reclusos se ponía encima de la mesa y me hablaban de justicia restaurativa y transicional".

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