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Voto rogado: la odisea para los emigrantes seguirá vigente en próximas las elecciones

El Congreso ha aceptado por unanimidad para facilitar el sufragio a los españoles que viven en el extranjero, pero ya no queda tiempo de tramitarlo

Papeletas electorales para las elecciones autonómicas y municipales de 2015
EFE

La supresión del voto rogado, una iniciativa impulsada por el PSOE y Podemos destinada a facilitar el sufragio a los españoles que viven en el extranjero, se quedará en nada. La disolución de las Cortes el 5 de marzo por el adelanto electoral dejará en agua de borrajas la proposición de ley que presentaron ambos grupos a principio de mes, y que concitó la unanimidad de los partidos el martes en el Congreso.

De este modo, los emigrantes volverán a vivir una auténtica odisea si quieren ejercer su derecho al voto tanto en las elecciones generales del 28 de abril como en las autonómicas y municipales del 26 de mayo. Y ni siquiera dar bien todos los pasos garantiza recibir las papeletas a tiempo.

Fue a raíz de la reforma de la ley electoral de 2011, pactada por el PP y el PSOE con los nacionalistas, cuando los requisitos impuestos a los expatriados se endurecieron, a raíz de las múltiples irregularidades que se venían detectando.

La evolución desde entonces es significativa: si en las generales de 2008 votaron el 32% de los españoles en el extranjero, tres años más tarde la cifra había caído al 5%. Mientras, en las elecciones del 20 de diciembre del 2015 fueron un 8% de los españoles en el exterior (unos 150.000 sobre un censo de 1,9 millones) los que pidieron votar. Desde 2011 son múltiples las protestas de residentes en el exterior que se quejan de que pese a que dan correctamente todos los pasos no reciben las papeletas a tiempo.

El colectivo Marea Granate, que representa a los emigrantes españoles, ha publicado esta semana una guía de los pasos que hay que dar para poder votar -o para intentarlo- en las próximas citas electorales, y también un calendario con las fechas más importantes.

El trámite ineludible es inscribirse en el consulado correspondiente, bien como no residente (en el ERTA, españoles residentes temporalmente ausentes), bien como residente (en el CERA, censo electoral de los residentes ausentes); en este último caso, no se puede participar en las elecciones municipales, dado que la persona pasa a formar parte del padrón de residentes españoles en el exterior (PERE). En relación con las elecciones generales, el periodo para comprobar la inscripción en el censo o para reclamar va del 11 y el 18 de marzo.

Ahora llega el momento de rogar el voto desde el extranjero; es decir, que la ley requiere al emigrante que muestre expresamente su deseo a ejercer este derecho. Los CERA pueden hacerlo a distancia (por fax, carta o vía telemática), mientras para que los ERTA solo vale el modo presencial en el consulado, y con el 30 de marzo como límite (de nuevo, para las generales).

A partir de 8 de abril, la Delegación del Censo procede a enviar la papeletas. Si les llegan a tiempo, los ERTA tienen hasta el 24 de abril para votar, mientras que los CERA pueden enviar su voto al consulado hasta el día 23 o bien ejercer su derecho en urna en la legación diplomática del 24 al 26 de abril.

El miércoles, el Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior pidió al Gobierno de Sánchez que apruebe por real decreto la derogación del voto rogado. "Todavía queda tiempo suficiente", según valoro ayer este organismo, para incluir este cambio antes de la disolución de las Cortes el 5 de marzo. Con todo, y "sin ánimo de entrar en una guerra de acusaciones con los partidos", los Consejos instaron a todas las formaciones políticas a que, en el caso de que no se tramite hoy como real decreto, estos incluyan la medida en su programa electoral. "Ya que todos los partidos políticos votaron a favor de derogar el voto rogado, que todos los partidos incluyan esta propuesta en su programa electoral, de manera que se someta a voto en el primer semestre del próximo mandato", solicitaron.

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